Hipatia, la piedra alienígena más antigua que el Sistema Solar

Fragmentos del meteorito Hipatia. (Credito Doctor Mario di Martino, INAF Osservatorio Astrofysico di Torino).

Durante el pasado año de 2017 sucedieron algunas cosas muy interesantes desde el punto de vista astronómico, como la visita de Oumuamua, el primer visitante extrasolar detectado en nuestro sistema estelar. Puede en efecto que esta sea la primera vez que los astrónomos contemplan algo así en vivo y en directo, pero lo cierto es que antes de la llegada de este asteroide con forma de “cigarro”, oros cuerpos procedentes del exterior del Sistema Solar ya nos habían alcanzado.

Según un equipo internacional de investigadores, no hace falta irse muy lejos para estudiar la composición de uno de estos cuerpos interestelares. Sin ir más lejos, aquí mismo en la Tierra, contamos con rocas procedentes del espacio exterior cuya antigüedad es mayor que la de todo el Sistema solar.

En 1996 se encontró una roca anómala en una zona muy remota del desierto del Sáhara egipcio. Según un análisis realizado en 2013, aquella roca conocida como Piedra de Hipatia (en la foto superior podéis ver unos fragmentos) contenía diamantes, lo cual indicaba que se trataba de los restos del núcleo de un cometa.

Ahora, un nuevo estudio dirigido por Jan D. Kramers (Departamento de Geología de la Universidad de Johanesburgo), cuyos resultados pueden consultarse online en la revista Geochimica et Cosmochimica Acta, ha revelado (para sorpresa de propios y extraños) que esta extraña roca no solo se han formado con material procedente del exterior de nuestro Sistema Solar, sino que es anterior a su formación.

Así pues Hipatia, un meteorito no metálico del tipo condrita, es más antigua que nuestro Sol, los planetas y los meteoritos que pululan por nuestro sistema solar. Los análisis han mostrado que el cuerpo celeste al que perteneció Hipatia no se parece a nada que hubiésemos observado hasta la fecha. Por ejemplo, los restos contienen abundancia de ciertos compuestos orgánicos conocidos como como PAH, habituales en el polvo estelar.

En palabras de Jan Kramers:

“Si fuera posible moler todo el planeta Tierra en un enorme mortero para que se desmenuzase, obtendríamos polvo con una composición química similar en promedio a los meteoritos condríticos (rocosos). Lo que esperamos encontrar en estos meteoritos es una pequeña cantidad de carbono y una buena porción de silicio. Pero la base de Hypatia contiene una cantidad enorme de carbono y una porción inusualmente pequeña de silicio.

“Aún más inusual es que su base contenga una gran cantidad de compuestos de carbono muy específicos, llamados hidrocarburos poliaromáticos (HAP), uno de los componentes principales del polvo interestelar, que existía incluso antes de que se formara nuestro sistema solar. El polvo interestelar también se encuentra en cometas y meteoritos que no han sufrido calentamiento durante un período prolongado de su historia”.

¿Cómo se formó Hipatia? Lo cierto es que no se sabe mucho al respecto, aunque los investigadores presumen que debió formarse en condiciones particularmente bajas de temperatura en las profundidades del espacio, lejos de cualquier fuente masiva de energía estelar. De alguna manera, esta roca terminó adentrándose en nuestro Sistema Solar y estrellándose en el desierto hace relativamente poco (al menos para su escala histórica).

Eso podría explicar el cristal amarillo que se encontró cerca del lugar en que este visitante alieníngena se estrelló contra la arena, fundiéndola con el calor producido por su entrada en la atmósfera e impacto posterior.

Sin duda, para los geólogos ha sido todo un golpe de buena suerte que una roca tan extraña cayese en un lugar tan poco frecuentado por humanos, lo cual ha permitido que Hipatia pudiese terminar en los laboratorios de los hombres de ciencia, y no en manos de coleccionistas de rarezas.

Me enteré leyendo OuterPlaces.

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