Francia prohibe por ley que los jefes envíen correos electrónicos fuera del horario laboral

Desde el pasado 1 de enero, los jefes más entrometidos de Francia deben morderse la lengua o guardarse las manos en los bolsillos cada vez que quieran ponerse en contacto con sus empleados fuera del horario de trabajo. El país galo ha aprobado una ley en la que se garantiza el derecho a descansar de los trabajadores fuera de los horarios estipulados en sus contratos de trabajo. 

La nueva norma obliga a las empresas a regular el uso de las nuevas tecnologías para que no limiten el descanso de las plantillas. Así, los jefes no podrán ni llamar ni enviar correos electrónicos ni por las tardes, ni por las noches ni tampoco los fines de semana o los festivos. Tampoco podrán hacerlo durante sus vacaciones o enviar información o un requisito a un subordinado que se encuentre disfrutando de un día de libranza.  

El derecho a desconectarse fuera del horario de trabajo, como se conoce a esta nueva cobertura social, nace para garantizar el tiempo de reposo y las vacaciones de los empleados.

Pero no todas las empresas estarán obligadas a aplicar la norma. Solo aquellas que tengan más de 50 empleados deberán hacerlo, y siempre habrá una negociación previa entre los directivos y los empleados, para saber en qué casos sí que se puede enviar un mensaje o un correo electrónico. Si no se alcanza un acuerdo, serán los empresarios o los jefes de cada compañía los que redacten las normas al respecto.

Por ejemplo, la empresa Michelin ha instaurado un control de conexiones a distancia para evitar que sus directivos envíen correos relativos al trabajo entre las 21 horas y las 7 de la mañana y en fin de semana, de las 21 horas del viernes a las 7 horas del lunes por la mañana.

La nueva norma entra dentro de la reciente reforma laboral que se ha aprobado en Francia y que el pasado verano causó tanta tensión social, con numerosos enfrentamientos en las calles. 

Hace unos meses, Benoit Hamon, diputado de la Asamblea Francesa y uno de los ideólogos de la medida explicó en la BBC que “Ahora hay más estrés relacionado con el trabajo que nunca. Los empleados salen físicamente de la oficina, pero no dejan de trabajar. Quedan amarrados por una especie de correa electrónica, como si fueran perros. Los mensajes de texto, los e-mails y demás absorben la vida de los empleados hasta que terminan por explotar”.

El mismo diputado argumentó que el aumento de los casos de estrés laboral y las bajas médicas por este motivo se han disparado en los últimos años, hasta el punto de que uno de cada 10 trabajadores galos está en riesgo serio de experimentar un fenómeno denominado ‘burnout’, que literalmente describe el acabar completamente quemado por la ansiedad.

El desarrollo de las tecnologías de la información y de la comunicación, si no es manejado de manera adecuada, puede tener un impacto nefasto sobre la salud de los trabajadores”, se puede leer en el artículo 25 de la ley. “Además de eso, la carga del trabajo y la sobrecarga de información pueden hacer que las fronteras entre vida privada y vida profesional se difuminen”.