Llevas toda la vida tratando mal la gripe (y ojo porque se ha adelantado tres meses)

Los expertos advierten de que la gripe se ha adelantado tres meses y ha cambiado su comportamiento. Por eso es más importante que nunca que dejes de cometer los errores de siempre y aprendas a aliviar los síntomas de una gripe o resfriado. (Foto: Getty)
Los expertos advierten de que la gripe se ha adelantado tres meses y ha cambiado su comportamiento. Por eso es más importante que nunca que dejes de cometer los errores de siempre y aprendas a aliviar los síntomas de una gripe o resfriado. (Foto: Getty)

Si normalmente es enero el mes en el que la gripe puede declararse epidemia por gripe, esta temporada empezará con cambios, y es que parece que ha llegado antes de lo previsto. Será un invierno diferente por la convivencia de la Covid-19, la gripe y los resfriados comunes, en el que los hábitos de los españoles también han cambiado.

Desde el inicio de la pandemia se ha observado que la población está cada vez más concienciada en cuidarse frente a la gripe, los resfriados y otras enfermedades, y no solo en época invernal. Pero aunque el 86 por ciento de los españoles tomará medidas preventivas para reducir el riesgo de contagio, un aprendizaje heredado de la crisis sanitaria de estos últimos años, todavía no tenemos claro cómo debemos aliviar los síntomas. Muchas personas siguen sin saber cuál es el mejor tratamiento para hacer frente a los distintos síntomas que presentan tanto la gripe como el resfriado común.

En un proceso gripal se manifiestan de media hasta seis síntomas (dolor, fiebre, tos, estornudos, congestión nasal y decaimiento) y una investigación realizada por Johnson & Johnson Consumer Health afirma que se suelen tratar solo de dos a cuatro. Encima, solemos equivocarnos al escoger el tratamiento como darle una aspirina a los niños a adolescentes para paliar la fiebre o el malestar de infecciones virales.

Lo ideal es paliar los síntomas de la gripe mientras la enfermedad sigue su curso y las defensas del organismo eliminan los virus.

Entre los medicamentos que podemos encontrar para gripe y resfriados están los analgésicos y antipiréticos, los antitusivos, los descongestivos, los mucolíticos, los expectorantes., etc. Y se suelen tomar solos o en combinación, como es el caso de los antigripales que alivian múltiples síntomas ya que combinan diferentes principios activos:

  • Paracetamol, que cuenta con propiedades analgésicas y antipiréticas que ayudan a aliviar el dolor de cabeza y muscular, además de la fiebre.

  • Dextrometorfano, que alivia la tos gracias a su efecto antitusígeno.

  • Clorfenamina, un principio activo antihistamínico eficaz en el alivio de la secreción nasal y los estornudos.

  • Pseudoefedrina, un descongestivo que actúa reduciendo la inflamación de las mucosas nasales, lo que mejora la capacidad de respirar.

  • Guaifenisina, un principio activo expectorante que ayuda a eliminar el exceso de mucosidad asociado a las formas productivas de tos.

  • Cafeína, que actúa de estimulante del sistema nervioso, reduciendo el decaimiento y la sensación de sueño.

  • La vitamina C, una vitamina hidrosoluble que interviene en la formación de colágeno y la reparación de los tejidos.

En función de los síntomas que tengamos debemos dar prioridad a uno y otro tipo de fármaco ya que aunque hay una generalidad, las personas pasan la gripe con distintas molestias. Si no lo tienes claro ponte en contacto con tu médico de Atención Primaria o farmacéutico.

Sobre todo, los síntomas que nos deben preocupar son la duración de la fiebre (por encima de 38 más allá de unos 5 días), la dificultad para respirar por la boca (no por congestión nasal) y tos con expectoración verdosa y aumento del malestar general.

En estos casos se debe acudir al centro de salud, donde el médico que te atienda valorará si es necesario que acudas a urgencias hospitalarias o no. Los médicos insisten en que no se debe acudir a urgencias del hospital cuando los síntomas o molestias son las que describimos al principio (fiebre 3-5 días, malestar general, dolor de cabeza, dolores musculares…).

En los niños, la gripe y los catarros prolongados pueden degenerar en sinusitis, crisis de asma, otitis y neumonía. Se recomienda llevar al niño al pediatra si la fiebre persiste más de 3 días a pesar de la administración de antitérmicos, si hay dificultad respiratoria, tos persistente, vómitos frecuentes o rechaza el consumo de líquidos. También hay que esta atento ante una deshidratación, una crisis cerebral febril o cualquier otra manifestación neurológica.

En cuanto al cambio detectado en el comportamiento del virus de la gripe, el organismo encargado de vigilar los virus respiratorios, el Sistema de Vigilancia de la Gripe del Instituto de Salud Carlos III (Ministerio de Sanidad) ha publicado unos últimos datos que así lo demuestran: en la semana 39 –que va del 26 de septiembre al 2 de octubre- ya son 63 los casos de gripe detectados por cada 100.000 habitantes (el umbral epidémico se alcanza tras superar los 50 casos).

Por otro lado, para prever cómo será la gripe este invierno, se suele tomar como referencia los datos del Hemisferio Sur en el que la temporada invernal (de mayo a agosto) ya ha llegado a su fin. Las últimas cifras recogidas en Australia sobre la incidencia de fiebre, tos y ausencia laboral son significativamente más altas en 2022 que 2020 y 2021, e, incluso, ha aumentado la media respecto a los datos recogidos de 2015 a 2019.

Además la anticipación de temporada de gripe, todo apunta a que nos encontramos ante una enfermedad cada vez más desestacionalizada. Los datos también reflejan que la incidencia del resfriado y la gripe ha aumentado fuera de la tradicional temporada de invierno, concretamente, se han detectado un número de casos inusual en épocas del año como mayo y junio en las que normalmente la incidencia es mínima. Este mismo estudio señala que estas afecciones tienen una duración superior y una sintomatología persistente.

Esta nueva y anómala situación coincide con el comienzo de las campañas de vacunación en nuestro país, que este año prevén llegar a un 75 por ciento de los mayores de 65 años, lo que supone la inoculación (sumando todos los grupos de riesgo) de más de 1,63 millones de dosis.

La vacuna antigripal tiene como objetivo reducir la mortalidad y morbilidad asociada a la gripe y el impacto de la enfermedad en la comunidad protegiendo a quienes tienen un mayor riesgo de presentar complicaciones y a quienes pueden transmitir la enfermedad a esta población de riesgo.

Ahora la gente es más proactiva a la hora de prevenir el contagio con pequeños cambios como las mascarillas, el lavado de manos y ciertas medidas en caso de sospechar infección. Todas estas son buenas costumbres que ya se han integrado en nuestras rutinas de la población.

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