Francia aconseja a sus ciudadanos abandonar Pakistán por "serias amenazas" a sus intereses

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Unos policías montan guardia frente al Consulado de Francia en Karachi para reforzar la seguridad tras las protestas del partido islamista radical TLP, el 15 de abril de 2021 en la ciudad paquistaní

París aconsejó el jueves a sus ciudadanos y a sus empresas que abandonen temporalmente Pakistán debido a las "graves amenazas" que pesan sobre sus intereses en ese país, tras las violentas protestas antifrancesas de principios de semana.

"A raíz de las serias amenazas que pesan contra los intereses franceses en Pakistán, se recomienda a los ciudadanos franceses de partir de manera provisoria del país", escribió la embajada francesa en un mensaje enviado a los residentes franceses en Pakistán.

Un partido islamista radical, el Tehreek-e-Labbaik Pakistan (TLP), bloqueó parcialmente a principios de esta semana las dos mayores ciudades del país, Lahore (este) y Karachi (sur), así como la capital, Islamabad (norte), para exigir la expulsión del embajador francés.

Las manifestaciones fueron reprimidas violentamente por la policía y se saldaron con al menos dos muertos entre los policías.

Los partidarios del TLP reaccionaron con cólera a la detención de su líder Saad Rizvi en Lahore el lunes, horas después de que éste convocara una marcha el 20 de abril en Islamabad para exigir la expulsión del embajador.

El TLP reclama esta expulsión desde que el presidente Emmanuel Macron defendió el derecho a la caricatura en nombre de la libertad de expresión durante un homenaje a un profesor asesinado el 16 de octubre en Francia tras mostrar dibujos satíricos a su clase a raíz de la reedición de caricaturas del profeta Mahoma por parte del semanario Charlie Hebdo.

El gobierno paquistaní anunció el miércoles su intención de prohibir el TLP, que ya provocó violentas protestas contra Francia a finales del año pasado.

- Relaciones tensas -

Las declaraciones de Macron de que Francia no renunciaría a las caricaturas, incluidas las del profeta Mahoma, habían provocado protestas en Pakistán y otros países musulmanes, así como llamamientos al boicot de los productos franceses.

En su interpretación estricta, el islam prohíbe cualquier representación de Mahoma. La blasfemia es un tema muy candente en Pakistán, donde incluso las acusaciones no probadas de ofender al islam pueden dar lugar a asesinatos y linchamientos.

A finales de octubre, el primer ministro paquistaní, Imran Khan, había acusado a Emmanuel Macron de "atacar al islam" y el embajador francés en Pakistán, Marc Baréty, había sido convocado por la "campaña islamófoba sistemática del presidente francés bajo la apariencia de la libertad de expresión."

Desde entonces, las relaciones siguen siendo tensas entre las autoridades de ambos países.

En noviembre, el ministerio de Relaciones Exteriores francés condenó enérgicamente las "detestables y falsas" declaraciones de la ministra paquistaní de Derechos Humanos, Shireen Mazari, que había afirmado en un tuit que "Macron está haciendo a los musulmanes lo que los nazis infligieron a los judíos."

Y en febrero, el mismo ministerio convocó al encargado de negocios de la embajada de Pakistán y pidió a Islamabad que tuviera una "actitud constructiva" después de que el presidente pakistaní, Arif Alvi, hiciera comentarios en contra de un proyecto de ley contra el islam radical en Francia.

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