Las fuertes lluvias azotan el sureste de Brasil y dejan decenas de muertos

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La región minera del estado de Minas Gerais, en el sureste de Brasil, sufre de la inclemencia del tiempo ya que fuertes lluvias han golpeado esta parte del país en las últimas dos semanas, causando el desbordamiento de represas y la inundación de pueblos y carreteras. Además, las precipitaciones causaron el desplazamiento de la comunidad Pataxo-Hahahae, los mismos afectados por el desastre de Brumadinho en 2019.

Cientos de personas han tenido que abandonar sus hogares en los últimos días a causa de las fuertes lluvias que azotan a la región de Minas Gerais, el segundo estado más afectado por los aguaceros en Brasil.

Las lluvias en esta región se incrementaron desde el pasado fin de semana y varias ciudades están completamente incomunicadas por las inundaciones.

Según expertos meteorológicos, las lluvias persistirán durante toda esta semana. Además, la Defensa Civil de Brasil dijo que por lo menos 145 ciudades en toda la nación están en riesgo de inundaciones.

Además de Minas Gerais, el estado de Bahía, en el noreste de Brasil, también ha sufrido de intensas lluvias que han dejado al menos 24 muertos, decenas de ciudades inundadas y obligaron a cerca de 100.000 personas a abandonar sus hogares desde que inició la temporada de aguaceros en octubre.

Las lluvias provocan el desplazamiento de comunidades indígenas

Las comunidades nativas también han sido víctimas del mal tiempo. Cerca de 50 indígenas de la tribu Pataxo-Hahahae tuvieron que refugiarse en una escuela local, pues sus casas ubicadas en el pueblo de Nao Xoha se inundaron con las aguas fangosas del río Paraopeba.

“Perdimos casas. Perdimos baños. Perdimos nuestro centro médico. Perdimos muebles. Nuestra comunidad está toda inundada”, dijo un miembro de la comunidad indígena. “El agua contaminada con mineral inundó nuestras casas y patios traseros. Ya no hay forma de que podamos vivir allí. Tenemos muchos niños”, agregó.

Es la misma comunidad que sufrió el colapso de la mina de Brumadinho, propiedad de la multinacional Vale SA, en enero de 2019. El desastre provocó la muerte de 270 personas y destruyó los territorios de los Pataxo-Hahahae debido a la contaminación del río.

A raíz del colapso de Brumadinho, la comunidad tuvo que desplazarse, una tragedia que tendrán que volver a atravesar. "Es tan triste ver que esto vuelve a pasar", lamentó Marina, una de las integrantes de los Pataxo-Hahahae.

Las lluvias también han detenido el trabajo de varias empresas en la región. Es el caso de las siderúrgicas brasileñas Usiminas y Companhia Siderurgica Nacional (CSN), mientras que Vallourec de Francia detuvo las operaciones en la mina Pau Branco después de que la fuerza del agua provocara el desbordamiento de un dique.

Además, el desprendimiento de una pared rocosa de un cañón en el lago de Furnas, muy posiblemente por las corrientes de agua, dejó el sábado un saldo de 10 fallecidos y más de 30 heridos.

Con EFE y Reuters

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