Un francés detenido en Irán desde hace un año será juzgado por "espionaje"

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Un foto sin fecha obtenida de la cuenta de Twitter del abogado iraní Said Dehghan muestra al francés Benjamin Brière, detenido en Irán desde mayo de 2020, posando en un lugar no identificado

Benjamin Brière, un francés detenido en Irán desde mayo de 2020, será juzgado por "espionaje" y "propaganda contra el sistema" político de la República Islámica, declaró el domingo su abogado a la AFP.

El cargo de espionaje puede acarrear en Irán la pena de muerte, y la propaganda contra el sistema implica penas de cárcel de tres meses a un año.

Al término de la instrucción, la fiscalía confirmó las actuaciones y "el fiscal prepara el acta de acusación y la envía al tribunal revolucionario para el proseguimiento del proceso judicial", indicó Saïd Dehghan.

"Las acusaciones de que es objeto son incomprensibles", afirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia en un comunicado entregado a la AFP, en el que dijo no tener "conocimiento de ningún elemento que pueda corroborar" esos señalamientos iraníes.

Brière está detenido en Mashhad, en el noreste de Irán.

Este anuncio tiene lugar días después de la publicación en la prensa francesa de una carta abierta de su hermana en la que hace un llamado al presidente de Francia, Emmanuel Macron, para obtener la liberación de Brière, encarcelado según ella "sin fundamento" y convertido en "instrumento de negociaciones".

El francés era objeto de otras dos acusaciones que finalmente no fueron retenidas en la instrucción: "corrupción en la Tierra", uno de los cargos más graves del código penal iraní, pasible con la pena de muerte, y consumo de alcohol, castigado con una pena de flagelación, según su letrado en Irán.

Brière, nacido en 1985, está acusado de espionaje por "fotografías en zonas prohibidas" tomadas con un dron en un parque natural en Irán, según su defensa.

De acuerdo con su hermana, fue detenido cuando atravesaba la República Islámica como turista, durante un largo viaje iniciado en 2018.

Irán retiene a más de una docena de titulares de pasaportes occidentales, la mayoría de ellos con doble nacionalidad, lo que las oenegés condenan como una política de toma de rehenes destinada a obtener concesiones de las potencias extranjeras.

En los últimos años, Irán ha llevado a cabo varios intercambios de prisioneros con países extranjeros y, actualmente, intenta reactivar en Viena el acuerdo internacional de 2015 sobre su programa nuclear, en unas negociaciones en las que participa Francia.

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