George W. Barrett, el primer criminal ejecutado en EEUU por asesinar a un agente del FBI

Desde su fundación en 1908, el FBI (agencia de investigación criminal del Departamento de Justicia de Estados Unidos) ha perdido a cientos de agentes federales fallecidos en acto de servicio. La mayoría de ellos murieron asesinados en un periodo de tiempo muy concreto, el comprendido entre enero de 1920 y diciembre de 1933, en el que estuvo en vigor la ‘Ley Seca’, y en el que los índices de criminalidad se dispararon en todo el país.

George W. Barrett en el primer criminal ejecutado en los Estados Unidos por el asesinato de un agente del FBI (imagen vía kykinfolks)

A pesar de ello, ningún asesino fue ejecutado tras haber sido acusado y encontrado culpable del matar a un funcionario federal, debido a que hasta entonces no había ninguna ley específica que castigara ese tipo de crimen. Fue a partir de 1934 cuando se aprobó la ley federal mediante la cual el hecho probado de acabar con la vida de cualquier funcionario federal (sin distinción del departamento estatal al que perteneciese) sería castigado con la pena de muerte mediante ahorcamiento.

George W. Barrett, un delincuente que se había especializado en el robo de vehículos y que tenía más de un delito de sangre a sus espaldas (entre ellos el asesinato de su propia madre, de la que salió impune) fue el primero en ser ejecutado por la ley federal de 1934, tras matar a tiros al agente del FBI Nelson B. Klein.

Nacido en Kentucky en 1887, creció en una familia numerosa y desde adolescente se dedicó a delinquir, inicialmente cometiendo pequeños delitos y en su vida adulta (a partir de la década de 1920) se especializó en los robos a mano armada, siendo las joyerías una de sus predilecciones a la hora de robar, de ahí que recibiera el sobre nombre de ‘Diamond King’.

Nunca mantuvo una cordial relación con su familia y de ahí que, en septiembre de 1930, acabara con la vida de su madre (de 71 años) a la que disparó, hiriendo también a una de sus hermanas. George W. Barrett fue detenido y juzgado por este crimen, contando con la sorprendente ventaja de que el propio fiscal que llevaba la acusación era su primo Frank H. Baker, quien ejerció más como algo parecido a un abogado defensor y no como un fiscal.

Salió en libertad sin cargos y fue contratado por su primo para que trabajara para él como guardaespaldas, pero en 1932 parece ser que cayeron en una emboscada y alguien asesinó a Frank H. Baker. Al menos esto es lo que Barrett dijo a los agentes, pero no acabaron de creerlo y, debido a sus antecedentes, fue detenido y juzgado en 1933 acusado de haber provocado la muerte del fiscal. El juicio fue declarado nulo tras no ponerse de acuerdo los miembros del jurado y nuevamente salió libre.

El hecho de no recibir castigo de aquel segundo crimen hizo que George W. Barrett se creyera intocable e indestructible, por lo que en los siguientes meses aumentó considerablemente el número de delitos cometidos, sobre todo el robo de vehículos que trasladaba y vendía en otro Estado, algo que se consideraba como delito federal y que fue puesto en manos de agentes del FBI (conocidos popularmente como G-Men).

Los agentes federales Nelson B. Klein y Donald McGovern localizaron, el 6 de agosto de 1935, a Barrett en West College Corner, una pequeña población de Indiana, en la que se encontraba el criminal, quien se escondió en un garaje particular tras verse descubierto y desde el que empezó un intercambio de disparos con los miembros de la ley.

El resultado fue el fallecimiento de Nelson B. Klein (por seis balas que impactaron en su pecho y brazos) y varias heridas en las piernas de George W. Barrett, quien no logró huir y fue arrestado por Donald McGovern.

Fue juzgado por un tribunal federal del Estado de Indiana, siendo encontrado culpable y condenado a la pena de muerte. Curiosamente en este Estado el método de ejecución desde hacía dos décadas era la silla eléctrica, pero la disposición federal disponía que el condenado debía ser ahorcado, por lo que se tuvo que habilitar un cadalso y donde fue ejecutado cuando pasaban dos minutos de la media noche del 24 de marzo de 1936, convirtiéndose George W. Barrett en el primer criminal ejecutado en los Estados Unidos por el asesinato de un agente del FBI.

Fuentes de consulta e imágenes: FBI / kykinfolks / nytimes / indystar / The Indiana History Blog / cincinnati

 

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