Harry Potter pudo tener un rumbo muy diferente por culpa de Steven Spielberg

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Hace más de dos décadas que Warner Bros. encontró una gallina de los huevos de oro en Harry Potter, las adaptaciones de las novelas de J.K. Rowling que, tras su debut en la gran pantalla en 2001, se convirtieron en una de las sagas de fantasía más exitosas de todos los tiempos. En aquel momento, el estudio confió la dirección del proyecto a Chris Columbus, quien con La piedra filosofal y La cámara secreta apostó por un tono familiar y entrañable que fue perfecto para cautivar a todo tipo de espectador. Desde luego, valorando que era el cineasta responsable de grandes éxitos de los 90 como Solo en casa, Aventuras en la gran ciudad o Señora Doubtfire y guionista de clásicos de los 80 como Gremlins o Los Goonies, era la opción idónea para adaptar las aventuras de Harry, Ron y Hermione al cine. Sin embargo, no fue la primera opción de Warner. Y de haberse decantado por la primera elección se hubiera traducido en una saga completamente diferente a la que recordamos.

Póster de Harry Potter y la Piedra Filosofal (Foto: Warner Bros)
Póster de Harry Potter y la Piedra Filosofal (Foto: Warner Bros)

En un principio, cuando Warner Bros se hizo con los derechos de la franquicia, fue Steven Spielberg quien se iba encargar de adaptar Harry Potter al cine. Valorando el éxito de los libros de J.K. Rowling, la buena mano de Spielberg adaptando aclamadas novelas como Parque Jurásico o Tiburón y creando grandes aventuras para todos los públicos como Indiana Jones, E.T. El extraterrestre o Hook, era un nombre que inevitablemente iba a estar en la lista de candidatos. Pero el director, aunque estaba muy interesado en tomar las riendas del proyecto, tenía otros planes que diferían por completo de los objetivos de Warner.

Alan Horn, expresidente de Warner Bros, desveló en una entrevista de 2011 con Los Ángeles Times que el rey midas de Hollywood quería convertir Harry Potter en una película de animación. Estábamos a finales de los 90, cuando Pixar había arrasado con Toy Story, Spielberg se había sumado a la fiebre animada colaborando en la creación de Dreamworks y llevaba años trabajando en series de televisión como Animaniacs. Por esta razón, valorando que el mundo fantástico de Harry Potter se prestaba a la perfección a funcionar con esta técnica, el director quería aprovechar la oportunidad para dirigir su primer largometraje animado. Pero no fue el único cambio que demandó a Warner, que desde el primer momento siempre quiso una adaptación en imagen real.

Steven Spielberg en el TCM Classic Film Festival 2022 en Los Ángeles (Foto: Steve Granitz/FilmMagic/Getty Images)
Steven Spielberg en el TCM Classic Film Festival 2022 en Los Ángeles (Foto: Steve Granitz/FilmMagic/Getty Images)

Spielberg no veía claro que el material de La piedra filosofal fuera lo suficientemente jugoso para centrar toda una película en este libro, por lo que se empeñó en querer adaptar varias de las novelas en un solo largometraje. Esta decisión, que en los 2000 tomaron estudios como Paramount para adaptar sagas juveniles como Las crónicas de Spiderwick, hubiera sido muy divisiva para los fans de los libros, sobre todo valorando que siempre hay quejas respecto al material que se queda fuera de las películas y que un solo largometraje difícilmente podría incluir todas las tramas principales. Por tanto, Warner no aceptó cambios tan radicales en el que iba a ser uno de sus proyectos estrella.

“Pensé que valdría la pena que Steven Spielberg dirigiera”, dijo Alan Horn, expresidente de Warner Bros, a Los Ángeles Times sobre el fichaje de Spielberg. “Se lo ofrecimos. Pero una de las nociones de Dreamworks y Steven era: 'Combinemos un par de libros, hagámoslo animado', y eso se debió a que los efectos visuales y Pixar habían demostrado que las películas animadas podían ser extremadamente exitosas. Debido a la magia involucrada, estaban muy cargados de efectos. Así que no los culpo. Pero no quería combinar las películas y quería que fuera acción en vivo”.

Pero el de Warner no fue el único rechazo, ya que J.K. Rowling, que siempre ha tenido voz en las adaptaciones de sus novelas al cine, tampoco quería que el director estuviera involucrado en su obra. La idea de la escritora era que Harry Potter fuera llevada al cine por actores y cineastas británicos. Y Spielberg obviamente no lo era. Además, debido al éxito que Haley Joel Osment había cosechado aquellos años con El sexto sentido y su experiencia doblando personajes animados en clásicos como La bella y la bestia, el rey midas de Hollywood quería que interpretara a Harry, pero él también era estadounidense.

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Al final, no quedó otra que romper negociaciones. Steven Spielberg dejó de lado su sueño de dirigir su primer largometraje animado (que finalmente se materializó en 2011 con Las aventuras de Tintin) y se centró en A.I. Inteligencia Artificial, donde siguió contando con Haley Joel Osment como protagonista. Por su parte, Warner comenzó a buscar nuevos perfiles que pudieran asemejarse al estilo de Steven Spielberg, encontrando finalmente su sustituto en Chris Columbus, quien ya había trabajado junto al director en la producción de Gremlins o Los Goonies. Y la decisión no fue para nada desacertada, porque Harry Potter y la Piedra Filosofal obtuvo más de 1.000 millones de dólares tras su debut en las navidades de 2001, cautivó a crítica y público y dio juego a una franquicia de ocho películas y tres spin-offs..

No sabemos qué hubiera pasado si Warner hubiera cedido ante el proyecto de Spielberg, pero la idea de habernos perdido esta saga de acción real que nos ha ofrecido tantos años de magia y entretenimiento no suena para nada atractiva. Sin embargo, sí crea curiosidad el saber cómo hubiera sido un Harry Potter animado que mezclara entre sí las historias de sus libros.

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