Los gorilas de montaña adoptan a jóvenes huérfanos

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A Mountain Gorilla (Gorilla beringei beringei)  of the Muhoza group ,holds her child, in  Volcanoes National Park,  Virunga mountain range , Volcanos National Park , Rwanda.. (Photo by: Edwin Remsberg / VWPics/Universal Images Group via Getty Images)
Photo by: Edwin Remsberg / VWPics/Universal Images Group via Getty Images

Sobrevivir siendo un huérfano en la naturaleza es complicado. En la gran mayoría de especies de mamíferos, los animales que pierden a sus padres - y en muchos casos, aunque la que falte sea sólo la madre - tienen muchas más posibilidades de morir, y si sobreviven lo hacen sufriendo las consecuencias.

Pero no en los gorilas de montaña (Gorilla beringei beringei). En esta especie de primates se ha comprobado que los adultos adoptan a los gorilas que se han quedado huérfanos. Los cuidan, los protegen, los alimentan y enseñan, y estos huérfanos acaban teniendo las mismas oportunidades que cualquier otro juvenil de su grupo social.

Que este factor es realmente importante, aunque no lo parezca. En otras especies sociales, los juveniles que quedan huérfanos suelen terminar con un estatus social muy bajo. El hecho de que en gorilas de montaña puedan llegar incluso a ser los animales dominantes es muy relevante.

Una cosa curiosa sobre este estudio es cómo se inició. Hace unos dos años, un grupo de investigadores detectaron cómo las madres de unos juveniles de gorila de montaña abandonaban a sus crías junto con su padre enfermo. Esperaban que estos gorilas no sobreviviesen mucho tiempo.

Sin embargo, el tío de los juveniles comenzó a cuidar de ellos. Les dejaba dormir en su refugio, entrenaba y jugaba con ellos, los protegía de otros machos... los trataba como a sus crías, aunque no lo fuesen.

La duda es si esto era un patrón general, o un caso aislado. Así que los investigadores analizaron 53 años de datos para comprobarlo. Y para asegurarse de que miraban lo que tenían que mirar, compararon 59 juveniles huérfanos con otros 139 que tuvieron a sus familias intactas hasta alcanzar la madurez.

Compararon los factores más importantes: supervivencia, esperanza de vida, estatus social durante la etapa adulta, y el éxito reproductivo - que está muy vinculado a cuestiones de salud y de reconocimiento por parte del grupo.

No había diferencia. No sólo no morían sin llegar a edad adulta, si no que vivían un número de años similar. Algunos alcanzaban un gran estatus social, incluso llegando a la categoría de macho alfa, y todos tenían un éxito reproductivo dentro de lo esperable para sus características.

Lo más importante: no había nada que hiciese pensar que sufrían consecuencias a largo plazo por haber quedado huérfanos o ser abandonados. Y esto sólo se podía explicar de una manera, o al menos la explicación más razonable es: estos juveniles han sido adoptados, han sido criados hasta la etapa adulta de la misma manera que aquellos que tienen padres.

¿Pasa en todos los primates? Según los análisis de los investigadores, aún preliminares, en chimpancés al menos no ocurre y la mortalidad de los juveniles abandonados es mayor. Queda estudiar qué ocurre en bonobos. Pero mientras tanto, podemos estar seguro que de que los gorilas huérfanos están bien cuidados.

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