Tras el golpe de Estado en Birmania, el tatuaje político vuelve a ponerse de moda

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En Birmania, cada vez son más los jóvenes que se están haciendo grabar su resistencia con tinta en la piel tras el golpe militar que puso fin a un experimento democrático de una década, sumiendo al país en un futuro incierto.

Masivamente presente en las calles de las grandes ciudades, como Rangún o Naipidó desde el fin de semana, la protesta también ha invadido los salones de tatuajes, como el de Ko Sanay, cuyos clientes acuden masivamente solicitándole inscripciones antidictadura.

El más solicitado es la frase "Kabar Ma Kyay Bu", tomada de una canción revolucionaria cuya traducción es "Soportaremos hasta el fin del mundo".

Con tinta roja, Ko Sanay inscribe con sumo cuidado los caracteres en idioma birmano.

"Estamos totalmente en contra de la dictadura militar. La combatimos(de todas las maneras posibles)", comentó el tatuador a la AFP.

"Estoy encolerizado, lo que siento es una ira profunda", explica Zaw Myo Htut, un cliente para quien la canción resuena perfectamente y guió su elección.

Los generales golpistas pusieron fin el 1 de febrero a una frágil transición democrática, estableciendo un estado de emergencia durante un año y detuvieron a Aung San Suu Kyi, la jefa de facto del gobierno constitucional y a otros dirigentes de su partido político, la Liga Nacional para la Democracia (NLD).

Los generales justificaron su golpe mencionando un fraude en las elecciones de noviembre, que la NLD ganó claramente.

No es la primera vez que los tatuajes políticos se hacen populares en Birmania.

Cuando se acercaban las primeras elecciones democráticas en el país, en 2015, tras casi 50 años de gobierno militar, tatuarse el rostro de Aung San Suu Kyi estaba de moda, y todavía más luego de la gran victoria que la elevó al poder.

En Rangún, la moda también ha vuelto con el tatuador John Gyi, quien está muy contento de poder luchar a su manera por la democracia, gracias a su talento artístico.

"No me gusta la dictadura militar, por lo que tatúo a quienes comparten los mismos ideales que yo", indicó a la AFP.

Desde el reciente arresto domiciliario de la premio Nobel de la Paz, destaca que ha tatuado su rostro a diez de sus clientes.

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