Gran parte de la genialidad de Leonardo da Vinci surgió gracias a ser un hijo ilegítimo

Leonardo da Vinci está considerado como uno de los genios más grandes que han existido, siendo numerosísimas las cosas que realizó, creó, inventó, diseñó, pintó y un larguísimo etcétera.

Sello conmemorativo dedicado a Leonardo da Vinci (imagen vía Wikimedia commons)

Muchos son quienes creen que ‘da Vinci’ es el apellido del genio renacentista, pero en realidad esa coletilla que acompaña el nombre hace referencia a su lugar de nacimiento, la población de Vinci, la cual se encuentra a unos veinticinco kilómetros de Florencia, ciudad en la que desarrolló gran parte de su talento en sus años de adulto.

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Leonardo no nació ni creció en el seno de una familia convencional, debido a que fue fruto del romance extraconyugal que mantuvo Piero Fruosino di Antonio (un importante hombre florentino, cuya profesión era la de notario, en quinta generación, además de ejercer como embajador en la entonces República de Florencia) con una joven campesina, de quince años de edad, llamada Caterina.

El hecho de tratarse de un hijo bastardo fue determinante para que Leonardo desarrollara en sus años de adulto todo su intelecto y genialidad.

A pesar de esa ilegitimidad su progenitor procuró que no le faltase al pequeño Leonardo algo de instrucción, pasando sus primeros años de vida en la casa paterna quien puso a disposición del niño un maestro que le enseñó conocimientos básicos como leer, escribir o aritmética. Aunque cabe destacar que esas enseñanzas fueron muy básicas, tal y como se ha podido comprobar a través de la irregular escritura y ortografía de da Vinci en sus escritos de adulto.

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Otro de los hechos a destacar es que, a pesar de la sabiduría que posteriormente demostró tener, no cursó estudios universitarios (su progenitor solo se ocupó de financiar fu formación de los rimeros años de vida). En opinión de los expertos y estudiosos de la obra y vida de Leonardo da Vinci, eso fue determinante para que acabara siendo uno de los más grandes genios de la Historia.

Si Piero Fruosino hubiese financiado todos los estudios de Leonardo y lo hubiese tratado como un hijo legítimo, es más que probable que éste hubiese terminado estudiando lo mismo que su progenitor y las generaciones de antepasados, para acabar trabajando como notario y teniendo una formación reglada que, muy posiblemente, no hubiese despertado la curiosidad por conocer y aprender que desarrolló.

Se tiene alguna constancia de que su amor hacia el arte lo aprendió siendo muy niño por parte de Lucía, su abuela paterna, quien era ceramista e inculcó sus conocimientos a su pequeño nieto.

Desde bien jovencito, todo lo que le rodeaba despertaba la curiosidad de Leonardo, quien quería seguir sabiendo y aprendiendo sobre aquello nuevo que había conocido.

Su padre llegó a engendrar doce hijos más (todos ellos legítimos) con las cuatro esposas que tuvo, pero Leonardo, a pesar de ser bastardo, ocupó un lugar especial dentro del seno de su familia ilegítima, por tal motivo se le apoyó en su periodo de aprendizaje en Florencia, pudiendo acceder como alumno y aprendiz al taller del pintor y escultor Andrea del Verrocchio, amigo personal de Piero Fruosino, quien tomó al joven Leonardo, que contaba con 17 años de edad, como pupilo.

Fuentes de consulta e imagen: mentalfloss / 'Leonardo da Vinci' de Walter Isaacson (Google Books) / Wikimedia commons

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