Ganar la lotería: ¿bendición o maldición?

Parece sencillo, te conviertes en millonario (millonario a lo grande) y tu vida pasa a ser fácil y casi un cuento de hadas. Pero como todos los cuentos de hadas hay una moraleja: según las estadísticas, el 80% de los nuevos millonarios procedentes de la lotería se arruinan en un periodo inferior a 8 años. ¿La razón? La impulsividad, el gasto desmedido y no conseguir mantener la calma y sangre fría para realizar inversiones sensatas y fructíferas, tal y como os explicamos en el artículo ‘¿Qué pasa después de ganar la lotería?’.

Uno de ellos fue José Manuel Calvo Vaz, oriundo de Riós (Orense). Ganó en 2003 en el sorteo de la primitiva más de 9 millones de euros. Seis años más tarde se suicidó habiendo no solo dilapidado su fortuna sino dejado numerosas deudas a su familia. En medio, un presunto historial de drogas y prostitución, juego, coches de lujo, negocios ruinosos, malas amistades e incluso un secuestro exprés simulado.

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Otro gallego, Ángel Legaspi, acertó una quiniela de catorce en 1980 embolsándose 208 millones de pesetas (un millón y cuarto de euros), de los cuales se dice que ya no queda absolutamente nada, aunque él afirma que son falsos rumores y envidias. Parece que los negocios no le fueron bien y no solo en el ámbito económico, ya que tuvo que enfrentarse ante un antiguo empleado suyo en los juzgados que le acusó de agresión.

Vivian Nicholson hizo de su vida como nueva millonaria tal acontecimiento que incluso existe una obra teatral sobre ella. Ganó en 1961 la cantidad de 152.319 libras esterlinas (equivalente a unos 5 millones, según su página web, hoy en día) y tuvo claro su objetivo principal: gastar, gastar y gastar. Fue tal éxito su propósito que se fundió su fortuna en ropa, fiestas, viajes y disfrutar todo lo que no había podido hasta entonces, y si algo sobró se lo llevó hacienda. Se dice que vive de tan solo una pensión de 87 libras al mes, pero un musical para el West End londinense basado en su vida, un libro autobiográfico que se convirtió en bestseller y una película hacen pensar que ha podido sacar mucha más rentabilidad a su debacle… ¿o tal vez no ha aprendido la lección y también ha dilapidado las rentas generadas de esta nueva oportunidad?

Otros peligros provienen del exterior más que del comportamiento de uno mismo, como por ejemplo la posibilidad de secuestro. Afortunadamente hoy en día la identidad del ganador no puede ser desvelada si este no lo autoriza, pero hace algunas décadas no sucedía así. El australiano Bazil Thorne ganó en 1960 la cantidad de 100 mil libras esterlinas, siendo este hecho ampliamente publicitado por la prensa. Poco más de un mes después su hijo Graeme de 8 años fue secuestrado y pedían por él un rescate de 25 mil libras. La operación policial organizada no tuvo éxito y el niño apareció sin vida cinco semanas después, aunque se determinó que había muerto en las primeras 24 horas.

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En otras ocasiones, el enemigo “duerme en casa”. El americano William Post fue el afortunado ganador de 16,2 millones de dólares en 1988. Con el premio decidió ayudar a su familia, pero esta se volvió en su contra, su ex novia lo demandó aduciendo que jugaban el boleto a medias (ella ganó el pleito), varios familiares le aconsejaron invertir en negocios ruinosos y como colofón su hermano contrató un asesino a sueldo para que lo matara y así heredar su patrimonio. “Todo el mundo sueña con ganar dinero, pero nadie se da cuenta de las pesadillas que salen de la nada, o los problemas”, dijo tan solo cinco años después de hacerse con el premio.

Se puede concluir por tanto que, aunque añadir unos cuantos ceros a tu cuenta bancaria pueda parecer lo mejor que te puede suceder, requiere una preparación psicológica y sensatez a la hora de diseñar tu nueva vida de la que no todo el mundo puede hacer gala. Según el sociólogo Amando de Miguel:

“Cuidado. Se sabe que un repentino empobrecimiento puede ser tan perjudicial para la salud emotiva como un rápido enriquecimiento. La prueba es que en ambos casos extremos el sujeto tiende a ocultarse y a deprimirse”.

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