Francia y Reino Unido alcanzan un nuevo acuerdo para hacer frente a la inmigración irregular

Francia y Reino Unido alcanzan un nuevo acuerdo para hacer frente a la inmigración irregular

Nuevo acuerdo entre Reino Unido y Francia para hacer frente a la inmigración irregular. Los Gobiernos de ambos países firmaron este lunes un nuevo pacto en materia de seguridad por el cual París se compromete a aumentar las patrullas a lo largo de su costa en un 40 por ciento, a cambio de un desembolso por parte de Londres de 72 millones de euros.

Desde Reino Unido, satisfacción y optimismo por el acuerdo alcanzado, como se encargaba de anunciar la ministra de Interior Suella Braverman:

"Creo que por primera vez contamos con algunas victorias reales tanto para Francia como para Reino Unido. Contaremos con observadores integrados, lo que significa que habrá oficiales británicos trabajando en suelo francés, observando el trabajo o trabajando sobre el terreno, con oficiales franceses, para interceptar a los inmigrantes ilegales cuando intenten salir de Francia".

"Más seguridad, más muertes"

Para las oenegés, sin embargo, la solución no pasa por reforzar la seguridad, sino por una mayor dedicación en encontrar recursos con los que mejorar el sistema de tramitación de solicitantes de asilo:

"Desgraciadamente, cada vez que se lleva a cabo un aumento de la seguridad, lo único que vemos es más gente arriesgándose y más gente muriendo", recuerda desde Care4Calais Clare Moseley. "Realmente creo que debemos concentrarnos en dar a la gente un paso seguro, en darles formas seguras de solicitar asilo, y en salvar vidas"

Moseley recuerda igualmente que "hay muchos refugiados genuinos en Calais. Tenemos que hacer algo para ayudarles y no concentrarnos en una seguridad que no funcionará y que no ayudará a nadie".

A lo largo de los últimos años ha aumentado sensiblemente el número de personas que han tratado de cruzar el Canal de la Mancha recurriendo a traficantes de personas. Reino Unido recibe ciertamente menos solicitantes de asilo que Francia, Alemania o Italia, lo cual no impide que el Gobierno conservador haya convertido este asunto en uno de sus principales retos políticos.