Francia: tres años de cárcel para Alexandre Benalla, antiguo jefe de seguridad de Emmanuel Macron

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Alexandre Benalla, antiguo encargado de misión para la seguridad del presidente francés, fue condenado este 5 de noviembre a tres años de prisión, dos de los cuales serán suspendidos y se le ha ordenado cumplir un año en su casa con una pulsera electrónica. El caso, por violencia contra manifestantes en 2018, supuso el primer escándalo del mandato de Macron.

El antiguo responsable de seguridad del presidente francés Emmanuel Macron fue condenado este 5 de noviembre a tres años de cárcel, uno en arresto domiciliario y dos que serán suspendidos, por "violencia voluntaria" en el seno de las manifestaciones del 1 de mayo de 2018.

El año de cárcel lo podrá cumplir en arresto domiciliario, con obligación de llevar un brazalete electrónico. Benalla estará recluido en casa de su madre, después de que el Tribunal Correccional considerara que el sentenciado había ofrecido falsos justificantes de domicilio durante el juicio.

Benalla también fue condenado por "porte ilegal de arma" y "uso ilegal de pasaportes diplomáticos", a pagar 500 euros (575 dólares) de multa. También le fue prohibido, durante cinco años, ejercer cualquier función pública y le fueron confiscadas las armas en su posesión.

"El tribunal considera que sólo una condena mixta es susceptible de marcar la gravedad de los hechos", explicó la presidenta del tribunal, Isabelle Prévost-Desprez, al medio francés France Info, subrayando la "indiferencia (de Alexandre Benalla) hacia el derecho penal".

"Ha traicionado la confianza depositada en usted por este nombramiento", dijo la magistrada. El tribunal optó por la condena debido a la "gravedad de los numerosos actos, de las misiones que usted llevó a cabo, que le exigían rigor y ejemplaridad, y de su comportamiento, insoportable para la sociedad", agregó, antes de subrayar la "sensación de impunidad y omnipotencia" del acusado.

La Fiscalía había requerido 18 meses de cárcel condicional en contra del antiguo jefe de seguridad, quien cumplió 30 años en septiembre, pocos días antes del inicio de su juicio. A lo largo del proceso, Alexandre Benalla no dejó de clamar por su inocencia en la casi totalidad de los hechos, o bien de justificar sus actos.

El primer escándalo durante el mandato de Emmanuel Macron

El 'caso Benalla', como lo llamó la prensa francesa, estalló en julio de 2018, cuando el diario francés 'Le Monde' publicó en su página web y en sus redes sociales un video mostrando al encargado de seguridad del presidente, equipado de un casco policial, agrediendo violentamente a varias personas durante las manifestaciones del 1 de mayo de ese año.

En su juicio, Benalla dijo "no soy un ángel, no me ajusto a las normas". Para luego cuestionar "¿eso me convierte en un delincuente?". El acusado había justificado sus actos asegurando que había "detenido a personas que acababan de agredir a policías".

Pero informes oficiales desacreditaron su tesis, asegurando que tenían la situación bajo control. Se demostró muy rápidamente que Alexandre Benalla nunca había tenido el permiso para dar asistencia a la Policía durante la manifestación, menos para agredir a manifestantes.

En los cargos por utilización de pasaportes diplomáticos, Benalla admitió que haberlos usado fue "una tontería". Pero, según él, no le parecía algo "ilegal" e indicó que "durante diez años" había visto a "políticos hacerlo". "No usurpé ninguna función", agregó, en unas declaraciones recogidas por el canal francés BFM TV.

El 'caso Benalla' no termina todavía. Tres juicios siguen en proceso, apuntando a otras irregularidades, como sospechas de corrupción durante su función de jefe de seguridad, pero también por haber dado falsos testimonios frente a la comisión de investigación del Senado.

El caso supuso el primer gran escándalo del presidente Emmanuel Macron, a quien llovieron críticas por no haber despedido inmediatamente a su colaborador. Con el tiempo, el Eliseo negó haber protegido a Benalla. Por el momento, es incierta la repercusión que la sentencia pueda comportar a la campaña de Macron, que se presenta a la reelección en 2022.

Con Reuters, EFE y medios locales

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