Un glaciar y unas cataratas al mismo tiempo: la belleza única en el mundo de un parque nacional en Chile

“Queulat”, en el idioma chono de los indígenas que habitaban la zona austral de Chile, significa “sonido de cascadas”, y es precisamente ese sonido lo que hace del Ventisquero Colgante un lugar inimitable en todo el mundo. Esta maravilla de la naturaleza está ubicada en el Parque Nacional Queulat de Chile, y es uno de los lugares más bellos y desconocidos de la ruta austral chilena gracias a que se encuentra en una de las zonas naturales menos alteradas por la humanidad.

Como si de una enorme lengua de hielo blanquecina se tratase, este glaciar milenario se abre paso entre las montañas a 200 metros de altura. Pero lo verdaderamente espectacular de este ventisquero son las cataratas que caen de él a causa del deshielo, vertiendo sus aguas sobre un arroyo que se forma a sus pies.

Desde su propio mirador se puede contemplar la formación de este lago de hielo de 1,4 kilómetros de largo sobre los vértices de dos cerros montañosos y sus increíbles cascadas, que lo convierten en un escenario único. La Patagonia ofrece en toda su extensión la oportunidad de ver imponentes glaciares, pero ninguno se asemeja a la singularidad que presenta el Ventisquero Colgante.

Además, la belleza de este fenómeno de la naturaleza contrasta con todo el espacio natural que le rodea. El valle en el que se encuentra presenta montañas cubiertas de una vegetación verde y frondosa tras las que se puede admirar la gran masa de hielo cayendo por sus cataratas heladas hasta el lago.

Una parada obligatoria para los aventureros que hayan trazado su ruta sobre la región chilena de Aysén y quieran deleitarse con este paraje natural que enamora a cualquiera.

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