Grupos procolonias presionan para legalizar asentamientos "salvajes" en Israel

Michael BLUM
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El movimiento procolonias en Cisjordania presiona a la clase política israelí para que se comprometa a legalizar los asentamientos "salvajes", en medio de una reñida lucha entre partidos de derecha de cara a las próximas elecciones de marzo.

En la Cisjordania ocupada hay dos grandes tipos de colonias: las consideradas legales por Israel, y las no reconocidas por las autoridades israelíes, las llamadas "salvajes", que son como "avanzadillas" con casas transportables instaladas en las colinas.

El derecho internacional considera ilegales todos los asentamientos en los territorios palestinos ocupados.

Las organizaciones procolonias trabajan para presionar al gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu para "legalizar", desde el punto de vista israelí, unas 70 colonias "salvajes" en Cisjordania, donde viven unos 25.000 de los 475.000 colonos locales.

A inicios de enero, militantes pusieron una tienda de campaña frente a las oficinas de Netanyahu en Jerusalén y comenzaron una huelga de hambre para llamar la atención sobre sus reivindicaciones.

"No hay ninguna razón lógica para que 25.000 ciudadanos israelíes no tengan el mismo derecho que los otros, no es un asunto político, se trata de derechos sociales", señaló a la AFP Yossi Dagan, poderoso presidente del consejo regional Shomron, organización de colonias del norte de Cisjordania.

- Huelga de hambre -

Dagan hizo este mes siete días de huelga de hambre frente a la oficina del primer ministro, antes de ser evacuado a un hospital local tras sentirse mal, constató la AFP.

Coincidencia o no, estos activistas cesaron su huelga de hambre de manera súbita un día antes de la salida la Casa Blanca de Donald Trump, ardiente defensor de las colonias israelíes.

Pero el fin de su huelga de hambre no significa el cese de la movilización. Estos colonos apoyan que el "combate siga" y esperan beneficiarse de la campaña para las legislativas del 23 de marzo, las cuartas en menos de dos años, para impulsar su causa.

Los tres últimos comicios fueron duelos entre Netanyahu y el exjefe del ejército, el centrista Benny Gantz. Pero esta vez el primer ministro enfrenta una ruda competencia a la derecha con el avance del conservador Gideon Saar, y del jefe de la derecha radical, Naftali Bennett, considerados todos cercanos al movimiento de las colonias.

En otoño, una ley sobre la legalización de estos asentamientos fue adoptada en primera lectura por los diputados, pero Benny Gantz, ministro de Defensa en el gobierno de unión, rechazó llegar hasta el final de ese procedimiento.

"Los colonos necesitan lanzar una campaña (...) Requieren un periodo electoral para obtener promesas de los partidos que puedan entrar en el próximo gobierno", considera Denis Charbit, profesor de Ciencias Políticas en la Open University de Israel.

- "Sin calefacción y sin agua" -

"Los colonos saben que después de las elecciones, el margen de maniobra del gobierno no será tan grande como durante el mandato de Trump, y por lo tanto necesitan promesas y no solo declaraciones de apoyo", dijo a la AFP.

Para Hagit Ofran, del movimiento anticolonización La Paz Ahora, la llegada a Washington del demócrata Joe Biden complica para Israel la legalización de los asentamientos.

"Con las nuevas elecciones, se puede esperar un cambio de poder" en Israel, tras los comicios de marzo, que podría tener un impacto no solo sobre el proyecto de legalizar "colonias salvajes", sino sobre todo el proceso "de apropiación de tierras".

En Givat Hashish, un asentamiento "salvaje" situado cerca de Belén en Cisjordania ocupada, Matan Fingerhut, padre de cuatro niños, no dice por quien votará, pero está seguro de que quiere la legalización de su colonia.

"Me gusta este lugar y quiero vivir en total legalidad", indica. "A veces estamos a oscuras, sin calefacción, sin agua caliente, esa es la principal dificultad", se queja este hombre que construyó su casa sin autorización.

Estas viviendas no están en teoría conectadas a la red eléctrica y al acueducto israelí que alimenta las colonias en Cisjordania, territorio ocupado por Israel desde 1967.

Uriya Loberbaum, de 38 años, padre de cinco niños que vive en Sdé Boaz, otra colonia salvaje, hizo una huelga de hambre de 18 días.

"Debemos decir claramente que esto nos pertenece, esta región pertenece al pueblo judío", dijo.

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