El Gobierno ecuatoriano declara el estado de excepción en tres provincias por crisis delictiva

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Desde la madrugada de este sábado, rige el toque de queda en las regiones costeras de Guayas, Manabí y Esmeraldas, en el marco de la lucha contra la delincuencia organizada involucrada en el narcotráfico que azota el país. "Llevaremos el combate a los delincuentes hasta el mismo territorio donde intentan ocultarse ellos y sus sucias mercancías", exclamó el presidente Guillermo Lasso en un discurso televisado.

El viernes, el presidente ecuatoriano Guillermo Lasso, decretó el estado de excepción en las provincias costeras de Guayas, Manabí y Esmeraldas, esta última colindante con Colombia, con el objetivo de luchar contra la delincuencia organizada, uno de los grandes problemas que ha tenido el mandatario en su primer año en el poder.

Esta medida incluye un toque de queda nocturno en los tres estados y el despliegue de 9.000 unidades de seguridad, entre policías y militares.

La decisión desemboca luego de que escalara la ola de violencia que involucra a bandas criminales, algunas de ellas vinculadas con el narcotráfico y hasta con carteles mexicanos o colombianos, según las autoridades ecuatorianas.

Los actos vandálicos se extendieron a las prisiones, sobre todo la de Guayaquil, donde la crisis carcelaria arrojó 400 reos muertos en los últimos dos años por enfrentamientos entre bandas rivales que se disputaron el control interno de las instalaciones.

Además, otros capítulos sangrientos, como la decapitación de civiles o el asesinato de sicarios, se hicieron cotidianos recientemente en estas zonas de interés para los delincuentes.

Por caso, el puerto de Guayaquil –capital de Guayas- es usado como plataforma para traficar la cocaína que se produce en Colombia, Perú y en el propio territorio ecuatoriano.

Estado de excepción coincide con relajación de medidas anti-covid

Al momento del anuncio, el presidente Guillermo Lasso advirtió que llevarán "el combate contra la delincuencia hasta el mismo territorio en el que se ocultan ellos y sus sucias mercancías" y que las calles "sentirán el peso" del poder del Estado.

El tenso contexto de inseguridad propició que en los últimos días Lasso debiera sustituir al ministro de Defensa luego de la renuncia de Luis Hernández. En su lugar fue nombrado Luis Lara, ex jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.

El estado de excepción fue comunicado el mismo día en que las autoridades sanitarias relajaron las medidas anti-covid, suprimiendo el uso de la mascarilla tanto para espacios abiertos como para cerrados.

Lasso promete "someter a cada uno de los violentos"

La pandemia y la ola delictiva fueron los grandes escollos con los que tuvo que lidiar Lasso en su primer año en el poder e hizo referencia a ello en su discurso del viernes. “Hemos cumplido el mandato sagrado de salvar vidas en Ecuador”, aseguró el dirigente conservador.

Además, agregó que ahora deben “proteger la vida contra un despiadado enemigo” que pondrá a prueba la “determinación y voluntad” del Gobierno. “Solo encontrarán la más absoluta y contundente derrota”, dijo, dirigiéndose a las bandas criminales.

Por último, cerró afirmando que quienes aman la ley "siempre serán más fuertes" y que abogará por la protección de "cada rincón" de Ecuador hasta "someter a cada uno de los violentos".

Con EFE

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