El gobierno de Yemen promete "restablecer la estabilidad" tras un ataque mortal

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El humo se eleva en el aeropuerto de Adén (Yemen) tras varias explosiones el 30 de diciembre de 2020

El ministro de Relaciones Exteriores de Yemen, Ahmed bin Mubarak se comprometió el jueves a "restaurar la estabilidad" de su país devastado por la guerra, al día siguiente de un ataque mortal en el aeropuerto de Adén (sur) que tuvo como objetivo a miembros del nuevo gobierno de unidad nacional.

Las explosiones dejaron al menos 26 muertos, incluidos tres trabajadores humanitarios y un periodista, y más de 50 heridos el miércoles en el aeropuerto de Adén, la capital provisional de Yemen, donde acababa de llegar el nuevo gobierno de unidad, sin causar bajas entre los ministros.

"El gobierno está decidido a cumplir con sus deberes y trabajar para restaurar la estabilidad en Yemen. Este acto terrorista no lo disuadirá", dijo a la AFP el ministro Ahmed bin Mubarak.

A pesar de estas promesas, en un país devastado por el conflicto, los habitantes de Adén no esconden su ira.

Nour, de 28 años, denuncia "la estupidez" del gobierno en materia de seguridad, responsable, según ella, de este "día doloroso y espantoso".

"Éramos optimistas con la llegada del gobierno, no porque sean entregados a la nación, sino porque esto podía significar el regreso de los servicios y el fin de la crisis", declaró a la AFP.

"Pero anunciaron su llegada con anticipación y en un aeropuerto civil lleno de gente. Esto provocó esta catástrofe", dijo. "La mayoría de nosotros piensa: ojalá estos misiles los hubieran alcanzado a ellos y no a civiles inocentes", afirmó.

El gobierno se reunió por primera vez en Adén el jueves y guardó un minuto de silencio en homenaje a las víctimas del ataque.

"Las primeras conclusiones de la investigación muestran que la milicia terrorista de los hutíes está detrás de este acto criminal", declaró el primer ministro Main Said en la reunión.

- "El ataque más importante" -

El conflicto en Yemen enfrenta al gobierno reconocido por la comunidad internacional con los rebeldes hutíes, que conquistaron gran parte del norte del país, incluida la histórica capital Saná en 2014.

Las fuerzas leales al poder son apoyadas desde 2015 por una coalición militar liderada por Arabia Saudita, que combate a los rebeldes respaldados por su gran rival regional, Irán.

Hasta el momento, los hutíes no hicieron comentarios sobre el ataque del miércoles. El gobierno y sus partidarios fueron en el pasado blanco de los rebeldes y de los yihadistas de Al Qaida y el Estado Islámico.

El portavoz de Relaciones Exteriores de Irán, Said Khatibzadeh, denunció "la invasión y la ocupación extranjera en Yemen" como "la principal causa de inestabilidad", en referencia a la coalición militar dirigida por Riad.

El conflicto sumió a Yemen, un país muy pobre de la Península Arábiga, en la peor crisis humanitaria del mundo según la ONU, con decenas de miles de muertos, millones de desplazados y una población al borde de la hambruna.

Para el analista yemení Maged al Madhaji, el ataque del miércoles es "el más importante de la guerra en Yemen".

"Habría podido destruir al gobierno legítimo en su totalidad", explica a la AFP el director del Centro de Estudios estratégicos de Saná.

- "Última esperanza" -

El gobierno de unión reúne a diferentes facciones rivales en el bando antihutíes.

Las divergencias entre partidarios del gobierno central y separatistas del sur dio lugar a violencia armada. Para cerrar filas, Riad negoció un acuerdo de reparto de poder y supervisó la formación del nuevo gobierno para mantener la unidad de la coalición.

En Adén, Bassem al Qadhi, quien perdió a su primo en el ataque quiere mantener la esperanza.

"Somos optimistas frente al gobierno de unidad. Es la última esperanza para sacar a Adén de su estado de agotamiento y tristeza", dijo a la AFP el joven periodista. "La gente quiere vivir. Está cansada de la muerte, la destrucción y el terrorismo".

El ataque del miércoles fue condenado por la ONU y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que perdió a tres trabajadores humanitarios.

"Un final muy triste para un año difícil", lamentó Katharina Ritz, jefa de la delegación del CICR en Yemen, en un comunicado.

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