Una gestión a base de ultimátums: así ha sido la tercera semana de Elon Musk en Twitter

Elon Musk.
Elon Musk.

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Elon Musk ya lo avisó. “Twitter hará muchas tonterías en los próximos meses”, escribió hace una semana el nuevo dueño de la red social. Tres semanas después de la compra, el creador de Tesla continúa protagonizando multitud de noticias en su caótico desembarco en la compañía.

Desde ultimátums a sus empleados a la controvertida verificación y un juicio por el multimillonario pago de Tesla. No hay día desde que compró la red social del pájaro azul que el empresario no esté en el centro de alguna polémica por su gestión de la plataforma.

Tras varios días de idas y venidas Musk anunció este martes que pospone la verificación de usuarios mediante un sistema de pago hasta el próximo 29 de noviembre. Lo ha dicho, sin embargo, tras haberla lanzado y posteriormente dado marcha atrás.

“Posponemos el lanzamiento de Blue Verified hasta el 29 de noviembre para asegurarnos de que sea sólido como una roca”, aseguró el magnate en un mensaje en Twitter.

El nuevo modelo de pago propuesto por el multimillonario habría sido suspendido en un principio después de propiciar que infinidad de usuarios adquirieran la verificación para suplantar a entidades de reconocido prestigio, y con ello dañando la reputación de empresas y de personajes públicos.

De hecho, Musk tuvo el domingo un enfrentamiento en la propia red social con el senador demócrata Ed Markley, que representa al estado de Massachusetts, por este motivo. Tras mostrar su preocupación por las suplantaciones en Twitter, el empresario se dirigió a él de forma burlona y el senador acabó dejando claro que o arreglaba los problemas en sus empresas o lo haría el Congreso.

No es el único enfrentamiento que ha protagonizado Musk en la red social, aunque sí uno de los más sonadas por las implicaciones que puede tener si Markey cumple su amenaza.

Ultimátums y despidos

No solo es cuestionable su relación con los usuarios de la red social. La noche del martes Musk envió un ultimátum a los empleados de Twitter, ofreciéndoles elegir entre dos opciones: comprometerse a trabajar largas jornadas y de forma extremadamente dura o dejar la empresa con una indemnización de tres meses de sueldo.

A través de un correo electrónico, al que ha tenido acceso The Washington Post, el empresario anunció que para crear Twitter 2.0 hará falta “trabajar muchas horas a alta intensidad” y que solo quienes ofrezcan un “desempeño excepcional” pasarán el corte.

“Si estás seguro de que quieres ser parte de la nueva Twitter, por favor pulsa sí en el enlace de debajo”, señala el mensaje, que añade un link a un formulario que cada empleado puede rellenar. “Cualquiera que no lo haya hecho para las 5pm ET de mañana (jueves) recibirá tres meses de indemnización”, añade Musk.

No es la primera vez que el empresario acomete contra sus nuevos empleados. Pocos días después de hacerse con el control de la red social despidió aproximadamente a la mitad de los alrededor de 7.500 trabajadores que tenía la empresa.

En los últimos días, además, también ha despedido a varios empleados que cuestionaron algunas de sus afirmaciones sobre el funcionamiento de Twitter a través de la propia red social.

A juicio por el multimillonario pago de Tesla a Musk

Pero no todo gira alrededor de Twitter para el empresario. Este lunes ha comenzado el juicio sobre los 56.000 millones de dólares que Tesla ofreció a Musk, consejero delegado de la compañía, en concepto de remuneración.

El propio Musk ha declarado este miércoles ante un tribunal del estado de Delaware (EEUU), en el que ha negado tener algún tipo de papel en el multimillonario acuerdo. En su testimonio, que debe determinar si la histórica remuneración es adecuada, ha asegurado a preguntas del abogado de Tesla que no participó en ninguna reunión en la que se trató los detalles del acuerdo por el recibiría esa cantidad a cambio de que la compañía automovilística cumpliese una serie de objetivos financieros e industriales.

Musk insistió en que no tuvo ningún papel en los términos del plan de compensación, no participó en reuniones sobre el tema ni tuvo ninguna información del proceso interno por el que la compañía determinó la remuneración más elevada en la historia para empresas que cotizan en bolsa.

El empresario también ha defendido que tras la compra de Twitter haya destinado unos 50 ingenieros de Tesla a la plataforma social. Así, ha resaltado que no considera que el envío de los ingeniero sea usar “activos de Tesla” porque el fabricante de automóviles tiene 120.000 empleados y los ingenieros han aceptado trabajar en Twitter “de forma voluntaria” y tras terminar su jornada laboral.

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