Por qué la gente se afilia al Partido Comunista de China

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El Partido Comunista chino cuenta con 92 millones de miembros de todos los sectores de la sociedad, atraídos por la ideología, la ambición o el conocimiento pragmático de cómo salir adelante en la segunda mayor economía del mundo.

Pero poco se sabe del funcionamiento interno de esta organización opaca, donde las críticas abiertas son un tabú.

Al acercarse la conmemoración del centenario de su fundación en Shanghái, la AFP conversó con seis miembros para preguntarles por qué se afiliaron.

- El veterano -

Su Xiaodong nació cinco años después de que los comunistas proclamaran la República Popular en 1949, tras una cruenta guerra civil, y se unió al partido a los 20 años de edad.

"En ese tiempo todos los jóvenes chinos aspiraban a unirse al partido, era un sueño largamente anhelado", recordó.

Su dejó el colegio en su adolescencia por la Revolución Cultural, una década de devastador tumulto político que Pekín reconoce como un error, y luego luchó en el breve conflicto entre China y Vietnam en 1979.

Las reformas de mercado que se dieron luego de que China se convirtiera en una potencia económica fueron un "enorme" giro ideológico para Su, quien creció en la era de Mao Zedong.

"Como miembros del partido, teníamos que adoptar este nuevo pensamiento y hacer que la gente lo aceptara", indicó este hombre de 67 años.

- La artista -

Yang Na, una pintora surrealista de 38 años, se afilió al partido en 2001.

Ella pinta en un taller soleado en Pekín, donde hace grandes trazos de brocha en colores intensos, y sus obras han sido exhibidas en China y en el extranjero.

Como miembro del partido, Yang quiere usar su perfil de artista para mostrar al mundo lo que es ser joven en China.

"Creo que puedo ser alguien que hace que las personas sepan que no todos los chinos son iguales y que no todos los miembros del partido son iguales", comentó.

- El jubilado -

Nacido antes de la fundación de la República Popular China, Dalong, de 75 años, se unió al partido en 1974 y fungió como secretario del comité de un poblado en la delicada región del Tíbet durante tres décadas.

"Yo nací en la vieja sociedad y crecí bajo la bandera roja", declaró. "Entiendo la amargura de la vieja sociedad y la dulzura de la nueva".

Ahora jubilado, vive en la misma casa con su familia, alimenta a sus cerdos y riega sus plantas con agua de una enorme tetera.

"Conocí al presidente Mao en mi juventud, al presidente Hu Jintao en la edad madura y ahora al presidente Xi", dijo Dalong, vestido con un tradicional traje bordado tibetano.

- El ejecutivo -

Chen Jian, de 51 años, es el presidente y jefe del partido en una empresa estatal. Su misión como miembro, dice, es asegurar que la empresa crezca y genere empleo para el pueblo chino.

A los extranjeros que ven al partido como dictatorial les pide abandonar sus "prejuicios" y ver por sí mismos sus logros, como las condiciones de vida que han mejorado dramáticamente en los últimos 40 años.

"Gracias al partido, el nivel de vida de la gente mejora y mejora", aseguró. "Las chozas del pasado han sido reemplazadas por estos grandes edificios modernos".

- La estudiante -

Yang Guang, de 24 años, estudia Finanzas en Pekín y se unió al partido en 2018.

Ella espera regresar a su provincia montañosa de Sichuán con su novio y trabajar en un banco después de graduarse.

Como representante estudiantil apasionada por los voluntariados, Yang dice que se afilió al partido para ayudar a los demás.

"La naturaleza del partido es (...) estar al servicio de la gente", afirmó. "En resumen, la idea es ayudar a los que están a mi alrededor en todo lo que puedo".

- El historiador -

El historiador Xu Jia se unió al partido en 2010 y ahora escribe informes oficiales en los que analiza su historia.

El joven de 33 años proviene de una familia de militantes, incluidos sus padres y abuelos.

"Lo que ellos me enseñaron es que el partido es una buena organización, que ser miembro es una marca de reconocimiento social, que se gana más respeto, se tienen más oportunidades para hacer muchas cosas y cumplir sus sueños", sostuvo.

Pero sus relaciones familiares no facilitaron el arduo proceso de afiliación.

"Unirse al partido no es algo que ocurre de la noche a la mañana (...) Después de postularme, al igual que otros, tuve que someterme a un extenso control por parte del partido antes de ser plenamente admitido", contó.

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