Las opciones que hay para financiar la compra de una casa prefabricada

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Las casas prefabricadas se están abriendo un hueco en el mercado inmobiliario español. Menos intereses, mayor rapidez de construcción y una gran variedad de diseños son algunas de las razones por las que este tipo de viviendas han incrementado sus ventas en los últimos años. Las cifras que aporta el Instituto Nacional de Estadística (INE) avalan esta tendencia: en marzo de 2021 se produjeron 47.332 compraventas, mientras que en el mismo mes del año anterior esta cantidad fue de 35.745.

Este tipo de casas se producen y ensamblan por completo en la fabrica de origen y se transporta ya montada al lugar donde se ubicará. Esto es lo que permite que sus precios sean más bajos, llegando a ser un 30% inferior a la media del mercado inmobiliario. Aunque la variedad de casas dentro del sector hace que el dinero que se pague por ellas también varíe.

Pero la pregunta ahora es: ¿puedo financiar una casa prefabricada? Normalmente tenemos dos opciones para financiar una casa prefabricada: el préstamo personal o el préstamo hipotecario. La elección de una u otra a dependerá de si se trata de un bien mueble o inmueble.

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Cuando se compra una vivienda prefabricada por encima de 50.000 euros, suele ser mejor optar por una hipoteca. Foto: Getty Creative.
Cuando se compra una vivienda prefabricada por encima de 50.000 euros, suele ser mejor optar por una hipoteca. Foto: Getty Creative.

¿Bien mueble o inmueble?

La principal diferencia entre ambos conceptos es que la vivienda mueble no está anclada al suelo y, por tanto, cuenta con medios propios para abastecerse de luz y agua. 

Por el contrario, el bien inmueble está anclado y es más grande y resistente, pero a su vez necesita tomas de luz y abastecimiento público de agua. 

Esto hace que los precios varíen de una a otra y que el tipo de ayuda a solicitar también sea distinto. Las viviendas móviles se suelen adquirir con préstamos personales pero las segundas, al tener un precio superior, requieren en la mayoría de ocasiones de hipotecas autopromotor.

Hipotecas

Mientras que la casa sea considerada un bien inmueble, se puede solicitar una hipoteca. El fabricante o constructor suele contar con convenios de financiación con entidades bancarias, pero la vivienda debe estar correctamente inscrita en el Registro de la Propiedad. 

A diferencia de otros préstamos hipotecarios habituales, en este en concreto, el cliente no recibe todo el dinero en un solo plazo, sino que la entidad bancaria aporta el dinero por medio de bonos. La primera de las entregas es la de mayor cuantía para poder cubrir los gastos iniciales de la vivienda. Posteriormente, se recibe el dinero en cuotas estipuladas por las partes.

Lo más habitual es que concedan un máximo del 80 - 85% del dinero que se va a necesitar. El cliente debe saber que normalmente este tipo de hipotecas no cubren el terreno, por lo que debe contar con esta parcela antes de solicitar la ayuda. Por otro lado, antes de conceder la cuantía, el banco solicitará una licencia de obras otorgada por el Ayuntamiento correspondiente y también la aprobación del Colegio de Arquitectos.

Por tanto, cuando se compra una vivienda prefabricada por encima de 50.000 euros, suele ser mejor optar por una hipoteca.

Préstamo personal

En el caso de que opte por un bien mueble no hay opción de hipoteca, pero sí existen otras ayudas para poder financiar la construcción. La mejor opción en estos casos es contratar un préstamo personal. Las ventajas de esta alternativa es que se libran de la mayor parte de los gastos de formalización a los que están sujetos las hipotecas y además, están sujetos a unas comisiones y vinculaciones menores. Por tanto, en este caso no vas a tener que conseguir demasiadas licencias, sólo las que se corresponden con la ubicación de la casa.

Pero también existe una parte negativa en estos préstamos, que reside en que se suelen realizar a un plazo reducido, normalmente menor de 10 años, cuando normalmente en una hipoteca de este tipo el tiempo medio ronda los 30 años. Otra de las desventajas es el tipo de interés, que suele ser más elevado, entre el 5 y el 8%, frente al 2% de las hipotecas.

Sentarse a sacar cuenta para decidir

El material de la casa también influirá en esta elección, pues por ejemplo, la madera es un material más económico pero el mantenimiento suele resultar más caro y resulta preferible construir con hormigón o acero. Pero todo ello deberá ser valorado antes de elegir el tipo de ayuda que se quiere solicitar. Si finalmente el precio final no es muy alto, quizás interese optar por un crédito personal porque a pesar de que las cuotas mensuales sean mayores, el ahorro puede llegar a ser considerable.

En el caso contrario, si necesitamos 50.000 euros para comprar la casa y se decide pedir una hipoteca por dicho importe, los gastos de formalización rondarían los 2.000 euros. Si se opta por un préstamo personal en este caso se podría ahorrar todo ese dinero, pero tendríamos que pagar mucho más cada mes.

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