Guitarra y zarzuela: las dos cumbres coronadas por Moreno Torroba

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Federico Moreno Torroba recibiendo la medalla de Madrid. SAntos Yubero / Archivo Regional de la Comunidad de Madrid

Federico Moreno Torroba fue uno de los compositores españoles más destacados del siglo XX, a la altura de sus compatriotas Isaac Albéniz (1860-1909), Enrique Granados (1867-1916), Manuel de Falla (1876-1946), Joaquín Turina (1882-1949) y Joaquín Rodrigo (1901-99). Como ellos, muchas de sus obras encontraron inspiración en el folklore regional y, de esta forma, ayudaron a definir la identidad musical nacional española.

Pero al contrario de ellos –y a diferencia de cualquier otro compositor que conozcamos– se consagró como un compositor prolífico y de mucho éxito en dos géneros aparentemente no relacionados y dispares: la zarzuela y la guitarra. En este artículo queremos presentar un breve repaso de sus logros como compositor, un oficio en el que escaló dos diferentes y destacables cumbres.

Atractivo popular

El guitarrista Pepe Romero calificó a Moreno Torroba como “la voz del pueblo,” en referencia al hecho de que su música posee un enorme atractivo popular, algo de lo que el compositor nunca se avergonzó.

En cualquier otra época de la música clásica occidental esto no habría sido sorprendente, pero el siglo XX fue testigo del surgimiento de la atonalidad, la ametricalidad, la música aleatoria y la electrónica en el contexto de la vanguardia de la postguerra. Compositores como Boulez y Stockhausen despreciaron los gustos del público que asistió a los conciertos, en favor de un experimentalismo que en el fondo atraía a una élite que apreciaba plenamente sus complejidades novedosas. Como es bien sabido, el compositor Milton Babbitt declaró: “¿A quién le importa si escucháis?”

A Moreno Torroba, por lo pronto, le importaba mucho. Él se calificaba a sí mismo como un compositor lírico que se especializó en escribir melodías hermosas. A su vez, estas se inspiraron y se animaron rítmicamente en varios tipos de canciones y danzas folklóricas nativas de España, ya sea de Castilla, Andalucía, Navarra, Asturias, o Extremadura.

Zarzuelas célebres

Los talentos líricos de Moreno Torroba y su atracción hacia el folklore le sirvieron muy bien para componer zarzuela, una variedad española de opereta que alterna el diálogo hablado con canciones y danzas a la manera de un musical de Broadway.

Aunque la zarzuela tiene sus orígenes en el siglo XVII, su edad de oro realmente empezó en la década de 1850, y perduró durante casi cien años. Moreno Torroba se encontraba entre las últimas grandes figuras de esta historia. Compuso alrededor de setenta obras escénicas, entre ellas algunos de los más célebres dramas musicales del repertorio zarzuelístico, especialmente Luisa Fernanda (1932) y La Chulapona (1934).

Obras para Andrés Segovia

Las dotes líricas y su sintonía con la música tradicional española también sirvieron bien a Moreno Torroba para escribir música para guitarra “española”. Cuando todavía era un joven emprendedor, virtuoso de la guitarra, Andrés Segovia (1893-1987) puso gran interés en desvincular el repertorio de la guitarra de la atención exclusiva de los compositores-guitarristas, quienes se habían encargado principalmente de la creación de un corpus de música para la guitarra que se remontaba al Renacimiento. Segovia quería cambiar radicalmente esta trayectoria histórica dirigiéndose a compositores no guitarristas para que escribieran obras para él, primero en España y después en el extranjero.

Entre los primeros compositores a quienes solicitó obras estaban Moreno Torroba y Falla. Ambos respondieron casi simultáneamente en 1920 con unas joyas que todavía mantienen su popularidad, tanto entre los intérpretes como entre el público actual: Danza de Moreno Torroba, que luego se incorporó a su Suite castellana, y el Homenaje Pour la tombeau de Claude Debussy de Falla.

Las dos piezas son obras maestras en miniatura que anunciaban una nueva época en la historia de la música guitarrística. Sin embargo, mientras la obra de Falla fue su única contribución al repertorio de guitarra, Moreno Torroba apenas comenzaba. Permaneció absorto en el mundo de la zarzuela durante la década de 1950, hasta que el atractivo del género empezó a decaer. En consecuencia, trasladó su atención a componer para la guitarra.

Prolífica producción para guitarra

Moreno Torroba compuso aproximadamente 100 tipos diferentes de obras para guitarra, una producción que rivaliza solo con la de su amigo y contemporáneo Rodrigo. Joaquín Rodrigo era el compositor español más importante de música docta después de Falla y Turina, y se le conoce por su Concierto de Aranjuez para guitarra y orquesta, una de las obras más populares y ampliamente reconocida de la música clásica del siglo XX. La mujer de Rodrigo, Victoria, comentó una vez a su marido que, a pesar de su obra impresionante para la guitarra, Moreno Torroba nunca había compuesto un Aranjuez. Rodrigo estaba de acuerdo, pero contestó: “Y yo nunca he compuesto una Luisa Fernanda”.

Decir que Moreno Torroba es único por haber escalado las dos cumbres de componer para la escena y la guitarra no es, de ninguna forma, sugerir que es superior a sus contemporáneos. Pero el hecho es que Moreno Torroba es una figura singular en la historia de la música española, sus obras para la escena y la guitarra han superado la prueba del tiempo y perdurarán.

Por esta razón, siempre ha sido nuestra intención promocionar su legado. Nuestra biografía del compositor, Federico Moreno Torroba: A Musical Life in Three Acts (Nueva York, Oxford University Press, 2013 tela / 2016 papel) ha sido recientemente publicada en Madrid por el Instituto Complutense de Ciencias Musicales (ICCMU), en una traducción brillante de Luis Gago. Esperamos que esta publicación estimule aún más el interés en la extraordinaria vida y obra del compositor, y que se genere la recuperación de muchas de sus obras que han sido injustamente olvidadas.

La presentación de Federico Moreno Torroba: Una vida musical en tres actos tendrá lugar el 7 de julio de 2021, en la sede de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), de la que fue presidente.

Traducción: Yolanda Acker.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Walter Aaron Clark ha recibido financiación por el Program for Cultural Cooperation between Spain's Ministry of Culture and United States' Universities

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