Geert Wilders, ¿el Donald Trump holandés?

Por Jo Biddle
El líder ultraderechista holandés Geert Wilders, del Partido de la Libertad, el 15 de marzo de 2017 en La Haya

A menudo comparado con Donald Trump, el diputado ultraderechista holandés Geert Wilders, cuyo 'Partido por la Libertad' ha dominado en los sondeos durante varias semanas, fracasó el miércoles en su batalla contra los liberales del primer ministro, Mark Rutte.

Después de que las encuestas le otorgaran 36 escaños, Wilders obtuvo 19 diputados en las legislativas holandesas, según los sondeos a boca de urna. Este resultado no le permitiría alcanzar el poder como lo hizo, hace cuatro meses, Donald Trump, con quien se le suele comparar.

Si bien ambos tienen el mismo pelo despeinado, son adictos a Twitter y a la retórica xenófoba, las diferencias entre ambos siguen siendo notables.

En el Parlamento desde hace casi dos décadas, Geert Wilders, que rechaza la etiqueta de la extrema derecha, es una china en el zapato de lo que él llama "la élite" política.

El jueves afirmó estar dispuesto a participar en una coalición gubernamental, si bien las principales formaciones ya han descartado colaborar con él.

En 2010 consiguió su mejor resultado, con 24 escaños.

Wilders espera seguir siendo una voz difícil de ignorar, tras haber conseguido "politizar (...) cosas que durante mucho tiempo habían sido bastante tabú en Holanda, hablar de libertad religiosa y derechos de los refugiados", analiza la experta Monika Sie.

Con 53 años, se considera un paladín contra la "islamización" de Holanda y compara el Corán con el 'Mein Kampf' de Adolf Hitler.

"No digo que todos los musulmanes sean malos o sean terroristas, sería ridículo", afirmó hace poco a AFP, "pero creo que en todos los países donde el islam es la religión dominante, se puede observar una falta de libertad, de democracia, de Estado de derecho...".

- En la lista negra de Al Qaida -

En su programa político, que cabe en un folio, promete prohibir la entrada al país de migrantes musulmanes y cerrar las mezquitas. Además, aprovechó la crisis diplomática que estalló el pasado fin de semana con Ankara para pedir de nuevo que se cierren las fronteras.

Sus virulentas declaraciones le han dado fama internacional, hasta entrar en las listas negras de Al Qaida. Vive bajo permanente protección policial.

Adorado y detestado, el ultraderechista divide a un país que se jacta de una larga tradición de tolerancia multicultural. Nacido en 1963 en Venlo, al sureste de Holanda, Wilders creció en una familia católica, rodeado por su hermano y sus dos hermanas.

En los años 80 empieza a interesarse por la política, declaró su hermano Paul a la revista alemana Der Spiegel.

"(...) Estaba fascinado por el juego político, las luchas por el poder y la influencia", dijo a propósito de su hermano, maestro en el arte de utilizar a los medios, a los que acusa de parcialidad.

Su aversión por el islam surgió poco a poco. En Israel, donde pasó una temporada, fue testigo de las tensiones con los palestinos. En 2002, quedó conmocionado por el asesinato del populista Pim Fortuyn, del que es heredero político directo, y dos años más tarde, del cineasta antiislam Theo van Gogh.

"Recuerdo que me temblaban las piernas, en estado de conmoción", describió en un libro en 2012. "Puedo decir honestamente que sentí cólera, no miedo".

- Figura aislada -

A lo largo de los años ha endurecido el tono de sus palabras. El candidato prometió no quedarse callado, pese a una condena por discriminación el año pasado después de haber prometido "menos marroquíes" en Holanda.

Este juicio le dio mayor visibilidad, unos meses después del Brexit y de que Donald Trump ganara las elecciones de Estados Unidos.

Desde que el PVV abandonara el gobierno en 2012, por razones estratégicas, Geert Wilders está en la oposición del primer ministro Mark Rutte, que prometió no colaborar nunca más con él.

Para algunos, Geert Wilders es una figura aislada. Casado con una ciudadana húngara y sin hijos, su partido es oficialmente una asociación con un único miembro: él mismo. Y su seguridad limita sus contactos con el mundo exterior.

"Su mundo se ha vuelto muy pequeño", asegura su hermano. "Parlamento, eventos públicos y su apartamento", continúa, "no puede ir a ninguna otra parte".

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