Hacerse selfies frente a la muerte

Mientras varias personas agonizaban hasta la muerte, pocos minutos después de haberse cometido un atentado en el corazón de Europa, mientras la policía intentaba asegurar la zona, buscando a otros terroristas, mientras otra treintena de personas yacían con heridas en algunos casos críticas, un hombres se hacía una foto. Frente al lugar de la tragedia. Junto al cordón policial. Rodeado de ambulancias. Al otro lado de la muerte.

Con un palo de selfie.

Un hombres se hace un selfie tras el atentado (Twitter)

Con un palo de selfie imaginamos que para captar el mejor ángulo del terror. Quizá incluso de algunas de las víctimas. De los 4 fallecidos -hasta el momento- o de la treintena de heridos que dejó el terrorista -7 de ellos en estado crítico-.

¿Morbo? Quizá mejor sería hablar de notoriedad. De likes. De me gusta. La vida al servicio de acumular seguidores o toques de corazón en una aplicación del móvil.

Por mucho que nos escandalice, esta imagen es más habitual de lo que pensamos. Primero fue el turismo de catástrofes.

Turistas fotografiándose frente al Costa Concordia, (vaquelpaese.com)

¿Recuerdan ustedes el hundimiento del Costa Concordia? Miles de personas acudieron a hacerse fotos con las que presumir ante sus amigos. Esas fotos gustaron. Y ahora, con las redes sociales, generan likes. Y seguidores. Inflan egos. Estuve allí. Yo. Soy importante. 

Esta es la sociedad en la que nos estamos convirtiendo.

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