Granadilla, el pueblo abandonado que está para entrar a vivir

En 1955, el régimen del dictador Francisco Franco decretó la expropiación de la mayor parte del término municipal de Granadilla, en Cáceres. Cinco años después, ya no quedaba ningún vecino en la localidad. El motivo del desalojo era la construcción del embalse de Gabriel y Galán y estaba previsto que todo el pueblo quedara sumergido bajo el agua. Sin embargo, esto no llegó a ocurrir.

Pese a que el pantano se terminó de construir en 1961, Granadilla nunca se inundó. No obstante, la antigua villa amurallada de origen feudal se quedó vacía para siempre. Sus casas, su iglesia y su imponente castillo continúan en pie, aunque sin ningún signo de vida ni en su interior ni en las calles que los rodean.

Convertido ahora en un pueblo fantasma, Granadilla recibe la visita de numerosos turistas y curiosos atraídos por su fascinante historia y su belleza. Además, muchos de sus edificios han sido restaurados y parecen listos para entrar a vivir. Sin embargo, la localidad ha sido condenada a permanecer abandonada para siempre por aquel error de cálculo.

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