Las eléctricas vuelven a desaparecer de la escena del crimen

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Power point.  (Photo by Fernando Camino/Cover/Getty Images)
Power point. (Photo by Fernando Camino/Cover/Getty Images)

Repasen los titulares de los últimos días al hilo del polémico decreto para el ahorro energético. Se habla de que muchos españoles no pueden asumir los precios de la luz para poner el aire acondicionado en casa. Y también de que los bares y restaurantes rechazan poner el termostato a 27ºC en verano , que los españoles deberían hacer lo mismo voluntariamente en sus domicilios...

Lo mismo ocurre con el agua. Aún queda mucho verano, pero numerosas cuencas como las del Duero, Tajo, Guadiana, Guadalete Barbate, Guadalquivir y Segura ya se encuentran por debajo de la mitad de su capacidad y las restricciones están al caer.

¿Observan algún denominador común? La responsabilidad y las consecuencias se trasladan a la población. Y en ninguna ecuación aparecen las eléctricas cuando, no lo olvidemos, en 2021, la energética obtuvo un beneficio neto récord de 3.885 millones de euros, incrementando la cifra en un 8% con respecto al ejercicio anterior y superando los objetivos que se había marcado. El mismo año, por cierto, que varias de ellas vaciaron pantanos para producir electricidad barata y venderla a precio de oro cuando el mercado estaba en lo más alto.

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Es que eso fue hace un año, dirán los defensores del sistema. Pues no. Merca2 recoge que Iberdrola, Endesa y Naturgy utilizaron sus centrales hidroeléctricas para frenar posibles pérdidas en el estreno de la llamada excepción ibérica o tope del gas. Se vertieron cerca de 57 hectómetros cúbicos, una cantidad que supone unas 24.000 piscinas olímpicas. Con ello, lograron casar casi la mayoría de los precios horarios del día a través de la generación hidroeléctrica, mientras lograban aumentar la retribución a sus ciclos combinados.

Tal vez se entienda mejor cuando el presidente del Gobierno cargó recientemente, entre otros, contra el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, por estar en desacuerdo con los impuestos a las grandes eléctricas.

Quien mejor lo ha definido ha sido el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, cuando ha criticado esta misma semana la "avaricia grotesca" de las compañías por las ganancias récord que han conseguido durante la crisis energética a expensas de los más pobres del mundo, "al tiempo que destruyen nuestro único hogar".

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