Grecia desmiente expulsiones de migrantes a Turquía, pero la UE investiga

Hélène COLLIOPOULOU, Alexandros KOTTIS
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Una niña camina entre las precarias tiendas de campaña del campo de refugiados de Samos, el 1 de noviembre de 2020 en esa isla griega

Grecia desmiente expulsiones de migrantes a Turquía, pero la UE investiga

Una niña camina entre las precarias tiendas de campaña del campo de refugiados de Samos, el 1 de noviembre de 2020 en esa isla griega

Las denuncias de expulsiones de migrantes de Grecia hacia Turquía se multiplican desde marzo. Atenas no ha dejado de desmentir esas acusaciones pero la implicación de Frontex, la agencia de vigilancia de fronteras europeas, obliga a la UE a reaccionar de forma urgente.

A solicitud de Ylva Johansson, la comisaria europea de Asuntos interiores, la Unión europea reúne el martes el consejo de administración de Frontex de forma extraordinaria.

"Está en curso una investigación" según Chris Borowski, portavoz de Frontex. La agencia europea está acusada por varios medios, entre ellos la revista alemana Spiegel, de estar implicada en la devolución de solicitantes de asilo.

Grecia, principal puerta de entrada de la UE, recibe la ayuda de Frontex en el mar Egeo y en su frontera terrestre con Turquía, país que a fines de febrero impulsó a miles de migrantes a ingresar en Europa.

Detenido por la policía griega tras haber atravesado la frontera greco-turca en octubre, Hamza, solicitante de asilo marroquí, relató a la AFP haber sido encarcelado con otros refugiados.

"La policía me golpeó, me robó todas mis pertenencias, entre ellas mi pasaporte" afirmó a principios de noviembre por teléfono.

"Llegaron hombres encapuchados vestidos de negro (...) Nos pusieron en furgones, nos llevaron al río y nos obligaron a atravesarlo en pequeños barcos" hacia Turquía, dice este migrante desde Estambul.

Un relato similar hace otro migrante, extraído por la fuerza del campo de Diavata, al norte de Grecia, que fue expulsado a Turquía, según la ONG Josoor.

- "Abandonados" en el mar -

Periodistas de la AFP vieron en marzo, a lo largo de la frontera terrestre con Turquía que marca el río Evros, a soldados griegos encapuchados embarcando a migrantes en vehículos militares sin matrícula.

Estas expulsiones, que consisten en el reenvío de migrantes antes de que puedan depositar su demanda de asilo, se habrían producido también en la frontera marítima de Grecia, según varios medios y ONG, entre ellas Amnistía Internacional y Oxfam.

Los principales acusados son los guardacostas griegos. La UE y el Alto Comisionado de la ONU para los refugiados instó este verano boreal al gobierno griego a abrir una investigación. Pero el gobierno de Atenas, cuya prioridad es la "seguridad" de las fronteras, desmintió haber practicado tales expulsiones.

En agosto, el primer ministro Kyriakos Mitsotakis refutó categóricamente esas acusaciones y aseguró que la vecina Turquía orquesta una política de "desinformación".

El New York Times acababa de publicar testimonios según los cuales Grecia "abandonaba" a migrantes en el mar, dejando a los guardacostas turcos acudir en su ayuda.

El 24 de octubre, el Spiegel publicó una investigación en la que dice "mostrar por primera vez que los responsables de Frontex son conscientes de las prácticas ilegales de los guardias fronterizos griegos y están, en parte, implicados ellos mismos en estas expulsiones".

Son citados seis casos ocurridos desde abril en el mar Egeo. En uno de ellos un video muestra a un barco de Frontex bloqueando una embarcación de refugiados, y en otro, se lo ve pasando ante una embarcación de refugiados a gran velocidad, antes de abandonar la zona.

Sin hacer alusión a esta investigación, Frontex indica en su cuenta  Twitter haber estado "en contacto con las autoridades griegas en referencia a incidentes marítimos estos últimos meses" y precisa que el gobierno de Atenas ha abierto una "investigación interna".

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