La lucha de un barrio escocés para evitar la deportación de unos vecinos

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Cientos de personas se congregaron este jueves en un barrio de Glasgow (Escocia) alrededor de una furgoneta en la que varios vecinos suyos, migrantes, habían sido introducidos para ser deportados. Estuvieron horas allí sin moverse hasta que los mandos cedieron y ordenaron la liberación de los detenidos –se habla de dos ciudadanos de origen afgano o indio, según la BBC– y la retirada de las fuerzas policiales enviadas para, según fuentes policiales, mantener el orden y velar por la seguridad.

Los vecinos de un barrio del sur de Glasgow lograron evitar la deportación de dos personas con un muro humano. (Foot: Andrew Milligan/PA via AP)
Los vecinos de un barrio del sur de Glasgow lograron evitar la deportación de dos personas con un muro humano. (Foot: Andrew Milligan/PA via AP)

The Guardian, que ha dado cobertura informativa a lo sucedido con un amplio reportaje, informa de que todo sucedió en el barrio de Pollokshields, al sur de Glasgow, y que la movilización fue a primera hora de la mañana. Poco a poco se fueron congregando personas hasta formar un ‘muro popular vecinal’, como lo definen los medios británicos, para evitar que el vehículo abandonase el lugar. Consignas como “dejad a nuestros vecinos en paz, déjalos ir” y “policías fuera del barrio” se escucharon a lo largo de las siete horas que duró la acción.

Finalmente, como ha indicado a través de un comunicado, la Policía optó por ceder a la presión vecinal y poner en libertad a los hombres “con el fin de garantizar la seguridad, la salud pública y el bienestar de los involucrados en este arresto y la protesta”.

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Lo ocurrido en este barrio escocés ha creado una importante controversia en el país. Por lo sucedido, por la puesta en escena y por el momento elegido para hacerlo, el Eid al-Fitr, fiesta musulmana con la que finaliza el Ramadán en una de las zonas más multiculturales de Glasgow.

Aunque no ha trascendido quiénes eran los detenidos ni datos sobre su situación y hay cierta confusión sobre su origen, Mohammad Asif, director de la Fundación Afgana de Derechos Humanos, ha explicado a The Guardian que se trataba de dos hombres afganos huidos de “las bombas británicas y estadounidenses” en su país. Sin embargo, el comunicado policial y la BBC dicen que son de origen indio.

Más allá de su nacionalidad y país de origen, la premier escocesa Nicola Sturgeon se ha mostrado “profundamente preocupada por esta acción del Ministerio del Interior” y señalado que sus “servicios están llevando a cabo una investigación urgente y están dispuestos a ofrecer toda la asistencia necesaria a los detenidos”.

Uno de los presentes en ese muro vecinal fue Roza Salih, refugiado kurdo que ha llevado a cabo más acciones y campañas para evitar deportaciones como la que se pretendía llevar a cabo este jueves. “Estoy abrumado por la solidaridad de Glasgow con los refugiados y los solicitantes de asilo. Los refugiados son bienvenidos aquí. Esta es una victoria para la comunidad”, resumía sobre lo ocurrido en este barrio escocés que ha trascendido fuera de sus límites gracias en parte a los numerosos vídeos e imágenes compartidos en redes sociales.

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Por su parte, Pinar Aksu, de Maryhill Integration Network, sentenciaba que “se metieron en la ciudad equivocada” y que “esta es una revolución de personas que se unen en solidaridad con aquellos a quienes otros se han alejado” Además, ha mandado un aviso a las autoridades de que “esto es solo el comienzo. Cuando haya otra redada al amanecer en Glasgow, sucederá lo mismo” 

Un portavoz de la Policía aseguró que “la policía de Escocia no ayuda en la expulsión de los solicitantes de asilo. Los agentes están en el lugar para vigilar la protesta y garantizar la seguridad pública”. Mientras, desde el Ministerio del Interior, objeto principal de las críticas y señalado, un portavoz mantenía en declaraciones recogidas por The Guardian que “el Gobierno del Reino Unido está abordando la inmigración ilegal y el daño que causa, a menudo a las personas más vulnerables, al expulsar a quienes no tienen derecho a estar en el Reino Unido. La operación en Glasgow se llevó a cabo en relación con presuntos delitos de inmigración y los dos ciudadanos indios cumplieron con los oficiales en todo momento”.

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Desde Scottish Refugee Council, Wafa Shaheen, ha declarado que “forzar a las personas a abandonar sus hogares el primer día de Eid, con vecinos y familias tratando de honrar la celebración religiosa en paz, muestra, en el mejor de los casos, una grave falta de cultura sensibilidad y conciencia por parte del Ministerio del Interior”. También ha añadido que más allá de cuál sea de el estado migratorio de esas personas, “este enfoque de mano dura del Ministerio del Interior es innecesario y evitable. Es aterrador, intimidante y desproporcionado. Los cientos de personas en las calles esta mañana en solidaridad con los afectados muestran que la gente en Escocia está harta de estas redadas y ha tenido suficiente”.

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