Grecia lucha por hacer frente a una inflación que asfixia a sus ciudadanos

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En el marco de un reportaje para el espacio Euronews-WITNESS, el periodista Hans von der Brelie vuelve a Grecia, algunos años después de su última visita, en pleno período de crisis económica. El reportero alemán relata, en primera persona, su experiencia en un país asfixiado por la inflación.

De nuevo, vuelvo a Grecia. Madres adolescentes embarazadas, con la nevera vacía. Pensionistas delgados, con facturas de electricidad que se disparan. Pescadores que han dejado de pescar, porque el combustible de los barcos es demasiado caro. Agricultores que han dejado de cultivar la tierra, porque no pueden pagar los fertilizantes ni los piensos. Padres solteros que ya no pueden comprar un helado a sus hijos. Jóvenes sin trabajo, que han dejado ir a comprar al supermercado, y ahora, hacen cola en los ‘comedores sociales’... La situación es dramática.

Al principio, pensé en ir a los países bálticos. Allí se encuentran los actuales ‘campeones de la inflación de la eurozona’. Así, Estonia tiene una tasa de inflación del 20 %. Pero… pensemos un poco más, y tengamos en cuenta, que Grecia tiene un amplio historial de situaciones complicadas. Momentos sombríos como la crisis financiera de 2008-2009, la reciente pandemia de coronavirus que afectó gravemente al turismo… y ahora, la guerra en Ucrania, que ha provocado daños y tiene consecuencias, de largo alcance, también para Grecia, con los precios de la energía, la electricidad y las materias primas en continuo aumento.

Madres adolescentes embarazadas con la nevera vacía

Alexandros y Angeliki me invitan a entrar en su domicilio. Jason, de dos años, quiere hacerse con mi equipo de grabación. La madre Angeliki, de 19 años, está embarazada de su segundo hijo. "Nuestra nevera está siempre vacía", me cuenta Angeliki, mientras Alexandros se acerca para mostrármela. "No tengo dinero… ni para comprar pañales", explica Alexandros. Ha repartido 180 solicitudes de empleo, puerta por puerta. Pero… la inflación ha aumentado la tensión en el mercado de trabajo en Grecia; ahora nadie quiere contratar nuevos empleados.

Jubilados delgados con facturas de electricidad por las nubes

Alexandros trabaja como voluntario en un ‘comedor social’ cercano a su domicilio, sirviendo sopa gratis a los necesitados. Kostas Polychronopoulos, el fundador del centro caritativo, señala: "Muchos pensionistas vienen aquí, y nos traen sus facturas de la luz, pidiéndonos alguna contribución para ayudarles a pagarlas y, así, evitar que les corten la electricidad".

Spyros, de 74 años, me cuenta: "Hace unos meses, mi mujer podía llenar el carrito de la compra en el supermercado, sin problemas. Pero, debido a la guerra en Ucrania, la inflación se aceleró tanto, que ahora es imposible hacerlo". Normalmente, la pareja paga 40 euros al mes por la electricidad. Ahora, son 148 euros. El mismo problema tiene Manolis, un jubilado que lucha por hacer frente a una factura de electricidad, de seis meses, que supera los 1 400 euros.

Los agricultores han dejado de cultivar la tierra

Un avión de hélices me lleva a Naxos. La isla depende del turismo y de la agricultura. Combustible para los tractores, fertilizantes caros, piensos importados de Bulgaria... muchos agricultores de Naxos se enfrentan a la ruina, como ocurre con el ganadero Stelios Zacharatos.

"En mi familia somos cuatro generaciones de ganaderos", me cuenta Zacharatos. "Yo seré el último", afirma. La crisis se convierte en una amenaza existencial. Más de 300 vacas, y 30 000 cabras y ovejas han sido sacrificadas, recientemente.

De los 1 200 ganaderos de Naxos, unos 150 podrían tener que dejar su profesión, en los próximos meses, si no llega ningún tipo de ayuda de Atenas o Bruselas, alerta Dimitris Kapounis, presidente de la cooperativa creada en la isla, hace casi un siglo. Los costes para bombear agua han subido de 7 euros por hora, a 30 euros, en la actualidad. "Y… los fertilizantes han subido de 300 a 1 000 euros por tonelada", explica Dimitris Kapounis.

Los pescadores han dejado de faenar

La situación no es mejor para los pescadores, me dice Stamatis Sergis. "Antes pagaba el gasóleo del barco a 40 céntimos y ahora pago 1,50 euros por litro. Ni siquiera puedo ganar 50 euros al día. Así que, mantengo el barco a flote, y tengo otro empleo", añade. Su perspectiva es sombría. "En diez años, no quedarán pescadores", concluye Stamatis Sergis.

El Gobierno griego trabaja en programas de apoyo a los necesitados. Los aumentos de los alquileres tienen un tope, los hogares con bajos ingresos reciben una subvención para el combustible, y las personas que no pueden pagar sus facturas de electricidad pueden solicitar hasta 600 euros, de un plan de apoyo financiado con el dinero de los contribuyentes griegos y europeos.

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