Las vacunas, la nueva y silenciosa guerra fría entre Rusia y EE.UU.

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Aunque los libros de historia digan que la Guerra Fría -ese enfrentamiento político, económico, social o ideológico entre Estados Unidos y la Unión Soviética por imponer su visión del mundo- empezó en 1947 y terminó en 1991, lo cierto es que las tensiones entre estadounidenses y rusos nunca han llegado a desaparecer. 

Esa rivalidad histórica ha permanecido durante estas últimas décadas, especialmente tras la llegada al poder de Vladimir Putin. Así, en países como Siria o Afganistán, ambas potencias han luchado de manera indirecta por mostrar su dominio. Un enfrentamiento entre dos colosos que ahora se dirime con las vacunas.

La vacuna Sputnik V ya ha sido aprobada en más de 40 países. (Photo by ROBERT ATANASOVSKI/AFP via Getty Images)
La vacuna Sputnik V ya ha sido aprobada en más de 40 países. (Photo by ROBERT ATANASOVSKI/AFP via Getty Images)

Y es que la pandemia del coronavirus ha provocado una auténtica carrera de Estados Unidos y Rusia por encontrar un remedio eficaz que lograra doblegar al coronavirus. En esta contrarreloj fueron los rusos los primeros en dar el golpe, ya que registraron la primera vacuna del mundo el pasado mes de agosto de 2020, la Sputnik V, con una efectividad superior al 90%.

Un nombre que no es casual y que hace retrotraerse al pasado. Los Sputnik fueron los satélites que envió la Unión Soviética a la atmósfera en los años 50 durante la carrera espacial entre soviéticos y estadounidenses por la llegada a la Luna. 

Una competición en el contexto de la Guerra Fría en la que ambos contendientes intentaron mostrar su predominio y en la que terminó triunfando Estados Unidos con su presencia en el satélite en 1969, aunque la URSS también logró grandes éxitos.

Pocos meses después, las estadounidenses Pfizer y Moderna también registraron sus vacunas, con una efectividad que superaba el 90%. Pero desde el principio el mundo occidental mostró dudas sobre el compuesto ruso.

Durante tiempo se habló de sus posibles efectos secundarios o de lo poco que había tardado el país en desarrollarlo. ¿Era un aviso para navegantes o simplemente volvía a ser un escenario de Guerra Fría?

Una investigación publicada recientemente en la prestigiosa revista The Lancet ha sacado de dudas y ha mostrado la efectividad del compuesto ruso. Tanto es así que incluso la Agencia Europea del Medicamento está estudiando su aprobación, mientras que algunos países como Hungría ya lo han adquirido a título individual.

Laika, la perra rusa que se convirtió en el primer ser vivo en orbitar la Tierra, en el interior del satélite Sputnik II. (Getty)
Laika, la perra rusa que se convirtió en el primer ser vivo en orbitar la Tierra, en el interior del satélite Sputnik II. (Getty)

Mientras, sigue el enfrentamiento bajo cuerda entre rusos y estadounidenses con el tema de las vacunas, la CNN señala que la propaganda en contra de las vacunas de Pfizer y Moderna por parte de Rusia se ha recrudecido.

El medio señala, citando a fuentes del Departamento de Estado de Estados Unidos, que las plataformas rusas de noticias están diseminando noticias falsas relacionadas con las vacunas del país, especialmente contra la de Pfizer. Este hecho no es baladí, ya que la de Pfizer ha sido la primera vacuna aprobada en Estados Unidos y Europa y por tanto, la gran rival de la Sputnik V.

Las principales críticas están relacionadas con el coste y la seguridad del compuesto. Uno de los ejemplos apunta a efectos secundarios en los vacunados como parálisis facial y se censura la rapidez con la que la vacuna fue aprobada (pese a que la rusa se registró con mayor celeridad).

Un informe del German Marshall Fund, un centro de estudios de políticas públicas analizando más de 35.000 tuits de medios estatales y gubernamentales rusos, chinos e iraníes han mostrado que el 86% de los mensajes de los rusos sobre Pfizer son negativos, igual que un 76% sobre Moderna.

El objetivo de estas campañas es sembrar dudas sobre ambos compuestos y promocionar la Sputnik V.

La vacuna de Pfizer ha sido la primera aprobada en Estados Unidos. (Photo by FREDERIC J. BROWN/AFP via Getty Images)
La vacuna de Pfizer ha sido la primera aprobada en Estados Unidos. (Photo by FREDERIC J. BROWN/AFP via Getty Images)

La distribución de las vacunas

Otro de los ejemplos de que se está viviendo una nueva Guerra Fría es el destino de las vacunas. Mientras que las estadounidenses han ido fundamentalmente a los países occidentales, sus aliados tradicionales, como Europa, Canadá, Australia o Israel; en el caso de la rusa ha sido aprobada en países como Irán, Venezuela, México o Argentina, lugares que no tienen una relación tan fluida con los estadounidenses. 

Ante la escasez de vacunas y debido a la competencia, la rusa también ha encontrado sitio en más de 40 países, la mayoría de ellos naciones en desarrollo.

Con la pandemia avanzando por el mundo y con la dificultad de avistar el final de ella parece que estas tensiones entre Estados Unidos y Rusia no van a terminar, al tiempo que ambos intentan promocionar la eficacia de sus compuestos.

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