El gran error de comparar Gibraltar con Ceuta y Melilla

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La crisis desatada entre Marruecos y España debido a la pasividad de los primeros en el control fronterizo ha convertido a Ceuta en el gran protagonista de la actualidad informativa en los últimos días. Una situación que ha provocado, como suele ser habitual en estos casos, que algunas voces cuestionen la presencia española en suelo ceutí, así como en Melilla.

Y que ha vuelto a poner sobre la mesa la reivindicación española sobre Gibraltar. El expresidente catalán Carles Puigdemont ha querido echar leña al fuego defendiendo la soberanía marroquí sobre ambos territorios, al tiempo que ha habido cuestionamientos sobre si las dos ciudades autónomas deberían pertenecer al reino alauí, mientras que el Peñón debería pasar a manos españolas. 

La bandera británica ondea en Gibraltar. (Photo by Juan Carlos Toro/Getty Images)
La bandera británica ondea en Gibraltar. (Photo by Juan Carlos Toro/Getty Images)

Una comparación que es tramposa y que no se sostiene ni desde el punto de visto jurídico ni desde el histórico. Para conocer las realidades de estos tres enclaves hay que viajar atrás en el tiempo.

Concretamente en el caso de Gibraltar hay que remontarse a 1713, un año clave que explica la situación actual. Hasta esa fecha el Peñón pertenecía legítimamente a la corona española. 

La muerte de Carlos II sin sucesión abrió una guerra que enfrentó a Felipe de Borbón, apoyado por Francia, y al archiduque Carlos de Austria, que contaba con Gran Bretaña o el Sacro Imperio Germánico. En 1704, en el curso del conflicto, un batallón extranjero en nombre del candidato austríaco conquistó la plaza y posteriormente serían los británicos los que se hicieron con su control.

El Tratado de Utrecht de 1713 puso fin a la contienda y Felipe V se convirtió en rey de España, pero Reino Unido se llevó Gibraltar y también la isla de Menorca como contrapartida. Pese a los intentos durante las siguientes décadas por recuperar ambos territorios, lo cierto es que la corona española solo pudo conseguir la isla balear y el Peñón quedó como una reivindicación perenne española durante siglos.

Esto es en lo que se refiere a la parte histórica porque atendiendo a la parte jurídica, Naciones Unidas considera Gibraltar como un territorio no autónomo pendiente de descolonización. Según el organismo, este proceso debe llevarse a cabo con las negociaciones bilaterales de España y Reino Unido, algo que la ONU lleva recomendando desde 1965 y que los británicos han ignorado de una manera sistemática. Por decirlo llanamente, Gibraltar continúa siendo una colonia en territorio español.

Melilla pertenece a España desde hace casi 500 años. (Photo by Oscar Giménez/Europa Press via Getty Images)
Melilla pertenece a España desde hace casi 500 años. (Photo by Oscar Giménez/Europa Press via Getty Images)

El caso de Ceuta y Melilla es muy diferente porque ninguna de las dos ciudades autónomas ha sido nunca una colonia. El reino marroquí nació en 1956 tras conseguir su independencia y para entonces ambos territorios ya tenían una larga historia común perteneciendo a España, remontándose a varios siglos atrás.

En el caso de Melilla, depende de la corona española desde 1556. En 1775 el sultán marroquí Mohammed Ben Abdallah declaró la guerra e intentó conquistar el territorio de manera infructuosa. En 1860 finalmente se firmó el Tratado de Wad-Ras que estableció los límites fronterizos de la urbe. La ciudad autónoma nunca llegó a cambiar de manos y ha pertenecido a España desde hace casi 500 años.

Por su parte, la historia de Ceuta es algo diferente. Los portugueses conquistaron la ciudad en 1415 y mantuvieron su control durante más de 200 años, hasta que en el Tratado de Lisboa de 1668 se reconoció que su soberanía pasaba a manos españolas.

Esta fue una concesión que tuvieron que hacer los lusos para lograr su independencia de España, ya que ambas coronas estuvieron unidas durante 60 años después de producirse una crisis sucesoria en Portugal

Sin embargo, la inclusión de España en numerosas guerras, mal vistas por los portugueses, terminó llevando al divorcio y Ceuta fue la moneda de cambio para que ambos territorios separaran sus caminos. Así pues el suelo ceutí ha pertenecido a España de manera ininterrumpida desde hace más de 300 años.

Frontera entre España y Marruecos en Ceuta. (Photo by FADEL SENNA/AFP via Getty Images)
Frontera entre España y Marruecos en Ceuta. (Photo by FADEL SENNA/AFP via Getty Images)

Esta es la parte histórica, pero la jurídica una vez más también está de parte de la posición española porque Naciones Unidas no considera que las dos ciudades autónomas sean colonias (a diferencia de Gibraltar) y no las incluye en su lista de territorios pendientes de descolonización. Están consideradas por el Derecho como parte integral del territorio español y no hay cabida a comparaciones con Gibraltar.

De hecho, Marruecos asume que ni por vía jurídica ni histórica pueden prosperar sus reivindicaciones y es en el terreno político en el que centra sus esfuerzos habida cuenta que ambos territorios geográficamente se encuentran en su país y sin conexión terrestre con España.

Por tanto, las diferencias de Gibraltar con Ceuta y Melilla son importantes y no tiene mucho sentido comparar situaciones y contextos que no pueden ser más opuestos.

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