Greta Thunberg descansa en Lisboa lejos de las cámaras antes de ir a Madrid

La joven activista Greta Thunberg (c), ayer al desembarcar en Lisboa después de tres semanas de travesía. EFE/Nacho Ballesteros

Lisboa, 4 dic (EFE).- Lejos de las cámaras que siguieron al detalle su llegada a Lisboa el martes, la activista sueca Greta Thunberg descansa hoy en la capital lusa en la más estricta intimidad antes de partir a Madrid, donde se celebra la cumbre del clima.

Tras su desembarco después de 21 días en alta mar y unas breves declaraciones a los medios que se agolpaban en el muelle de Santo Amaro, la joven se subió a un coche eléctrico facilitado por el Ayuntamiento de Lisboa y se ha mantenido fuera del alcance de los medios.

La activista, rostro del movimiento estudiantil "Fridays for Future" (FFF, conocido en español como "Juventud por el Clima"), dedicará su estancia en Lisboa a descansar, sin participar en ningún acto público, confirmaron a Efe fuentes próximas de su entorno.

La única imagen que ha trascendido de ella es una fotografía que la propia joven publicó en sus redes sociales, en la que aparece paseando por las calles de Lisboa y explicando que, ahora que está en tierra firme, le toca "ponerse al día con el mundo".

Y lo está haciendo. Este miércoles ha compartido varias noticias alertando sobre la emergencia climática, un asunto sobre el que "ningún país del mundo está haciendo lo suficiente", según reprochó a su llegada a Lisboa, aunque confía en que "los líderes mundiales" reunidos en la cumbre del clima "perciban finalmente la urgencia".

La joven de 16 años estará el viernes en la manifestación por el clima que se celebrará en Madrid.

Su presencia ha llevado al Gobierno español a evaluar medidas de seguridad para la activista por su importante proyección pública, según adelantó hoy el ministro español del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska.

Lo que todavía se desconoce es cuándo llegará a Madrid y qué medio de transporte utilizará, después de recorrer 5.500 kilómetros en catamarán porque rechaza viajar en avión por las emisiones de carbono.

"No estoy viajando así porque quiero que todo el mundo lo haga. Lo hago para enviar el mensaje de que es imposible vivir sosteniblemente hoy y eso tiene que cambiar", dijo tras desembarcar.

Su elección ya tiene respuesta de las aerolíneas: el presidente de Iberia, Luis Gallego, aseguró este miércoles que en trayectos por encima de 1.500 kilómetros no hay una alternativa real al avión.

Para viajar a Madrid, se espera que la activista se decante por el "Lusitania", el tren-hotel nocturno que une las dos capitales ibéricas en un trayecto que demora más de diez horas, aunque tiene otras opciones sobre la mesa.

La Junta de Extremadura ya le ofreció un vehículo eléctrico sobre el que, por el momento, no ha habido respuesta, y a esta propuesta se ha unido hoy otra más peculiar, de una asociación de vecinos de Talavera de la Reina (España): un burro, "el más respetuoso con el medio ambiente en los desplazamientos humanos".

Mientras, su recibimiento en Lisboa sigue dando de qué hablar en Portugal, donde se mezclan los admiradores -unos dos centenares de personas, entre ellos niños y jóvenes, la esperaron durante horas en el muelle- con los críticos.

"El circo montado alrededor de Greta y la cesión de muchos políticos a ese triste espectáculo muestra la superficialidad de los tiempos en que vivimos... Es necesario hacer política en serio", dijo el diputado del democristiano CDS-PP João Almeida en redes sociales, el más duro a la hora de censurar lo ocurrido.

Thunberg fue recibida por el alcalde de Lisboa, el socialista Fernando Medina, y una delegación de políticos locales.

Quien no estuvo fue el presidente de Portugal, el popular Marcelo Rebelo de Sousa, muy dado a los "selfis" pero que esta vez evitó que su presencia se pudiera interpretar como un gesto para "sacar provecho político" de la situación.

Los medios lusos recogieron hoy también opiniones dispares que van desde quienes cuestionan los peligros de convertir a la adolescente en una "profeta" a quienes, por el contrario, aseguran que cuando se habla del clima, se erige como "la adulta en la sala".

Por Paula Fernández