Hace 6 años Carolina del Norte ignoró el aumento del nivel del mar y esta semana se prepara para el desastre

Con el huracán Florence a las puertas, Carolina del Norte se prepara para entrar en estado de emergencia.

En 2012, los legisladores de Carolina del Norte aprobaron un proyecto de ley que prohibía a las autoridades y planificadores prepararse para el aumento del nivel del mar en la costa del estado utilizando los datos de la climatología moderna. Ahora el huracán Florence amenaza con causar una marejada ciclónica devastadora que podría poner en peligro miles de vidas y provocar daños que le costaría miles de millones de dólares al estado.

El huracán, que se espera toque tierra el viernes, se perfila como una de las peores tormentas que ha azotado la costa este. Los residentes de los Bancos Externos de Carolina del Norte y la costa continental ya recibieron la orden de evacuación. El presidente Donald Trump declaró el estado de emergencia en Carolina del Norte y del Sur, y un administrador de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias dijo que el huracán de categoría 4 probablemente cause “grandes daños al país”.

Y, según los expertos, el aumento del nivel del mar intensificará la marejada ciclónica.

El aumento del nivel del mar es una consecuencia directa del calentamiento global ya que el calentamiento del océano ha provocado la expansión térmica y el derretimiento de las capas de hielo y los glaciares que son los responsables de la elevación del nivel de agua en los océanos. Desde 1950, el nivel del mar ha aumentado 0,16 metros, una cifra que parece insignificante pero que en realidad ha tenido graves consecuencias en todo el país.

“El aumento del nivel del mar provoca que cada vez las inundaciones costeras sean más intensas y destructivas”, explicó Ben Strauss, director ejecutivo de Climate Central, una organización que investiga sobre el cambio climático y que ha publicado docenas de estudios sobre el aumento del nivel del mar y los riesgos de ignorar este problema. “Ignorarlo es muy peligroso”.

“Unos centímetros más en la profundidad del agua pueden marcar la diferencia entre un suelo en ruinas y uno sin daños, o un sistema eléctrico devastado y un suelo en ruinas”, dijo Strauss. “Las inundaciones tienden a ser mucho más destructivas y costosas de lo que los propietarios prevén”.

El aumento del nivel del mar también puede incidir en la intensidad de los huracanes, explicó William Sweet, oceanógrafo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica. “Si comparas la altura de las marejadas ciclónicas de un mismo tipo de tormenta en el mismo lugar durante varias décadas notarás que se incrementa debido al aumento del nivel del mar, suponiendo que no haya cambios en los planes de defensa contra las inundaciones”, comentó Sweet.

Sin embargo, en Carolina del Norte, los legisladores optaron por ignorar las amenazas. Un panel de científicos del Centro de Recursos Costeros (CRC, por sus siglas en inglés) del estado emitió una seria advertencia en marzo de 2010, estimando que el nivel del mar a lo largo de la costa del estado aumentaría 0,99 metros durante el siglo siguiente. Los legisladores conservadores y los lobbies empresariales temieron que el informe afectara el lucrativo desarrollo inmobiliario en la costa del estado e intentaron socavarlo. Un lobby comprometido con el desarrollo económico en la costa acusó al panel de “sacarse los datos de debajo de la manga”.

La representante conservadora Pat McElraft, quien tuvo como principales contribuyentes en su campaña a la Asociación de Agentes Inmobiliarios de Carolina del Norte y la Asociación de Constructores de Viviendas de Carolina del Norte, redactó un proyecto de ley en el que se rechazaba las predicciones del panel de científicos.

McElraft presentó el proyecto de ley en abril de 2011 y aprobó la ley en el verano de 2012.

Parte del proyecto de ley estipulaba que las agencias locales y estatales también debían referenciar predicciones históricas lineales del aumento del nivel del mar en lugar de la investigación actual, y otra sección alarmante exigía que la investigación se centrara solo en las predicciones para los 30 años siguientes en vez de para todo un siglo, como había hecho el informe del CRC. Los partidarios del proyecto de ley se centraron en los beneficios a corto plazo, un seguro más asequible y oportunidades para el desarrollo de los bienes raíces y el turismo a lo largo de la preciosa costa. Los críticos se enfocaron en las consecuencias a largo plazo que afectarían a los hogares y los negocios, así como en las grandes extensiones del estado que quedarían bajo agua por las inundaciones.

Científicos ambientales, investigadores costeros y una serie de legisladores calificaron la medida como una flagrante negación de una climatología crucial y criticaron al entonces gobernador demócrata Bev Perdue por no pronunciarse contra el proyecto de ley y, por tanto, permitir que se convirtiese en ley.

“Enterrando nuestras cabezas en la arena, literalmente, no ayudamos a los propietarios”, dijo la entonces senadora del estado Deborah K. Ross. “Los estamos afectando. No les proporcionamos la información que necesitan para proteger sus propiedades. La ignorancia no les hará más felices sino que los expondrá a un peligro mayor”.

“Es un escenario pésimo”

En Carolina del Norte, la topografía del estado y el aumento del nivel del mar han provocado tormentas e inundaciones mucho más peligrosas, dijo Strauss. A diferencia de las comunidades costeras que tienen marcados descensos como los acantilados, la costa de Carolina del Norte es plana, extensa y poco profunda, “como una piscina para niños”, explicó Strauss. “Cuando piensas en una marejada ciclónica, algunos lugares están más expuestos que otros. La misma tormenta puede producir diferentes marejadas dependiendo de la topografía”, dijo Strauss.

El estado también tiene una plataforma continental extensa y poco profunda en comparación con otros lugares como Miami, lo que “significa que existe un enorme riesgo de marejada ciclónica”, dijo.

“Especialmente en una tormenta como esta que avanza en una misma dirección”, dijo. “Es un escenario pésimo”.

Al mismo tiempo, el cambio climático se ha encargado de “sobrealimentar” los últimos huracanes, como informó el viernes Chris D’Angelo del HuffPost, lo que ha hecho que Florence se convierta en una tormenta tan o más peligrosa que el huracán Harvey del año pasado, que devastó parte de Texas y Luisiana.

“Probablemente, estén incidiendo los mismos factores como las temperaturas oceánicas muy cálidas y un patrón anómalo de corriente en chorro que favorece los sistemas meteorológicos estáticos”, explicó Michael Mann, científico climático de la Universidad Estatal de Pensilvania.

Los expertos en cambio climático afirman que se necesita un enfoque más proactivo para prepararse ante este tipo de emergencias, incluida una mejor comprensión de cómo el calentamiento global y el aumento del nivel del mar afectan las tormentas.

Sin embargo, a veces es complicado hablar sobre cómo adaptarse al clima cambiante en los debates sobre la gestión de emergencias, dijo Jessica Whitehead, especialista en adaptación a riesgos en las comunidades costeras de North Carolina Sea Grant. A menudo, la respuesta ante una emergencia entra en crisis, haciendo que “resulte muy difícil” prepararse para una catástrofe mientras te recuperas de otra.

Jenavieve Hatch