Un G7 con sabor a COP26 para el Reino Unido

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Los activistas medioambientales de Extinction Rebellion se manifiestan contra el cambio climático en Falmouth, Cornwall, Reino Unido, durante la cumbre del G7 el 12 de junio de 2021

De la defensa de los océanos a la recuperación "limpia", el Reino Unido aprovecha la cumbre del G7 para movilizar a sus aliados en materia de ecología, con la esperanza de dar buena imagen meses antes de la conferencia climática COP26.

La emergencia climática, junto con la pandemia, ocupa un lugar destacado en la agenda de las grandes potencias reunidas este fin de semana en la bucólica Carbis Bay, en el suroeste de Inglaterra.

En su inauguración, el primer ministro británico, Boris Johnson, reiteró su credo de una "revolución industrial verde" para afrontar los retos medioambientales y crear empleo tras la crisis sanitaria.

El Reino Unido, que en noviembre organiza en la ciudad escocesa de Glasgow la COP26, la conferencia de Naciones Unidas sobre el clima, se juega mucho a nivel político y de imagen.

El país "tiene una importante responsabilidad moral de liderar en cuestiones climáticas, tanto como emisor histórico de CO2 que como anfitrión de estas grandes conferencias", dice a la AFP Rebecca Newsom, responsable de Greenpeace.

"Debemos actuar o nuestros líderes mundiales nos habrán defraudado", advirtió.

- Caretas y Pikachu -

Esta oenegé realizó un espectacular vídeo para la ocasión movilizando 300 drones en el cielo para replicar formas de animales, instando al G7 a "actuar ya" en materia de clima y biodiversidad.

Los alrededores de la cumbre fueron también escenario de manifestaciones ecologistas, desde los activistas de Oxfam con caretas reproduciendo los rostros de los líderes, hasta quienes se disfrazaron del famoso pokemón Pikachu para pedir a Japón que deje de usar carbón.

"Esperamos que el presidente Joe Biden haya cambiado la dinámica y que veamos los objetivos ambiciosos que necesitamos sobre el clima", afirma Max Lawson, un activista de Oxfam.

Johnson insiste en que los países del G7 se comprometan a reducir a la mitad sus emisiones de carbono de aquí a 2030 para limitar el calentamiento global a 1,5 grados.

Este fue ya uno de los principales avances de Estados Unidos durante la conferencia sobre el clima organizada por Biden en abril, que supuso la vuelta por Washington a la defensa medioambiental.

En Carbis Bay, los líderes también podrían adoptar una posición común sobre la prohibición de nuevos coches contaminantes, siguiendo el ejemplo del Reino Unido, que aplicará la medida en 2030.

Pero se prevé que mantengan un perfil bajo en cuanto a los combustibles fósiles, pese a los llamados de las oenegés para que se detengan los proyectos de extracción.

Johnson es acusado regularmente de enviar señales contradictorias sobre la crisis climática, a pesar de que el país ha consagrado por ley su objetivo de ser neutro en carbono para 2050.

El dirigente voló a la cumbre desde Londres, un viaje de menos de una hora, frente a las cinco horas de tren.

- Predicar con el ejemplo -

"¿Qué impresión causa esto de cara a las negociaciones sobre el clima? Prediquen con el ejemplo. Tomen la crisis en serio", tuiteó la oenegé Amigos de la Tierra.

Más allá del clima, el G7 debe hacer gestos en materia de biodiversidad, y Johnson quiere que se comprometan a proteger "al menos el 30%" de la tierra y los océanos para esta fecha.

Para Ali Tabrizi, director de Seaspiracy, un exitoso documental de Netflix, es necesario pasar de las promesas a la acción y hacer frente a la pesca industrial.

"Los océanos, durante muchos años, se han descuidado como cuestión medioambiental. Hemos perdido el 90% de los grandes peces en las últimas décadas y muchas especies están al borde de la extinción", explica a la AFP.

En cuanto al clima, la cuestión clave sigue siendo la de la financiación, para animar a los países en desarrollo a asumir su parte, sin la cual será imposible respetar los acuerdos climáticos de París.

La Red de Acción por el Clima pide a los principales países que den un paso adelante para contribuir a la transición energética. El G7 ya se ha comprometido a un plan de infraestructuras con un componente climático.

"Sin un anuncio de aumento de la financiación, las posibilidades de éxito de las negociaciones sobre el clima en la COP26 de Glasgow en noviembre disminuyen", considera Aurore Mathieu, responsable de la ONG. En su opinión, "es una cuestión de justicia climática".

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