Graban a un pulpo gigante de las profundidades adicto a las medusas

Ejemplar de Haliphron atlanticus grabado por el MBARI


El animal que observaís sobre estas líneas es un Haliphron atlanticus, y por lo que acaban de hacer público los científicos del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterey (MBARI), es un “yonki” de las medusas. No solo se las come, sino que además hace un uso muy inteligente de las partes poco “digestibles”.

Contemplar a este molusco gigante de las profundidades, en realidad una de las dos especies de pulpo más grande del mundo (puede llegar a medir hasta 3,5 metros y pesar 75 kilos) es toda una rareza. De hecho, los científicos del MBARI que le han grabado en su entorno natural, solo han podido observar a un Haliphron tres veces en 27 años.

Como comentado, este pulpo depreda – además de a otras criaturas – a las medusas, a pesar de que básicamente se componen de agua y de una gelatina baja en calorías. Además de las tortugas marinas, de quienes conocemos su afición por las medusas desde hace décadas, los científicos están descubriendo ultimamente que la lista de animales que comen a estos sacos flotantes y gelatinosos va creciendo. Además de al Haliphron, hay que sumar al calamar vampiro y a los atunes.

Pero vayamos con lo verdaderamente interesante de esta grabación, conseguida por cierto en 2013 cerca de la costa de Hawái, por técnicos del MBARI con la ayuda de submarinos operados por control remoto. Estos investigadores se quedaron realmente perplejos al observar más de cerca a este gran molusco y descubrir que portaba entre sus manto restos de los tentáculos de una gran medusa Phacellophora camtschatica, también conocida como “medusa yema de huevo” por su aspecto físico, que recuerda vagamente a un huevo frito.

Al repasar grabaciones de encuentros anteriores con esta criatura, observaron que en uno de los casos el pulpo también portaba algo gelatinoso entre sus tentáculos. El que aparece en la imagen superior, y en el vídeo que encontraréis más abajo, aparentemente se había comido la mayor parte del tejido de la campana de la medusa, sin embargo el anillo de tentáculos urticantes estaba intacto. El pulpo sostenía voluntariamente los restos desde atrás con ayuda del pico, de modo que no se puede pensar que simplemente se le habían quedado adheridos. A raíz de este encuentro, autopsias posteriores a otros ejemplares de Haliphron conservados en museos han confirmado la presencia de restos de medusas en sus estómagos.

¿Pero por qué conservaba los restos de la medusa yema de huevo nuestro Haliphron? Tal vez como mecanismo de defensa contra sus depredadores (tiburones azules o cachalotes), o tal vez como ayuda extra para mejorar sus habilidades de caza y conseguir más comida. Al parecer se conocen otras dos especies de pulpo capaces de repetir este truco.
Sea como sea, la inteligencia de estos cefalópodos es cada vez más evidente, hasta el punto de que hay quien propone practicar comunicación con ellos como ensayo de cara a un hipotético encuentro con alienígenas.

El trabajo de H.J.T. Hoving y S.H.D. Haddock, acaba de publicarse en la revista Nature.

Mi agradecimiento al MBARI – en especial a Kim Fulton-Bennett – por permitirme embeber el vídeo que véis sobre estas líneas, extraído de su canal de Youtube.

Me enteré leyendo Science.

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