Estas fotos de niños trabajando en un horno de ladrillos parten el corazón

A pesar de que ya era alto, el número de niños que trabajan en Afganistán se ha disparado desde el regreso al poder de los talibanes en agosto de 2021 y el colapso económico del país al perder la ayuda financiera del exterior. Según un informe de Save the Children, la mitad de las familias afganas no han tenido más remedio que poner a sus hijos a trabajar para poder salir adelante.

Esta dramática situación se puede comprobar fácilmente en las numerosas fábricas de ladrillo que hay al norte de la capital de Afganistán, Kabul. En ellas muchos niños, algunos de apenas cuatro o cinco años, trabajan junto a sus padres. Si las condiciones ya resultan durísimas para los adultos, para los pequeños lo es aún peor.

Participan como cualquier otro trabajador en todos los procesos de fabricación, desde cargar con agua hasta llevar en carretillas los ladrillos ya cocidos. Todo eso mientras inhalan hollín y se queman sus manos. Estas fotos de su labor parten el corazón.

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