Hallan un cuadro del principal colaborador de Leonardo da Vinci

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"Es un verdadero hallazgo. Su propietario, que lo compró por una modesta suma, nos lo confió. Nos llegó sin atribución. Fue Cristina Geddo", reconocida experta del periodo lombardo del sXV, quien "nos reveló que pertenecía a Salai", dijo Artcurial
"Es un verdadero hallazgo. Su propietario, que lo compró por una modesta suma, nos lo confió. Nos llegó sin atribución. Fue Cristina Geddo", reconocida experta del periodo lombardo del sXV, quien "nos reveló que pertenecía a Salai", dijo Artcurial

Una "Magdalena penitente", de Salai, principal colaborador de Leonardo da Vinci, será subastada el 18 de noviembre en París después de que se revelara su existencia, indicó el lunes un experto francés.

Solo se tiene conocimiento de un puñado de cuadros realizados por Salai, como el "Cristo redentor", conservado en la Pinacoteca Ambrosiana de Milán. El resto se halla en manos privadas.

Gian Giacomo Caprotti, conocido como Salai (1480-1524), fue el principal colaborador de Leonardo da Vinci: fue su alumno, ayudante, modelo, tesorero, agente y amante. El maestro del Renacimiento le habría dado este apodo, sinónimo de "pequeño diablo", puesto que era dado a mentir y hurtar.

"Este cuadro es un verdadero hallazgo. Su propietario, que lo compró por una modesta suma, nos lo confió para su venta. Nos llegó sin atribución. Fue Cristina Geddo", reconocida experta del periodo lombardo del siglo XV, quien "nos reveló que pertenecía a Salai", explicó a la AFP el experto Eric Turquin.

En subasta a cargo de la casa Artcurial, el lienzo tiene un precio estimado entre 100.000 y 150.000 euros (116.000 y 174.000 dólares).

De 65 cm por 50 cm, la obra, en buen estado, representa a María Magdalena sobre un fondo negro, con la mirada en éxtasis y los brazos cruzados. Su cuerpo desnudo, longilíneo, está parcialmente cubierto por una abundante caballera castaña, un rasgo que comparte con el Cristo de Milán. Sus labios son sensuales.

El lienzo guarda un carácter ambiguo, entre sagrado y profano.

"Hallamos sus huellas digitales: el pintor hundió su pulgar en la pintura fresca, algo característico de la técnica de Leonardo y Salai", según Turquin.

La obra denota "un conocimiento perfecto de (la técnica) del esfumato de Leonardo". Otro elemento reconocible es "un trazo blanco que marca el párpado inferior, dando una sensación de dureza que destaca el ojo", indicó el experto.

Salai, que pasó más de 25 años junto a Da Vinci, "pudo asimilar la técnica del maestro, convirtiéndose en uno de los divulgadores más influyentes de sus modelos a través de la producción de copias y variantes de sus obras maestras. Pero también es autor de obras originales en las que se percibe la lección del maestro interpretada con una cierta autonomía", según Turquin.

jlv/app/mb