Hidroituango, o la fábula cuando todo sale mal, y aun así puede resultar peor

Vista general de Hidroituango. EFE/Luis Eduardo Noriega A.

Por: Jaime Abozaglo/ Especial para Yahoo

El proyecto que le daría a Colombia una tranquilidad energética de cara al futuro ahora pende de un hilo por las malas decisiones, el afán de generar dinero antes de tiempo y una regular gestión de los riesgos. Lo macabro es que, además, puede terminar en una tragedia de consecuencias inimaginables.

Gracias a su ubicación el globo terráqueo, Colombia es un país potencia en el tema hídrico, situación que se ha aprovechado para que dos de las terceras partes de la electricidad que se produce en la nación suramericana se obtenga mediante hidroeléctricas.

Por ello, desde la década del 60 del siglo pasado se venía barajando la posibilidad de construir un mega proyecto en el Cañón del río Cauca, uno de los afluentes hídricos más caudalosos del país. Luego de diversos estudios, en 2011 arranca en Antioquia la construcción de una represa de 225 metros de altura que debería albergar 20 millones de metros cúbicos de agua y generar, mediante una central subterránea, 13.930 gigavatios/hora de energía media anual gracias a una capacidad instalada de 2.400 megavatios. En plata blanca, cifras suficientes para garantizar el abastecimiento de electricidad a futuro en el país durante las siguientes décadas, además de exportar energía a las naciones vecinas en caso de que lo requiriesen.

Pero el 28 de abril de este año todo comenzó a salir mal, lo que de paso dejó al descubierto una cadena de errores que dejan en claro que, además de decisiones erróneas, las cosas se han realizado de manera improvisada, lo que ha perjudicado a miles de personas que habitan aguas arriba y abajo, además de dejar en entredicho el nombre de una empresa como EPM (gestora del proyecto), una de las compañías estatales que ha sido ‘modelo’ de gestión en el país y en Latinoamérica.

“El proyecto refleja a una licencia ambiental carente de los suficientes estudios geológicos y soportes técnicos para su otorgamiento, decisiones precipitadas, malos manejos de la información, fallas en la disposición del material vegetal extraído de la zona en donde el río se embalsa y, deficiencias en la construcción de los túneles de desviación”, explica el ingeniero experto en túneles y perforaciones, Juan Carlos Beltrán.

Beltrán se refiere a que EPM y el consorcio CCC, como ejecutores del proyecto, inicialmente construyeron dos túneles de desviación para el río Cauca. Sin embargo, por retrasos en las obras de construcción, se tomó la decisión de construir un túnel de desviación adicional a los dos que estaban en operación, con el doble de capacidad hidráulica. Esto buscaba acelerar la construcción y posterior entrada en operación de la hidroeléctrica, que se esperaba entrara a funcionar en diciembre de este año.

Sin embargo, por una extraña razón que ni EPM, ni el Gobierno han podido explicar aún, el pasado febrero se comenzaron a taponar con concreto los dos túneles iniciales. Eso hizo que se dependiera exclusivamente del tercer túnel para la desviación del caudal del río Cauca, un afluente con un caudal promedio cercano a los 1.300 metros cúbicos por segundo.

Luego apareció en escena un fuerte invierno en la zona, lo que generó una gran presión del agua, que terminó ocasionando derrumbes en los túneles que se estaban taponando. Se alcanzaron niveles nunca vistos por encima de los 2.400 m3/seg, situación que destruyó varios asentamientos humanos en las riberas del río.

Subir el nivel del agua, es decir iniciar el llenado del embalse antes de que la presa estuviese preparada para recibirla, fue la génesis que ocasiono la emergencia y la potencial catástrofe sin precedentes en Colombia”, agrega Juan Carlos Beltrán.

Vista general del proyecto hidroeléctico de Ituango hoy. EFE/Luis Eduardo Noriega A.

Para evitar que la presión del agua terminara derrumbando la presa, se decidió inundar la ‘casa de máquinas’, una última medida desesperada que va a costar millones de dólares, pero que al tiempo salvó miles de colombianos, de momento…

Allí se albergan numerosos equipos diseñados y construidos exclusivamente para el proyecto. “La casa de máquinas es como un edificio de 11 pisos dentro de la montaña, que alberga generadores, transformadores y 8 turbinas, cada una del tamaño de un edificio de 5 pisos. Esa estructura no está diseñada para usarse de túnel de emergencia, lo que me lleva a pensar que sus equipos quedarán inservibles una vez se desocupe la casa”, explica Jairo Viola Villamizar, profesor de la Universidad Pontificia Bolivariana de Bucaramanga, experto en temas energéticos.

Ello significa de entrada al menos 500 millones de dólares en pérdidas, en un proyecto que en el papel cuesta 11,5 billones de pesos colombianos (aprox. 3.800 millones de dólares) y del que dependen no solo la credibilidad de EPM, sino las inversiones en obras sociales del departamento de Antioquia, ya que los accionistas de Hidroituango son la propia Gobernación, a través del Instituto de Desarrollo de Antioquia (IDEA), con el 50,7 por ciento, y la Alcaldía de Medellín, por intermedio de las Empresas Públicas de Medellín (EPM), con el porcentaje restante (49,3%).

“El megaproyecto de la muerte”

Para Isabel Zuleta, del movimiento Ríos Vivos Antioquia, entidad que agrupa a 15 organizaciones de la zona en las que se encuentran asociaciones de pescadores, barequeros, mujeres, y víctimas del conflicto armado, el bloqueo mediático impuesto por EPM no ha dejado conocer la realidad aguas arriba y abajo del megaproyecto.

“Ellos contratan con muchas empresas, personas y medios de comunicación y de ahí que casi nadie se atreve a decir la verdad: Hidroituango no era necesario para la matriz energética nacional, al menos hasta 2032”. Y agrega: “La obra agudizó el conflicto armado en la zona, se construyeron 4 infraestructuras militares con dineros del proyecto, que incluyó seguridad privada y se pagaron extorsiones a gran parte de los grupos armados ilegales, lo que alimentó la guerra en el territorio”.

Zuleta se refiere a las 73 masacres que se han producido en el cañón del rio Cauca, además de asesinatos selectivos de líderes sociales que abiertamente se oponían a la construcción de la represa, y que hoy en día no se han detenido. “La construcción de Hidroituango borra de un plumazo la posibilidad de hacer memoria, verdad, justicia y garantizar la no repetición, ya que muchos cuerpos se encuentran sepultados debajo del agua”, complementa la vocera de Ríos Vivos.

Así mismo expresa que el Estado le dejó la gestión de la contingencia exclusivamente a EPM, y que esta empresa solo moviliza a los damnificados a albergues temporales donde “nos han dado comida descompuesta como lo han mostrado algunos noticieros. Y sabemos que es intencional. Todo hace parte de este megaproyecto de la muerte que ha desplazado a miles de personas y a las demás nos ha dejado sin nada”, concluye Isabel Zuleta.

El viernes pasado, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales ANLA ordenó suspender las obras que no estén dedicadas a superar la contingencia, hasta que peritos expertos decidan qué tan viable y seguro es continuar con Hidroituango.

Lo que sí es seguro es que este triste episodio de la ingeniería nacional vuelve a dejar en claro que se necesitan explorar otras opciones de generación de energía, como la solar y la eólica, y que de lo que pase en los próximos meses dependerán no solo el futuro de EPM, las inversiones sociales en el departamento de Antioquia y su capital Medellín, y el abastecimiento de electricidad hacia futuro; sino la posibilidad que el río Cauca y las inestables montañas que soportan la presión de la presa no terminen haciendo estragos en lo que sería una crónica de una terrible catástrofe anunciada.

“En 2021 esperamos generar energía en Hidroituango”

Jorge Londoño de la Cuesta, Gerente General de EPM atendió a Yahoo! Para dar su versión de los hechos.
¿Qué paso para que se presentara la contingencia actual?
La causa original es que en el tercer túnel de desviación se presentó una condición geológica que provocó un derrumbe y un taponamiento total. Esto aceleró el proceso de embalsamiento de la represa justo antes de que termináramos las obras necesarias para la operación normal de la misma.

¿Por qué taponaron los dos túneles iniciales de desviación y no les hicieron compuertas?
Inicialmente el proyecto tenía dos túneles para desviar las aguas del río Cauca y estaba proyectado que ambos tuvieran compuertas. Pero por dificultades de tipo predial, social y geológico esto tomaría cerca de dos años, lo que retrasaría significativamente el proyecto. Por ello se decidió construir un nuevo túnel auxiliar de desviación, que la idea era cerrarlo en junio para empezar el llenado.

¿Cómo recibieron la resolución de la ANLA de parar las obras que no sean prioritarias para superar la contingencia?
Somos respetuosos de las decisiones tomadas por la agencia y ya estamos en la tarea de contratar el perito independiente. Nos encontramos valorando hojas de vida de personas y firmas para determinar quién puede cumplir mejor esa tarea.

¿El proyecto puede terminar cancelándose?
Pues hombre, eso depende de dos cosas: las señales que recibimos del monitoreo que realizamos en varios frentes nos indican que el proyecto es viable, la presa está en condiciones estables y por tanto ya comenzamos el llenado definitivo. Lo segundo el estado de la casa de máquinas y conforme está fluyendo el agua creemos que las obras civiles están en condiciones aceptables, no obstante habrá que reemplazar algunos equipos. No tenemos señales que nos digan que tenemos que abandonar el proyecto y como van las cosas en 2021 esperamos generar energía en Hidroituango.

¿EPM sale herido con esto que ha sucedido?
Tenemos la confianza que vamos a superar con éxito la contingencia y eso va a fortalecer la organización como un todo.

Organizaciones como Ríos Vivos califican la gestión de EPM casi como desastrosa. ¿Qué tiene que decir al respecto?
Hemos puesto los mayores esfuerzos por atender a las personas afectadas por la creciente del pasado 12 de mayo. Tuvimos 25 mil personas evacuadas y hoy tenemos 5 mil personas, 2.300 en albergues y las otras están durmiendo en casas de familiares y amigos. Se viene trabajando en coordinación con todas las entidades del Estado y nos sentimos satisfechos porque no ha habido ni víctimas humanas, ni presentado situaciones de tipo sanitario o de orden público.