Gambia acude a las urnas para elegir presidente por primera vez tras la caída de Yahya Jammeh

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El país más pequeño de África Occidental celebra elecciones este sábado por primera vez tras la caída de Yahya Jammeh, autor de un golpe militar en 1994 y presidente constitucional desde 1996. El jefe de Estado a la fecha, Adama Barrow, aspira a un segundo mandato junto a otros cinco candidatos.

Este fin de semana, Gambia cerrará un de sus ciclos políticos más extensos luego de que el sábado se celebren las elecciones generales sin la presencia, luego de 27 años, de Yahya Jammeh, quien estuvo en el poder desde 1994 hasta 2017.

Jammeh subió al poder por medio de un golpe de Estado en julio de 1994, derrocando al Gobierno democrático de Dawda Jawara, que tuvo que exiliarse en Senegal. Esto instauró una dictadura militar autodenominada Consejo del Gobierno Provisional de las Fuerzas Armadas.

Dos años después, mediante una reforma constitucional, legitimó el régimen y fue elegido presidente. Fue reelecto sucesivamente hasta 2017, bajo sospechas de intimidación y fraude en todos los comicios, celebrados en 2001, 2006 y 2011.

Adama Barrow fue el encargado de derrotarlo en la votación de 2017 con el 45,5% contra el 36,7 de los votos, bajo la promesa de constituir un breve ciclo de tres años como transición, algo que incumplió. El actual presidente de Gambia es el favorito para ganar en las urnas y comenzar un segundo mandato.

Más de 960.000 gambianos están habilitados para elegir gobernantes por los próximos cinco años mediante un curioso sistema de voto con canicas en el que compiten seis candidatos aceptados por la Comisión Electoral Independiente, que rechazó a otros 15 por no cumplir con las condiciones que estipulaba el organismo.

Además de Barrow, del Partido Nacional del Pueblo (NPP), sobresalen el histórico opositor Ousainou Darboe, de 73 años y miembro del Partido Democrático Unido (UDP), y Mama Nadeh, de 56 años y del Congreso Democrático de Gambia, favorito de Jammeh desde su exilio en Guinea Ecuatorial.

Estas elecciones estarán siendo monitoreadas por la Unión Europea, que envió una misión de observadores, siendo la primera en Gambia para unos comicios presidenciales. Serán 70 observadores y analistas. También la Mancomunidad de Nacional (Commonwealth), de la que el pequeño país africano es miembro, trasladó a su personal para fiscalizar.

El Gobierno de Barrow, bajo la sombra de los militares

El actual jefe de Estado llegó al poder con una gran coalición opositora compuesta por ocho partidos que lideraba Darboe. Sin embargo, con él en la cárcel por participar en protestas, quien tomó el lugar fue Barrow, con la promesa de dimitir a los tres años y llamar a elecciones.

Sin embargo, decidió quedarse a cumplir los cinco años y presentarse a la reelección. Esta fue la última desavenencia entre Barrow y Darboe, de tirante relación por otros desacuerdos. El UDP, partido base de la coalición, tiene la mayor cantidad de bancas en el Parlamento (31/58).

Tras el retiro de apoyo de Darboe, Barrow decidió crear su propio bloque político: el NPP, donde hace base para presentarse a las actuales elecciones luego de prometer en campaña construir 1.000 kilómetros de carretera, terminar con la importación de arroz, mejorar los accesos a la electricidad y dar empleo a los jóvenes mediante la construcción de fábricas.

Filtraciones de una presunta alianza para favorecer a Jammeh

El fantasma de los militares ronda Gambia luego de la polémica alianza que se realizó en septiembre pasado entre el NPP y la Alianza Patriótica para la Reorientación y la Construcción, el expartido de Jammeh, con el objetivo de afianzar las posibilidades presidenciales de Barrow.

La era de Jammeh estuvo marcada por graves violaciones de derechos humanos y este acuerdo dio lugar a la especulación de que no se haga justicia por estos delitos. La decisión fue mal recibida entre activistas y víctimas.

Un memorando que se filtró indicaba que, en caso de conseguir la reelección, Barrow le facilitaría una amnistía a Jammeh, quien podría regresar a Gambia, luego el documento fue desmentido por el portavoz del partido.

El dictador se expresó en contra de esta alianza públicamente y reafirmó su respaldo a Kandeh, quien por su parte prometió enviar a 4.000 jóvenes a estudiar a Europa y construir universidades.

A lo largo de la campaña, Darboe insistió en su compromiso de procesar a Jammeh por sus crímenes. En su plataforma también aseguró que promoverá la educación universitaria gratuita y espacios laborales para que las mujeres tengan empleo remunerado.

En 2018 se fundó la Comisión de la Verdad, la Reconciliación y la Reparación, un organismo que se encarga de investigar los abusos que se produjeron durante el régimen de Jammeh, como desapariciones forzosas, torturas y ejecuciones extrajudiciales de estudiantes, activistas, opositores y funcionarios.

Con EFE y Reuters

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