Protestas en Panamá: se instala una mesa de diálogo con notables ausencias tras más de una semana de protestas y bloqueos

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Protesta en Panamá
Las protestas en Panamá llevan más de una semana.

Tras más de una semana de protestas y bloqueos de carreteras, el gobierno de Panamá convocó una mesa de diálogo con los diversos sectores que participan en las movilizaciones.

El presidente de Panamá, Laurentino Cortizo, señaló que "la idea es que encontremos juntos soluciones viables y factibles a los problemas que aquejan a la sociedad".

Pero el llamado no ha sido atendido por varios sectores y las manifestaciones continúan.

El disparador de las protestas fue el alza sostenida de los combustibles -más de un 40% en los últimos seis meses-, pero después las exigencias se ampliaron a temas como el gasto de gobierno, las carencias de salud, educación y empleo.

Además de las movilizaciones callejeras también se han presentado bloqueos a las principales carreteras, lo que ha causado el desabastecimiento en Ciudad de Panamá, la capital del país.

"La copa de tolerancia y paciencia que mostró el pueblo panameño durante varias [administraciones] se desbordó con el precio del combustible, que es abusivo, entre otras cosas", le dijo a la agencia de noticias AP Miguel Antonio Bernal, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Panamá.

Aunque el gobierno anunció a principios de esta semana el congelamiento de la tarifa de la gasolina y una reducción del 10% en la plantilla de empleados oficiales, las protestas continuaron, lo que llevó a convocar a un diálogo para remediar la crisis.

La mesa de negociación se inauguró en el Centro de Convenciones de la Ciudad del Saber, ubicado en la capital del país, con presencia de representantes de la Iglesia católica y varios funcionarios del gobierno.

Según informó la prensa local, a las afueras del Centro de Convenciones los trabajadores del Sindicato de trabajadores de la Industria de la Construcción y Similares (Suntracs) y del Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales de Panamá (Frenadeso), continúan con las manifestaciones y rechazan el llamado del gobierno porque lo consideran un "diálogo de yo con yo".

¿Qué pasa en Panamá?

Distintos sectores gremiales panameños decidieron salir a las calles la semana pasada para protestar por un nuevo aumento en los combustibles.

De acuerdo con los informes oficiales, el precio del combustible se había incrementado en hasta un 47% entre enero y julio, lo que disparó las primeras movilizaciones.

Pero eso solo fue el principio.

Organismos gremiales como la Alianza Pueblo Unido por la Vida y la Alianza Nacional por los Derechos del Pueblo Organizado (Anadepo), convocaron a manifestaciones a nivel nacional para exigir no sólo una acción efectiva contra el alza de precios, sino también la reducción del gasto del gobierno, el aumento del presupuesto en educación y un alza general de los salarios.

De acuerdo con la ONG Transparencia Internacional Panamá, las protestas son resultado "de una gestión caracterizada por un dramático endeudamiento público que se destina a lo que aparentan ser usos discrecionales movidos por objetivos políticos, y no a prestar los servicios públicos y menos a la creación de empleos y oportunidades", según señalaron en un comunicado.

Las principales peticiones gremiales se concentraron en reducir el personal contratado por el Estado y conseguir un ajuste salarial -que de acuerdo con las distintas entidades no ocurre desde la década de los 80- y un aumento del presupuesto público destinado a la educación.

Medidas y más movilizaciones

A raíz de las masivas protestas, entre el lunes y el martes el presidente Cortizo dio a conocer un paquete de medidas para acabar con la crisis.

Cortizo.
El presidente de Panamá, Laurentino Cortizo, anunció medidas para intentar atajar la crisis, pero estas no han resultado efectivas.

Entre ellas se cuenta el congelamiento del precio de la gasolina, así como el de los precios de 10 productos básicos de la canasta familiar.

También anunció una reducción de un 10% de la plantilla estatal, además de la suspensión de la contratación de personal en el Congreso y el control del gasto de combustible para entidades gubernamentales en un 50%.

Sin embargo, tanto Alianza Pueblo Unido por la Vida como Anadepo rechazaron las medidas y convocaron a nuevas movilizaciones.

La reducción de la plantilla estatal solo significa "que habrá más personas desempleadas. Y eso es hambre", según le dijo a la agencia EFE Saúl Méndez, representante de Suntracs.

Además, una de las principales peticiones que habían hecho los representantes gremiales era que el costo del galón de gasolina, que ahora está en US$3,78, se redujera a US$3, pero no están de acuerdo con la decisión de simplemente congelarlo en su costo actual.

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