Hipercontrol, la sutil forma en que una dieta puede convertirse en trastorno alimenticio

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Revisas Instagram varias veces al día. Estás fascinada con las rutinas de ejercicios que hace ChavitoFit; luego sigues a pies juntillas las recomendaciones alimenticias de ChachaFitness quien nunca se sale de su plan dietético y si lo llega a hacer, se somete a maratones de ejercicios, toma las pastillas laxantes brasileñas y hace la dieta de la manzana tres días. Sí, esa en la que solo comes manzana y tomas agua… Luego, por supuesto, te sientes muy mal porque aunque sigues todas estas recomendaciones en redes sociales, no te sientes lo suficientemente delgada, ni tienes los músculos lo suficientemente marcados, ni eres lo suficientemente bella, y de paso el fin de semana tomaste un jugo y eso está estrictamente prohibido porque es azúcar…

Parece mentira, pero este es el día a día de muchas personas que, guiadas por las tendencias que se establecen como saludables en medios digitales, recorren esa línea borrosa entre la disciplina y el hipercontrol, que puede ocasionar un grave trastorno de conducta alimentaria.

(Getty Creative)
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Aunque es un tema con muchas aristas que puede ser de largo análisis, revisamos las características principales que nos dan pistas sobre qué tan cerca estamos de un comportamiento que puede tener graves consecuencias en nuestro organismo.

La doctora Rossana De Jongh Delgado, médico nutriólogo, especialista en nutrición clínica, sobrepeso y obesidad, explica que hay diferencias muy sutiles que pueden existir entre la disciplina y el hipercontrol, un trastorno de conducta alimentaria. “Las redes sociales nos muestran parámetros que quizás para las personas más susceptibles, por ejemplo, los adolescentes, comienzan a sentir inseguridad y problemas de autoestima porque encuentran que su vida no es lo suficientemente perfecta como la de estas referencias”.

“Tenemos que saber que nuestro comportamiento alimentario tiene que ver con lo que comemos, pero también con lo que llamamos las conductas compensadoras. Por ejemplo, tener restricciones como ejercicio intenso, ayuno, purgas después de un exceso, no es normal. Estos son tipos de problemas de la conducta alimentaria que deben alertarse porque pueden generar consecuencias graves sobre la salud mental y la salud física”.

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Un ejemplo interesante, frecuente en redes sociales, es la cheat meal (una comida en la que todo se vale una vez por semana), pero lo que nos dice este hábito es que comer sano necesita mucho esfuerzo y comer chatarra es tu recompensa. Eso no es normal.

La doctora menciona que, en realidad no sabemos si esa persona ultra fit que se muestra en redes, hace estas cosas por ser realmente saludable o si lo hace por miedo a engordar y a enfermarse, o porque tiene una distorsión de su imagen corporal, de manera que podemos estar siendo motivados por alguien que, a la larga, no nos va aportar, sino a generar más prejuicios.

“Es necesario incentivar una vida equilibrada, normal, y parte de este equilibrio es sentirnos bien sencillamente. Ser flexibles, no sentirnos mal porque comimos algo que no era parte de un plan estricto. Los planes se individualizan, y para eso estamos los especialistas, que estamos para acompañar no para juzgar”.

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Señales de alerta

Contar las calorías -o macronutrientes- de todo lo que comes con absoluta precisión; hacer ejercicio a diario incluso si estás cansado o indispuesto; y a toda costa llevar una alimentación perfecta, orgánica y sin aditivos, son algunas de las claves para distinguir un trastorno de conducta alimentaria (TCA).

Según la plataforma Kids Health, los tipos más frecuentes de trastorno de la conducta alimentaria son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa, el trastorno por atracón los cuales tienen características muy específicas que los distinguen a la hora de un diagnóstico.

La doctora De Jongh comparte que hay criterios que se establecen con precisión para evitar la subjetividad en los diagnósticos. “De esta manera, según la American Psychiatric Association, entre los criterios para diagnosticar un TCA de tipo anorexia están el miedo intenso a engordar o una conducta constante que interfiere con la ganancia de peso; una percepción negativa sobre la apariencia de su propio cuerpo o ignorar la seriedad del bajo peso que la persona tiene”.

Algunas de las graves consecuencias

“Si hablamos de perturbaciones del comportamiento, como el hipercontrol, el principal riesgo es que se convierta en un verdadero TCA. Es una línea muy fácil de traspasar, y sin necesariamente tener los criterios, la persona tiende a aislarse, a perturbar su relación con las personas a su alrededor, a obsesionarse con la comida y a ver cambios en su peso (es típico el efecto yo-yo)”, explica De Jongh y agrega que en el caso de los TCA los riesgos son aún más graves.

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Desde pérdidas de peso muy importantes, en el caso de la anorexia, carencias en nutrientes, desequilibrios de los electrolitos, hipoglicemias y hasta la muerte. En el caso de la bulimia y de los atracones, el peso puede no variar o a veces hay yo-yo; pero hay problemas de digestión sobre todo y, dependiendo del tipo de purgas (laxantes, vómitos inducidos, ejercicio desmesurado), puede haber descompensaciones severas.

“Cabe acotar que en muchos casos, hay otros trastornos asociados: ansiedad, depresión, dismorfofobia y por ello la importancia de un enfoque pluridisciplinario en estos pacientes”.

En caso de emergencia, rompa el cristal…

No dejes que sea necesario llegar a un momento de emergencia. En primer lugar, si sientes disconformidad con tu peso, visita a un especialista. Él sabrá orientarte sobre lo que realmente necesitas para estar saludable y lograr un estilo de vida sano y equilibrado.

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Luego, toma cartas en el asunto. La doctora De Jongh sugiere algunas recomendaciones a seguir para cuidar nuestra salud mental y física.

  • Comienza por dejar de compararte con los demás.

  • No te vuelvas esclavo de los ejercicios. 

  • Come suficiente y disfruta lo que comes. 

  • No te peses. 

  • No te obsesiones con mirarte al espejo. 

  • Busca actividades que estimulen tu amor propio. 

La vida es valiosa y mereces vivirla en paz, en conexión con las cosas sencillas que llenan el corazón, aceptándote y disfrutándote como ser humano que se respeta, es flexible y si se equivoca, sigue adelante.

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