El G7 le pide al presidente de Túnez que instaure un nuevo gobierno

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La solicitud de los embajadores del G7 en Túnez y de varias organizaciones políticas del país es que haya “un gobierno legítimo” que sea “capaz de abordar las crisis económicas” que atraviesa la nación africana en medio de la pandemia y después de la arrogación de poderes excepcionales por parte del presidente Kaïs Saied.

“Instamos a un rápido retorno a un orden constitucional, en el que un parlamento elegido desempeñe un papel importante. Subrayamos la urgente necesidad de nombrar un nuevo jefe de gobierno para formar un gobierno capaz de abordar las crisis económicas y sanitarias inmediatas a las que se enfrenta Túnez”. Con estas palabras, los embajadores del G7 en Túnez exhortaron al Ejecutivo tunecino a que cambie de rumbo.

Y es que en julio, el mandatario Kaïs Saied destituyó al primer ministro y congeló las actividades del Parlamento. Ahora el G7 se pronuncia al respecto, pidiéndole a Said a través de un comunicado que restablezca el Legislativo, nombre a un nuevo primer ministro y abandone los poderes excepcionales que se arrogó alegando una “amenaza vital para el país.”

Pero los embajadores del G7 no son los únicos que piden una estabilidad en el poder tunecino. A ese llamado se unieron el partido conservador Ennhada y el sindicato más poderoso del país (la Unión General de Trabajadores Tunecinos).

En una nota publicada por la oficina política del Ennahda, la colectividad que tiene las mayorías parlamentarias, advirtió que el país se hundía “en la incertidumbre” y avanza “hacia lo desconocido” desde las controversiales medidas del actual presidente. El partido denunció los ataques a la libertad y dignidad de los tunecinos como los arrestos domiciliarios y la prohibición de viajar al extranjero.

En concordancia, Samir Cheffi, el subsecretario general de la UGTT, expresó en la emisora nacional Shems FM la voluntad del sindicato de “preservar las libertades y garantizar un equilibrio económico y social”, advirtiendo al mismo tiempo sobre posible injerencias extranjeras.

Desde 2011, y a raíz de la Primavera Árabe, Túnez se sostiene en parte debido a las donaciones de las democracias occidentales que han ayudado a sostener las finanzas públicas.

Una decisión controvertida

Aunque Saied defendió sus acciones diciendo que él iba a asumir el poder Ejecutivo junto a un nuevo premier y afirmando que su intervención se ajustaba a la Constitución, opositores califican la maniobra como un “golpe de estado” que provocó un malestar por parte de las principales democracias del mundo.

“La mayoría de quienes vieron el anuncio de las medidas excepcionales como un golpe de Estado habían pedido también la visita de una delegación extranjera. Este es un intento de utilizar el apoyo extranjero para intimidar. Es un acto de traición”, aseguró en su intervención radial este lunes, Samir Cheffi, en alusión a la reciente visita al país de una delegación del Congreso de Estados Unidos, que pidió a Saied restaurar la normalidad diplomática. “Preferimos defender a un dictador que pedir una intervención extranjera”, subrayó el subsecretario general de la UGTT.

Seis semanas después de las decisiones del presidente, todavía no hay ninguna novedad del nuevo primer ministro y se prolongaron indefinidamente las medidas de emergencia. El mandatario anunció además que “no hay vuelta atrás”, mientras que la población especula sobre si el presidente se atreverá o no a modificar la constitución.

El presidente tunecino no comentó directamente las diferentes declaraciones, pero aprovechó más tarde este lunes, en unas declaraciones destinadas a la Guardia Nacional, para afirmar que “Túnez es un país soberano y la soberanía pertenece al pueblo”.

Con EFE y Reuters

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