Francia libera a un saudí erróneamente detenido por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi

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El ciudadano saudí detenido el martes en un aeropuerto de París por su presunta implicación en el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, fue liberado este miércoles a las 13h30 hora local, después de que las autoridades francesas concluyeran que se trataba de un error por confusión de identidades. El hombre arrestado, de 33 años, tiene el mismo nombre que un exmiembro de la Guardia Real saudí, señalado como integrante del comando que ejecutó al periodista en 2018.

El hombre puesto bajo arresto el martes 7 de diciembre por la policía francesa en el aeropuerto Roissy-Charles-de-Gaulle, se llama Khaled Al-Otaibi.

Es el mismo nombre que el de un antiguo miembro de la Guardia Real saudí, que figura en documentos estadounidenses y británicos, y en un informe de la comisión de las Naciones Unidas (ONU), como implicado en el asesinato del periodista saudí, Jamal Khashoggi, en Turquía.

A última hora del martes, la embajada de Arabia Saudita en París había comunicado que la persona detenida no tenía “nada que ver con el caso en cuestión”.

Las autoridades del país del Golfo añadieron que "Khaled Al-Otaibi" es un nombre muy común en el reino, y que el hombre que los franceses pensaban tener entre sus manos se encontraba en realidad cumpliendo su condena en una cárcel de Arabia Saudita, junto con "todos los acusados del caso".

Los fiscales del país europeo reconocieron su error y declararon el miércoles que las verificaciones llevadas a cabo muestran en efecto, que la orden de arresto emitida por Turquía y que había desencadenado la detención cuando se escaneó el pasaporte del hombre durante los controles fronterizos, no se aplicaba a él.

"Las exhaustivas comprobaciones sobre la identidad de esta persona mostraron que la orden no se aplicaba a él (...) y fue liberado", rezaba el comunicado de la fiscalía.

Un asesinato ocurrido hace tres años y que sigue provocando una fuerte conmoción internacional

Khashoggi, periodista del Washington Post, entre otros, y crítico del gobernante de facto de Arabia Saudita -el príncipe heredero Mohamed bin Salman-, fue visto vivo por última vez cuando ingresaba al consulado saudí en Estambul, el 2 de octubre de 2018.

Funcionarios estadounidenses y turcos sostienen que allí le esperaba un escuadrón de sicarios saudíes, quienes desmembraron y ocultaron su cuerpo. Hasta la fecha, los restos del periodista no han sido encontrados.

Un informe de investigación de la ONU publicado en 2019 expuso que un hombre denominado Khaled Al-Otaibi era miembro de dicho escuadrón.

El aterrador homicidio provocó una indignación internacional que, hasta hoy, sigue resonando. Las agencias de inteligencia occidentales acusan a bin Salman de haber autorizado el asesinato.

El martes, la noticia de la detención -cuando se pensaba que era efectivamente el hombre buscado por Turquía- desencadenó una ola de reacciones, con grupos de derechos humanos, así como la prometida de Khashoggi expresando su respiro de que un sospechoso de tan alto perfil fuera juzgado.

El anuncio del arresto vino además en el momento en el que, a finales de la semana pasada, el presidente francés, Emmanuel Macron, mantuvo conversaciones en Arabia Saudita con el príncipe bin Salman, convirtiéndose en el primer líder occidental de importancia que visita el reino desde el asesinato de Khashoggi.

Duramente criticado por varias organizaciones de derechos humanos, el mandatario francés se defendió declarando que el reino es un socio del que no se puede prescindir para forjar la paz en la región.

El juicio "simbólico" en Estambul de los asesinos de Khashoggi

Khaled Al-Otaibi es uno de los 26 saudíes acusados por Turquía de haber asesinado al periodista, en un juicio que se inició en octubre de 2020, sin la presencia de los inculpados, ya que Arabia Saudita rechazó su extradición.

Dos de los 26 que están siendo juzgados en ausencia en Estambul son antiguos ayudantes de bin Salman, pero ningún funcionario saudí se ha enfrentado en persona, a la justicia turca, por el crimen.

Al-Otaibi es también una de las 17 personas que el Tesoro de Estados Unidos designó en 2018 para sanciones por su papel en el asesinato.

En septiembre de 2020, un tribunal saudí anuló cinco condenas a muerte dictadas tras un juicio a puertas cerradas en el reino, condenando en su lugar a los acusados a 20 años de prisión.

El proceso fue criticado por un funcionario de la ONU y tachado de farsa por defensores de los derechos humanos, que denuncian que los autores intelectuales del asesinato siguen en libertad.

Reuters, AFP

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