En Herat, eje del comercio afgano, aumenta el temor a una quiebra

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En Herat, eje clave del comercio en el oeste afgano, se teme una ola de quiebras entre los comerciantes, que manifiestan su "desesperanza" frente a la degradación de la situación económica del país tras el regreso de los talibanes al poder, a mediados de agosto.

"Al comienzo, cuando llegaron los talibanes, la gente estaba muy contenta, porque percibíamos que con ellos retornaba la seguridad", señala Faghir Ahmad, comerciante e importador de productos alimenticios desde Irán, muy cerca de Herat.

"Pero, lamentablemente, ahora todos los precios han aumentado y la gente ya no puede comprar nada", indica a la AFP en esta ciudad, la tercera mayor del país. "Tememos caer en bancarrota en un futuro cercano. Estoy realmente desesperado", añade.

Devastada como consecuencia de más de cuatro décadas de guerras, la economía afgana se ha hundido todavía más desde el 15 de agosto, cuando el movimiento islamista retomó el poder perdido hace 20 años.

En pocas semanas, los precios de los alimentos se dispararon, los de los combustibles también aumentaron y las oportunidades de ganar algún dinero extra se han reducido.

Las ayudas internacionales, de las que depende en gran parte la economía nacional, se han suspendido en gran medida y hacen planear sobre el país el espectro de una "catástrofe humanitaria" y de una crisis económica, de acuerdo a la ONU, que en las últimas semanas hizo sonar la alarma a este respecto.

Con la finalidad de evitar un colapso del sistema bancario, a los afganos se les permite retirar solamente el equivalente a 200 dólares (170 euros) en efectivo por persona cada semana, y muchos funcionarios públicos han dejado de percibir sus salarios.

En Herat, ubicada en la Ruta de la Seda actual (red comercial de carreteras que conecta Asia con África y Europa), llegó la hora de la amargura y la ansiedad.

Muestra de la creciente inquietud, la semana pasada se realizó una reunión en la Cámara de comercio de esta ciudad con la participación de unos cuarenta comerciantes y empresarios muy disgustados.

- Discusiones en curso -

En el ojo del huracán se encuentra en particular "el aumento de impuestos", algo negado por los talibanes que subrayan que simplemente éstos se recaudan por primera vez de manera correcta, a diferencia de las décadas anteriores.

Un argumento que no logra convencer a Abdul Latif Yusufzei, vendedor de alimentos y productos de limpieza.

"El sistema bajo el gobierno anterior estuvo manchado por problemas de corrupción, pero no estaba mal", afirma. Con este nuevo sistema, "no hay ningún problema de corrupción, pero los impuestos han aumentado y no podemos pagar tanto. Realmente no tengo la menor esperanza para el futuro", confía a la AFP.

La misma desilusión se constata en el centro aduanero de la ciudad, donde los operarios están ocupados descargando camiones. Tapones de botellas de plástico, platos y galletas saladas se almacenan en los depósitos.

Finalizando su turno, sentados a la sombra de un camión, los trabajadores comentan a la AFP que sus ya bajos salarios se han reducido aún más desde la llegada de los talibanes. Algunos entre ellos incluso dicen que ni siquiera saben si se les pagará algún día.

"Trabajamos muy duro pero obtenemos menos dinero", señala uno de ellos, Mir Allam, de 70 años, quien dijo que le pagaron 1,25 dólares (poco más de un euro) por descargar un camión con 20 toneladas de mercancías, junto a otras seis personas, en tanto antes cobraban 50 dólares.

Otro obrero, quien no quiso identificarse, explica que con el sistema anterior les pagaban inmediatamente después de descargar un camión, mientras que "ahora no sabemos siquiera si nos pagarán".

Yunes Qazizadeh, quien dirige la Cámara de comercio local, afirma que hay conversaciones en curso entre comerciantes y talibanes para intentar encontrar una solución.

"La gente vino aquí para hacer escuchar su voz y presionar al gobierno talibán para que realice cambios" a nivel comercial, subraya. "Nosotros también esperamos que estos cambios se concreten y todo sera mejor", agregó.

En la gobernación de Herat, se juega la carta del apaciguamiento y el diálogo. El vicegobernador, Shir Ahmad Mohajer, garantiza que se está trabajando para arribar a una solución.

"Hemos tomado nota de las demandas de algunos comerciantes y fueron enviadas al ministerio de Finanzas", indica. "Enviarán una delegación a Herat para escuchar a los comerciantes y vamos a actuar", apostilla.

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