El G20 cerró con acuerdos mínimos para limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius

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La segunda y última jornada de la cumbre del G20 en Roma cerró este 31 de octubre con el sin sabor de avanzar poco en acuerdos sobre la urgencia climática y mucho por hacer en la COP26 en Glasgow. Casi la mitad de los integrantes no se plegó a las medidas de reducción de carbono. El sábado, el encuentro alcanzó un pacto sobre la fiscalidad global de las multinacionales y el compromiso de compartir vacunas contra el Covid-19, para apalear la pandemia en los países de más bajos ingresos.

Con el lanzamiento de la moneda en la Fontana di Trevi comenzó el segundo y último día de la Cumbre del G20 en Roma. Las miradas del mundo estaban sobre los líderes de las 20 principales economías para que lleguen a acuerdos que puedan mitigar la gran crisis mundial: la emergencia climática.

La prensa italiana reportó que a las 11:40 hora local, el grupo de los 20 –a su vez las naciones más contaminantes del planeta–, confirmaron el pacto para mantener el aumento de la temperatura del planeta a un máximo de 1,5 grados Celsius. Fuentes diplomáticas subrayaron que la "diversidad" se tuvo en cuenta en las posiciones de algunos países, como India, China e Indonesia.

Los dirigentes políticos pidieron acciones "significativas y efectivas" para lograrlo, según un comunicado final visto por Reuters este domingo antes de su publicación.

Se trata de uno de los objetivos contemplados en el Acuerdo de París de 2015 y meta que los expertos señalan como básica para evitar nuevos desastres climáticos.

Empero, luego de dificultosas tratativas nocturnas, solamente pudieron arribar a un compromiso mínimo, del que casi la mitad de los países no aseguró sumarse al objetivo de descarbonización en 2050, como marca el Acuerdo de París.

El primer ministro británico Boris Johnson admitió "progresos razonables", pero se sinceró al asegurar que no son suficientes. "Solo doce miembros del G20 se comprometieron a alcanzar las cero emisiones netas en 2050", sentenció. Y arremetió al decir que "los países con mayor responsabilidad en las emisiones no están asumiendo la parte justa del trabajo".

Sin embargo, y dados los daños ya perpetrados a la Tierra, si las emisiones de gases contaminantes se mantienen a los niveles actuales, la probabilidad de permanecer por debajo de ese 1,5 sería del 75% y duraría solo siete años, según el grupo de investigación Carbon Brief, que recientemente publicó un informe sobre la cantidad total de dióxido de carbono emitido desde el inicio de la revolución industrial hasta la actualidad. El compromiso entonces debería ejecutarse pronto.

"Los pasos aprobados son insuficientes”. Debemos actuar "rápidamente para evitar consecuencias desastrosas" sobre el clima, advertía el primer ministro Mario Draghi, al inaugurar la sesión de este domingo.

Y es que en la práctica, los compromisos asumidos hasta ahora para reducir las emisiones de gases contaminantes, como, por ejemplo, un menor uso de combustibles fósiles, conducirán en realidad a la Tierra a un aumento de 2,7 grados, de acuerdo con el último informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU.

"Debemos prestar atención a las advertencias de la comunidad científica mundial, abordar la crisis climática en esta década (…) La transición a energías limpias es fundamental para obtener las reducciones necesarias en las emisiones de gases de efecto invernadero. Ya no podemos posponer todo esto. Tanto el sector público como el privado deben hacer su parte", agregó Draghi en el panel sobre el 'Papel del sector privado en la lucha contra el cambio climático'.

El príncipe Carlos de Inglaterra también reforzó los llamados. "En Glasgow comienza la COP26. Es la última oportunidad. Ahora tenemos que traducir bellas palabras en acciones aún más bellas", aseguró durante su discurso en Italia.

De las pautas fijadas en el G20 dependerá en gran parte el rumbo que tome la COP26, un encuentro que se extenderá hasta el 12 de noviembre en Escocia, y considerado por muchos como la última gran oportunidad para al menos no incrementar el calentamiento global.

Merkel tuvo su despedida con aplausos y continuó la transición

La canciller alemana Angela Merkel tuvo en Roma su cierre en la función a nivel internacional, tras 16 años ocupando el cargo y erigiéndose como la líder más preponderante de Europa.

Merkel se fue bañada en aplausos y reconocimientos por parte de los demás miembros de la cumbre. Mario Draghi, primer ministro italiano y anfitrión de la cita, le entregó además un ramo de flores.

Junto a ella estuvo quien probablemente sea el reemplazo, el socialdemócrata Olaf Scholz, ganador de las últimas elecciones. Participó de las reuniones bilaterales que llevó adelante Merkel con los demás mandatarios del mundo.

"Mantenemos una muy buena relación. Pero si no la tuviéramos también estaría en esta cumbre por su puesto en Finanzas", aseguró la canciller.

Biden señaló a Erdogan que EE. UU. y Turquía deben evitar crisis

También en el marco del G20, pero en una reunión por separado, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, aseguró a su homólogo turco Recep Tayyip Erdogan, que sus naciones deben gestionar mejor los desacuerdos.

Sus declaraciones se produjeron luego de que en las últimas semanas el papel de Turquía, como aliado de la OTAN, fuera objeto de un riguroso escrutinio.

"Estamos planeando tener una buena conversación", aseguraba Biden a su llegada a la reunión a puerta cerrada y que finalmente duró cerca de 70 minutos.

Las tensiones entre estos dos países han salido a flote con la reunión, después de que Turquía fuera expulsada de un programa estadounidense para comprar aviones de combate F-35 y los funcionarios de Defensa fueran sancionados luego de comprar el sistema S-400 de fabricación rusa.

Estados Unidos se opone firmemente al uso de sistemas de Moscú dentro de la alianza de la OTAN, pues afirma que representan una amenaza para los F-35.

Por su parte, Turquía sostiene que los S-400 podrían usarse de forma independiente sin estar integrados en los sistemas de la OTAN y, por lo tanto, no representan ningún riesgo.

Turquía también está interesada en comprar aviones de combate F-16 de fabricación estadounidense, pero Biden fue enfático con Erdogan este domingo al señalar que existe un proceso por el que deben pasar tales ventas.

"El presidente tomó en cuenta su deseo de tenerlos, pero dejó muy claro que hay un proceso por el que tenemos que pasar en Estados Unidos y se comprometió a continuar trabajando en ese proceso", afirmó un alto funcionario de la Administración de Biden, citado por Reuters, que habló en condición de anonimato.

Los legisladores estadounidenses se han opuesto a la solicitud del Gobierno turco de comprar aviones de combate F-16, precisamente con el argumento de que Turquía adquirió sistemas de defensa antimisiles rusos.

Entretanto, un comunicado de la Casa Blanca señaló que Biden y Erdogan también discutieron el proceso político en Siria, la asistencia humanitaria para los afganos, las elecciones en Libia, la situación en el Mediterráneo oriental y los esfuerzos diplomáticos en el sur del Cáucaso.

Macron y Johnson buscaron rebajar tensiones por la pesca

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, volvieron a discutir este domingo en una reunión bilateral en medio del G20, por una disputa sobre la pesca, uno de los puntos de discordia en la era posbrexit.

Londres pidió a París que retire sus amenazas y rechazó las afirmaciones de que había habido algún acuerdo para tratar de enfriar una acalorada discusión que, en última instancia, podría dañar el comercio.

Las dos partes pintaron imágenes muy diferentes del encuentro cara a cara, por lo que hay pocas señales de que la disputa se resuelva pronto.

Después de la reunión de más de 30 minutos, un funcionario francés aseguró que los líderes acordaron tratar de reducir la tensión, una descripción rechazada por el portavoz de Johnson, quien pidió al Gobierno francés que se apresure a tomar los primeros pasos, si Macron desea aliviar las tensiones.

"Dependerá de los franceses decidir si quieren alejarse de las amenazas que han hecho en los últimos días sobre el incumplimiento del acuerdo del Brexit. Eso será asunto de ellos (…) Por supuesto, lo recibiríamos con agrado si quieren reducir las amenazas que han hecho", sostuvo el portavoz de Johnson a la prensa.

El problema de la pesca se intensificó la semana pasada cuando una embarcación cargada de vieiras británica fue escoltada a un puerto francés, después de que funcionarios del país señalaran que no tenía la documentación indicada.

París ha señalado que podría comenzar a imponer medidas específicas a partir del martes, incluido el aumento de algunos controles, si la disputa no se resuelve.

Con Reuters, AP y medios locales

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