Descartan segunda brecha en aguas residuales en Florida aunque continúa el vertido

Leila MACOR
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El gobernador de Florida, Ron DeSantis, sobrevuela en helicóptero la zona de Piney Point donde se declaró la emergencia por filtraciones en una antigua planta de tratamiento de aguas residuales de una mina abandonada en la bahía de Tampa

Un equipo de ingenieros determinó en la tarde del lunes que una anomalía hallada en un estanque con aguas residuales que amenaza colapsar en Florida no es una segunda brecha, aunque persiste una orden de desalojo por riesgo de inundación en el área, informaron autoridades.

"Un dron infrarrojo identificó una señal que podría indicar una segunda brecha en el estanque sur de Piney Point", había dicho Jake Saur, director de seguridad pública del condado de Manatee --en la costa oeste de este estado de Estados Unidos--, en una conferencia de prensa a media jornada.

Horas después, el Departamento de Protección Ambiental (DEP) de Florida indicó que ingenieros estatales y federales "estuvieron en el lugar hoy evaluando las condiciones y determinaron que el sitio era seguro para seguir trabajando".

El texto añade que, para aliviar la presión sobre la grieta existente en esta antigua planta de fosfato en la localidad de Piney Point, se está descargando el agua en el puerto Manatee de la bahía de Tampa, en la costa oeste de Florida.

El sábado, el gobernador Ron DeSantis declaró estado de emergencia y se ordenó la evacuación de más de 300 hogares ante la amenaza de que la balsa inundara la zona con millones de galones de agua contaminada.

Este lunes, los expertos continuaban bombeando el agua fuera de la balsa a un ritmo de 35 millones de galones por día (132.000 m3).

El administrador interino del condado de Manatee, Scott Hopes, estimó más temprano el lunes que aún había unos 300 millones de galones de agua en la balsa, que contenía 480 millones antes de la brecha.

El agua está siendo vertida en el puerto en un esfuerzo por evitar una inundación en el área, aunque la solución también amenaza colapsar la delicada ecología de la que dependen la vida marina y el turismo.

- "No es radioactiva" -

El representante republicano de Florida Vern Buchanan dijo que estaba "muy preocupado" y llamó a la agencia federal de protección medioambiental (EPA) a involucrarse en la emergencia.

"Odio ver lo que está pasando", declaró. "Por esto quiero que EPA se involucre también, porque probablemente tienen lo mejor en términos de recursos".

Además de los residentes próximos a la abandonada planta de producción de fertilizantes, también fue desalojada la prisión del condado.

Un grupo de 345 reos fueron transferidos a un lugar que no fue divulgado, mientras el resto fue trasladado junto al personal al segundo piso de la prisión, que tiene poco más de 1.000 reclusos.

No obstante, evitar exitosamente la potencial inundación del área puede significar que toda el agua contaminada vaya a dar en cambio al mar.

El DEP añadió en su comunicado que el análisis de varias muestras mostró que la salinidad, el oxígeno disuelto y el pH en las muestras "cumplen con los estándares de calidad del agua" y que esta "no es radioactiva", aunque los resultados de estos estudios no fueron divulgados.

No obstante, persiste la preocupación de que el agua contenga cantidades excesivas de fósforo y nitrógeno.

Las algas marinas crecen muy rápido en esos elementos, y los grupos ambientales temen que una descarga en el océano de miles de miles de litros de estas aguas ricas en nutrientes puedan originar una mortífera "marea roja" o explosión de algas, que afecte seriamente no sólo la vida marina sino además la actividad turística.

"Sería como verter de golpe 50.000 sacos de fertilizante a la bahía", dijo Ed Sherwood, director del Tampa Bay Estuary Program, al diario Tampa Bay Times.

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