Gorbachov fue víctima de una "denigración latente" en la Rusia de Putin

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Mijaíl Gorbachov en 2016. (Photo: IVAN SEKRETAREV via AFP)
Mijaíl Gorbachov en 2016. (Photo: IVAN SEKRETAREV via AFP)

Mijaíl Gorbachov en 2016. (Photo: IVAN SEKRETAREV via AFP)

Fue el último líder de la URSS. Mijaíl Gorbachov falleció el martes 30 de agosto a los 91 años. Fue un hombre que “influyó enormemente en la historia mundial”, según palabras de Vladimir Putin, que ha despachado el asunto con un simple “telegrama de condolencias”. El homenaje contrasta con los emitidos por los líderes occidentales, algo sintomático de la escasa popularidad de la que gozaba en Rusia el hombre que sigue siendo, para muchos de sus compatriotas, uno de los responsables directos del colapso de la URSS.

Sophie Cœuré, profesora de Historia contemporánea en la Universidad de París, es especialista en la imagen de Rusia y de la Unión Soviética. Lee a continuación la entrevista concedida a la edición francesa del HuffPost.

Es un hecho: la imagen de Mijaíl Gorbachov es muy diferente en Rusia y en Occidente. Empecemos por Occidente: el antiguo líder es visto aquí como un artífice de la paz mundial. ¿Es una definición merecida?

Sophie Cœuré: Cuando Gorbachov estaba al frente de la URSS, las opiniones de los líderes europeos y estadounidenses eran bastante distintas. No hubo un respeto inmediato, sino que, muchos sospechaban que se trataba de una política de caballo de Troya. Se temía que su política tuviera como objetivo acercar la URSS a Europa para extender la influencia de Moscú y distanciar al Viejo Continente de Estados Unidos. Irónicamente, eso es exactamente lo que los rusos reprochan hoy a Mijaíl Gorbachov: que fue un caballo de Troya de Occidente.

Pero también había muchas esperanzas entre los líderes europeos en un hombre que era visto como un reformista audaz, realmente interesado en una política más pacífica y en poner fin a la Guerra Fría. Eso los historiadores lo confirmaron con el paso del tiempo.

Quería cambiar la política exterior de la URSS por razones políticas internas (el país estaba arruinado y ya no tenía medios para permitirse sus ambiciones), pero también por razones morales y por principios. Puso fin a la guerra de Afganistán [en 1989] y ordenó la retirada de las fuerzas armadas de Europa del Este. Gorbachov fue el primero en abrir la tapa de la olla a presión comunista.

¿Qué pasa con la imagen del antiguo líder en la Rusia actual?

El origen de la imagen negativa de Mijaíl Gorbachov en Rusia es la caída de la URSS. Si nos fijamos en las encuestas hasta la década de 2010 —ya que no hay encuestas en la Rusia actual— sus antiguos súbditos no le daban ningún mérito a Gorbachov por las reformas democráticas que inició, ni por unas reformas económicas que, por otra parte, no tuvieron éxito.

¿Corresponde esta imagen a la realidad? ¿Fueron su política exterior y la perestroika —las reformas económicas y sociales iniciadas por Gorbachovlas responsables de la desintegración de la URSS?

Gorbachov nunca quiso que la URSS cayera, quería salvarla, pero la cadena de acontecimientos hizo que ya fuera demasiado tarde: había anticipado mal los nacionalismos en los países del Este y el fracaso económico del comunismo. También fue víctima de su incapacidad para mantenerse en el poder.

Lo sorprendente fue que el comunismo y el sistema estatal se derrumbaron de golpe. En Occidente, todo el mundo tenía la idea de que el mundo estaba construido en dos grandes bloques y que nos dirigíamos a una evolución suave que habría permitido el acercamiento de Europa y el fin gradual de la Guerra Fría. En Rusia, ese repentino colapso sigue achacándose a Gorbachov, al igual que la crisis económica.

Mijaíl Gorbachov en 2017. (Photo: VASILY MAXIMOV via AFP)
Mijaíl Gorbachov en 2017. (Photo: VASILY MAXIMOV via AFP)

Mijaíl Gorbachov en 2017. (Photo: VASILY MAXIMOV via AFP)

¿Se podría decir que hay odio hacia el último líder de la URSS?

Yo hablaría más bien de una denigración latente por parte del actual gobierno ruso. Se trata de la instrumentalización de la imagen de Gorbachov como un hombre débil que cedió ante Occidente y permitió el fin de la URSS, lo que obviamente es una manipulación a posteriori. Pero no hay una hostilidad absoluta por parte del régimen, sobre todo porque sus posiciones recientes no han sido occidentalistas: estuvo a favor de la anexión de Crimea y ha sido crítico con la OTAN y con Estados Unidos, por ejemplo.

A día de hoy no podía encarnar en Rusia la oposición a la guerra en Ucrania o a Vladimir Putin, porque su imagen estaba ya demasiado deteriorada.

Como historiadora, ¿qué opinión te merece el papel de Gorbachov en la construcción de la Rusia actual?

Para mí, si analizamos el expediente de Gorbachov a la luz de 2022, su mayor fracaso no es tanto haber sido incapaz de establecer una socialdemocracia, sino más bien la falta de trabajo con la memoria histórica. Aunque tuvo oportunidades, no llevó a cabo una política que implicara a la sociedad en un retorno crítico al comunismo en su dimensión represiva y violenta, tanto interna como externa. El trabajo de la memoria histórica no se hizo, no se encontró una forma de digerir el pasado comunista ruso sin atascarse en las viejas representaciones e ideologías.

Aunque Gorbachov contribuyó a la publicación de los archivos después de dejar el cargo y abrió las puertas al trabajo de la memoria histórica, este fracaso hay que anotarlo en su debe y hoy el mundo y Ucrania están pagando el precio.

Es fácil decir que habría sido necesario un “Nuremberg del comunismo”, pero es una burbuja que nunca se llegó a pinchar. Por último, hoy en día, la propaganda nacionalista antiucraniana funciona realmente bien. Un ruso medio puede creer hoy de verdad que todos los rusos son antifascistas y los ucranianos son nazis.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Francia y ha sido traducido del francés por Daniel Templeman Sauco.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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