Guerra en Ucrania: las fuerzas ucranianas entran en Jersón tras completar Rusia su retirada

Tras casi ocho meses desaparecida, la bandera azul y amarilla de Ucrania vuelve a ondear en Jersón.

Los milicianos partisanos colocaron el estandarte bicolor en el edificio de la sede de la Administración de la región homónima para recibir a las primeras tropas de Kyiv, que entraron en la ciudad este viernes tras la retirada de las fuerzas rusas.

El ejército ucraniano ha confirmado el ingreso de sus soldados en la urbe, que estuvo en poder de Moscú desde marzo pasado.

Por su parte, el asesor del ministro ucraniano de Defensa, Yuriy Sak, aseguró al servicio ucraniano de la BBC que sus fuerzas están en "casi control total" de la ciudad.

La sede del Gobierno regional no es el único lugar donde la bandera azul y amarilla se ha dejado ver en Jersón. Habitantes de la ciudad también sacaron el símbolo nacional al paso de los primeros uniformados ucranianos, según muestran videos aparecidos en las redes sociales.

Bandera ucraniana
Bandera ucraniana

Retirada rusa

Horas antes, el Ministerio de Defensa ruso aseguró que la "reubicación" (retirada) de sus tropas en la parte este del río Dnipro había finalizado.

"Hoy a las 05:00 hora de Moscú, se completó la reubicación de las unidades rusas en la orilla este del río Dnipro", informó el Ejército en su actualización diaria, en la que reportó el traslado de 30.000 uniformados y unas 5.000 piezas de equipo.

"Todo el personal de servicio ruso se movilizó, no hubo pérdidas de hombres, equipos o material del grupo de fuerzas rusas", agregó el organismo.

Sin embargo, las fuerzas ucranianas aseguran haberse hecho con municiones y equipos de sus adversarios.

Un soldado ucraniano junto a unos morteros incautados a los rusos.
Durante sus operaciones para recuperar el control de la ciudad de Jersón, las fuerzas ucranianas se hicieron con varios arsenales rusos.

Jersón era la única ciudad importante que Rusia había logrado ocupar casi desde el inicio de la guerra, pero este miércoles anunció que comenzaría la retirada de sus fuerzas de la ciudad ocupada, después de que la contraofensiva lanzada por Ucrania en el verano le imposibilitara asegurar la continuidad de sus líneas de suministro.

La decisión de retirarse supone otro un golpe significativo para el ejército ruso, que al principio de su "Operación Especial" debió desistir de sus intentos por tomar Kyiv y en el verano ya perdió Jarkov.

El presidente Vladimir Putin no participó en el acto donde se anunció el repliegue.

El Kremlin negó que la decisión sea un "fracaso" y aseguró que no renunciará a recuperar el territorio.

"La provincia (de Jersón) es un sujeto de la Federación de Rusia. Esto está fijado y definido por la ley, y no hay ni puede haber ningún cambio", declaró el jefe de prensa de Putin, Dmitri Peskov.

Kyiv ha adoptado un tono más triunfal, describiendo la operación de Rusia como "el segundo ejército del mundo que huye a pie".

¿Repliegue estratégico?

Hasta ahora la región había sido clave para la estrategia de Moscú.

Su ocupación permitió a Rusia tener un acceso terrestre desde el territorio continental hasta la península de Crimea, y pretendía hacer de punta de lanza hacia las ciudades occidentales de Odesa y Nikolaiev, con el objetivo de aislar de este modo a Ucrania del mar Negro.

Gráfico de la región de Jersón.
Gráfico de la región de Jersón.

Pero los avances militares ucranianos en el sur han puesto de manifiesto las carencias y la mala preparación de las tropas enviadas por Putin.

Para el enviado especial de BBC en Ucrania, Jeremy Bowen, es posible que, militarmente hablando, el repliegue de los rusos sea la cosa "más sensata que han hecho desde el inicio de la guerra".

Abandonar la posición occidental de la región para reorganizarse al otro lado del río complicaría una eventual ofensiva ucraniana, consideró Bowen.

El margen oriental del Dnipro está siendo fortificado, según diversas imágenes de satélite, que muestran cómo las tropas rusas han cavado más de 160 kilómetros de defensas a lo largo del río, desde la presa de Nova Kajovka hasta el mar Negro.

Gráfico sobre las trincheras cerca de Jersón.
Gráfico sobre las trincheras cerca de Jersón.

Análisis de Paul Adams, corresponsal diplomático de la BBC

Si Jersón vuelve a manos de Ucrania al final del día, lo que parece un hecho, estamos ante un momento de gran importancia en la guerra.

La pérdida de Jersón está a la par con la humillante retirada de Rusia de la capital, Kyiv, y culmina un sorprendente cambio de suerte en los últimos tres meses para los ucranianos.

Nada ha salido bien para Rusia desde hace meses. Han perdido grandes extensiones de territorio en el este del país, el buque insignia de su flota en el mar Negro se ha hundido y un puente crucial desde Rusia hasta la Crimea ocupada sigue fuera de servicio.

Con el invierno a la vuelta de la esquina, la pregunta es qué pasará ahora.

Con precaución

Las autoridades ucranianas han celebrado este nuevo éxito.

"Hemos obtenido otra importante victoria en este momento y se demuestra que, diga lo que diga o haga Rusia, Ucrania ganará", escribió el ministro ucraniano de Exteriores, Dmytro Kuleba, en su cuenta de Twitter.

Sin embargo, otros voceros del gobierno de Kyiv se han mostrado más cautelosos y no descartan que la retirada rusa sea una trampa.

"Los rusos se están quitando sus uniformes militares, los están tirando a los cubos de basura y están tratando de mezclarse con los lugareños", afirmó el asesor del ministro de Defensa, Yuriy Sak.

"Les pedimos que se rindan, que salven su vida y que no sean tontos", añadió.

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