El gobernador del estado más rico de Brasil defiende la labor de Sebastián Piñera

En la imagen un registro del gobernador del estado brasileño de Sao Paulo, Joao Dória. EFE/Sebastião Moreira/Archivo

Sao Paulo, 3 dic (EFE).- El gobernador del estado brasileño de Sao Paulo, Joao Dória, justificó este martes las políticas liberales impulsadas por Gobiernos latinoamericanos como el chileno; defendió al presidente de Chile, Sebastián Piñera, y dijo que le causaron sorpresa "las intensas manifestaciones" ocurridas en ese país.

"Piñera representa la centro-derecha y ha habido en su país manifestaciones muy intensas por las razones que se saben. Los países que adoptaron políticas promercado, con respeto a la libertad, con un marco jurídico claro, presentaron un mejor desarrollo de forma general", dijo Dória en un encuentro con corresponsales extranjeros en Sao Paulo.

Según el gobernador del estado más rico y poblado de Brasil, miembro del centro-derechista Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), "el PIB de Chile subió", así como su nivel educativo y científico.

"Es un país ejemplar en el continente y fue una sorpresa lo que sucedió en Chile, hasta para los mejores analistas", confesó.

En el mismo encuentro, participó el actual secretario de Finanzas de Sao Paulo, Henrique Meirelles, quien descartó que en Brasil se produzcan protestas como las de Chile, Bolivia o Colombia,

"Brasil ya tuvo un Gobierno de izquierda que llevó al país a la peor recesión de su historia en 2015/2016 y eso está muy fresco en la memoria de las personas. La gente salió entonces a la calle contra ese Ejecutivo" de Dilma Rousseff, expuso Meirelles, quien fue ministro de Hacienda (2016-2018) y exgobernador del Banco Central (2003-2010) en los gobiernos del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT).

El Gobierno de Chile rebajó el lunes desde el 2,2 % hasta el 1,4 % su previsión de crecimiento económico para 2019 por el estallido social que vive el país desde hace más de 40 días.

Lo que empezó como un llamamiento de los estudiantes chilenos a colarse en el metro de Santiago para protestar contra el aumento de la tarifa se convirtió en una revuelta social sin precedentes desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), que clama por un modelo económico más justo y ya se ha cobrado la vida de al menos 23 personas y miles de heridos.

Las marchas, que comenzaron siendo multitudinarias, han ido perdiendo fuerza, aunque sigue existiendo descontento en las calles y episodios de extrema violencia (saqueos, incendios y destrucción de mobiliario público), pese a las tímidas medidas sociales anunciadas por el Gobierno al inicio de la crisis y al histórico acuerdo parlamentario para cambiar la Constitución.