Por qué salen en procesión estas gambas fuera del agua

Miguel Artime
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Un grupo de ejemplares juveniles de <i>Macrobrachium dienbienphuense</i>  caminando río arriba por la orilla. (Crédito imagen Watcharapong Hongjamrassilp).
Un grupo de ejemplares juveniles de Macrobrachium dienbienphuense caminando río arriba por la orilla. (Crédito imagen Watcharapong Hongjamrassilp).

En el noreste de Tailandia, durante la estación de la lluvia que va de finales de agosto a comienzos de octubre, sucede cada año algo extraordinario en las orillas de los ríos. El espectáculo es inaudito y atrae a miles de turistas. Al oscurecer, las pequeñas gambas fluviales de la especie Macrobrachium dienbienphuense (más conocidas como gambas de Ubon Ratchathani) se agrupan cerca de los bordes del cauce, y salen del agua en procesión caminando sobre las rocas de la orilla, siempre en sentido río arriba.

Como os comentaba, estas pequeñas gamas de apenas tres centímetros de longitud son todo un reclamo para más de 100.000 turistas que visitan la zona cada año. Sin embargo, a pesar de que el evento lleva celebrándose desde tiempos inmemoriales (como acreditan las leyendas y danzas locales inspiradas en este desfile de crustáceos) hasta ahora no se había realizado ningún trabajo científico que intentara descubrir a qué especie de gamba pertenecen estas “procesionarias” y cuál es el sentido de su peligroso paseo fuera del agua.

Realmente se sabía muy poco de este peculiar evento, aunque eso ha empezado a cambiar gracias al trabajo de un estudiante de graduado de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) llamado Watcharapong Hongjamrassilp, quien es así mismo natural de Tailandia.

Hongjamrassilp había oído hablar de la fiesta 20 años atrás y cuando se hizo estudiante de biología intentó buscar sin éxito algo de información al respecto. Por ello, en cuanto comenzó a preparar su trabajo de graduación en UCLA decidió que aquel era un buen tema en el centrarse.

Con la ayuda de una agrupación proteccionista de la vida salvaje de la provincia de Ubon Ratchathani, el estudiante estableció nueve puestos de vigilancia a lo largo de los ríos locales. De todos ellos, solo en dos se contempló a las hileras de gambitas traslúcidas abandonar la seguridad de las aguas del río. Una de ellas coincidía en una zona de rápidos y en la otra había una presa.

Ejemplar juvenil de <i>Macrobrachium dienbienphuense</i>. (Crédito imagen Watcharapong Hongjamrassilp).
Ejemplar juvenil de Macrobrachium dienbienphuense. (Crédito imagen Watcharapong Hongjamrassilp).

Las grabaciones que efectuaron muestras a las gambas desfilando desde la puesta de sol hasta el amanecer. En ocasiones viajaban río arriba hasta 20 metros, y algunos ejemplares llegaron a permanecer hasta 10 minutos fuera del agua. Todo un logro teniendo en cuenta que no son criaturas anfibias, sino exclusivamente acuáticas.

Hongjamrassilp observó que los crustáceos caminaban cerca del agua, en la zona en la que el cauce del río salpicaba las orillas, lo cual mantenía sus agallas húmedas. Además, el caparazón de estos pequeños camarones puede atrapar algo de agua alrededor de las branquias. Así es como las gambas de Ubon Ratchathani consiguen subir río arriba, hacia las aguas tranquilas en las que encuentran su hábitat idóneo.

Otro de los descubrimientos de Hongjamrassilp fue que la mayoría de los ejemplares que contemplaba fuera del agua eran jóvenes. La fuerza del agua y lo justo de las fuerzas de estos ejemplares juveniles podrían ser la razón por la que se decidían a ascender por la orilla a pesar de los peligros que ello conlleva. Los ejemplares adultos en cambio, pueden superar corrientes fuertes sin verse arrastrados por las aguas

Uno de los obstáculos a superar por las gambas de agua dulce durante sus procesiones terrestres nocturnas son las arañas. (Crédito imagen Watcharapong Hongjamrassilp).
Uno de los obstáculos a superar por las gambas de agua dulce durante sus procesiones terrestres nocturnas son las arañas. (Crédito imagen Watcharapong Hongjamrassilp).

A aquellas gambitas que se deciden a abandonar la seguridad del río, les espera un viaje plagado de depredadores, entre los que se encuentran ranas, serpientes y grandes arañas. Por si fuera poco, si se desorientan y no consiguen volver el agua en cuestión de minutos, corren el peligro de desecarse y morir “cocidas”. Esa es la razón por la que evitan la luz del sol durante sus caminatas. El estudiante de UCLA encontró de hecho varios ejemplares muertos sobre las rocas que ya no eran traslúcidos, sino rosados.

Parece claro que este comportamiento podría haber ayudado evolutivamente a esta especie a expandirse a nuevos hábitats. Por desgracia, Hongjamrassilp afirma que el número de desfiles de estos crustáceos es cada año menor, incidencia que él relaciona con la actividad turística. Por ello, pide protección para que estas criaturas sigan pudiendo realizar sus vistosas migraciones en el futuro.

Los hallazgos de Watcharapong Hongjamrassilp han aparecido publicados en la revista Journal of Zoology.

Me enteré leyendo New York Times

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